La literatura acerca Chongqing a España en un homenaje al legado de Marcelo Muñoz

Marcelo Muñoz comprendió que para conocer China era necesario ir más allá de sus transformaciones económicas o de sus acontecimientos políticos y acercarse a su sociedad, su cultura, su historia y la profundidad de su civilización

El Ateneo de Madrid se convirtió en un nuevo punto de encuentro entre China y España con la celebración de una nueva edición del encuentro ‘Salón de lectura y diálogo tierra y mar’, iniciativa cultural nacida en Chongqing que utiliza la lectura como instrumento de conocimiento y diálogo entre sociedades.

El encuentro, organizado por el Departamento de Publicidad del Comité Municipal de Chongqing del Partido Comunista de China, la Fundación Cátedra China y diversas editoriales de Chongqing, sirvió para exponer el valor de la literatura como puente entre sociedades y rindió un emotivo homenaje a Marcelo Muñoz, fundador de la Fundación y presidente de honor, cuya trayectoria estuvo vinculada durante décadas al conocimiento de China y a la construcción de puentes entre las sociedades china y española.

Como puso de relieve la presidenta ejecutiva de la Fundación Cátedra China, Marta Montoro, Marcelo Muñoz comprendió que para conocer China era necesario ir más allá de sus transformaciones económicas o de sus acontecimientos políticos y acercarse a su sociedad, su cultura, su historia y la profundidad de su civilización. En ese camino consideraba necesario establecer un diálogo entre el pensamiento confuciano y la filosofía europea, preguntándose qué pueden aprender unas culturas de otras.

Con ese objetivo, la Fundación Cátedra China quiere continuar ese camino, pero mirando hacia el futuro. Como explicó Montoro, la Fundación está impulsando proyectos de cooperación cultural y lingüística entre China y el mundo iberófono, así como el impulso de la traducción directa entre chino, español y portugués, especialmente en el ámbito de los libros y el pensamiento. De hecho, además, durante el acto se llevó a cabo un intercambio de libros entre las instituciones participantes y se firmó un acuerdo de colaboración entre la Fundación Cátedra China y la misión editorial de Chongqing.

Por su parte, el secretario general y vicepresidente de la Fundación Cátedra China, Ramón M.ª Calduch, recordó que para Muñoz eran esenciales el conocimiento mutuo, el respeto por las culturas y la confianza entre las personas. Esa concepción marcó su trayectoria como empresario, divulgador y promotor de las relaciones entre ambos países.

Uno de los aspectos destacados del homenaje fue su relación con el mundo editorial. Muñoz entendía que los libros, las publicaciones y los intercambios editoriales podían ir mucho más allá de la difusión cultural: podían convertirse en instrumentos para conocerse, superar estereotipos y descubrir valores comunes.

La reciprocidad editorial entre China y España, señaló Calduch, significa que ambas sociedades puedan explicar su propia realidad, compartir su patrimonio intelectual y cultural y acercarse a través de las voces de sus propios autores. Una concepción que encaja de manera especial con el espíritu de un encuentro dedicado precisamente a llevar los libros más allá de las fronteras. El mejor homenaje a Marcelo, explicó Calduch, no consiste únicamente en recordar lo que hizo, sino en continuar aquello que comenzó: impulsar nuevos proyectos editoriales, nuevas traducciones y nuevos espacios de encuentro entre China y España.

El propio concepto de ‘Lu Hai’, tierra y mar, conecta con la identidad de Chongqing como ciudad de encuentro y conexión. Situada entre los ríos Yangtsé y el río Jialing y caracterizada por sus vastos contrastes montañosos, la ciudad ha hecho de esa relación entre tierra y mar una parte de su identidad.

Pero las palabras “la tierra y el mar” son también, en este caso, una metáfora de su vocación cultural: una ciudad de montaña que busca conectar con el mar y con el mundo entero a través de las ideas, los libros y el intercambio entre personas.

De esta manera, Chongqing está llevando también el “sabor de los libros” más allá de sus fronteras. La llegada del ‘Lu Hai Lecture Hall’ a Madrid representa una nueva etapa de ese recorrido. Después de su primera edición internacional en Sao Paulo, la iniciativa amplía ahora su presencia en Europa y convierte la lectura en una vía para establecer nuevas conversaciones entre China y España.

El vino como lenguaje común entre China y España

Durante el encuentro, el vino se convirtió en otra de esas metáforas de conexión.

El vino español y el licor tradicional chino representan tradiciones diferentes, pero comparten una relación profunda con el territorio, el trabajo artesanal, la celebración y la sociabilidad. La copa, como el libro, puede convertirse en un instrumento para iniciar una conversación.

Así lo expresó Zhang Qiong, viceministra del Departamento de Propaganda del Comité Municipal de Chongqing y directora de la Oficina de Prensa del Gobierno municipal, quien destacó durante el encuentro los vínculos que pueden encontrarse entre ambas tradiciones.

Una copa de licor chino y una copa de vino español, señaló, comparten el respeto por la tierra y el agua, el aprecio por el trabajo artesanal y la capacidad de convertirse en un medio de comunicación y amistad basado en la sinceridad. Para Zhang Qiong, esa conexión constituye precisamente una “resonancia cultural que trasciende montañas y mares” y un punto de partida para el diálogo entre China y España.

Gong Jiajia, consejera cultural de la Embajada de China en España, situó este particular “acoplamiento de copas” dentro de una historia mucho más extensa de intercambios entre China y Occidente. En su intervención, destacó que el vino no debe entenderse únicamente como una bebida cotidiana, sino también como un vehículo cultural capaz de conectar diferentes civilizaciones.

España ocupa, en esta historia, un lugar destacado. Gong Jiajia recordó la larga tradición vitivinícola de la península ibérica y la proyección internacional alcanzada por algunos de sus vinos más reconocidos, como el jerez y los vinos de Rioja. También puso de relieve el papel de España como uno de los grandes territorios de referencia en la expansión de la cultura del vino.

La consejera cultural destacó además el creciente interés de los visitantes chinos por España. El número de turistas chinos que visitaron el país alcanzó alrededor de 800.000 el año pasado y se espera que supere el millón durante este año.

En su intervención evocó también al poeta chino Li Bai, con la imagen del vino de uvas y los recipientes de jade iluminados por el color ámbar del vino. A partir de esa referencia, planteó la posibilidad de que aquel vino de uvas al que alude el poeta hubiera llegado a China a través de las antiguas rutas de intercambio entre Oriente y Occidente, evocando así la propia lógica de la Ruta de la Seda como espacio de circulación de productos, conocimientos y culturas.

De la historia del vino al encuentro entre culturas

Fue esa dimensión histórica y cultural la que conectó con la intervención de Guo Shuobo, profesora y directora de tesis doctorales en la Academia de Bellas Artes de Sichuan. A través de su presentación, vinculada a la obra La fiesta de color rojo: historia global del vino, el vino permitió hablar de territorios, tradiciones e intercambios a lo largo de la historia.

Su aproximación situó el vino dentro de una historia más amplia de desplazamientos humanos, comercio e intercambio entre civilizaciones: desde sus antiguos orígenes en la región del Cáucaso, pasando por el Mediterráneo y las rutas comerciales que conectaron Oriente y Occidente, hasta su expansión durante la época de los grandes viajes marítimos.

Los libros, por su parte, permitieron hablar de conocimiento, traducción y comprensión mutua.

El encuentro celebrado en el Ateneo de Madrid terminó convirtiendo dos elementos aparentemente sencillos —un libro y una copa— en símbolos de una relación mucho más profunda: la voluntad de conocerse, de escuchar al otro y de encontrar espacios comunes entre culturas diferentes.

La jornada mostró cómo la cultura puede servir para conectar territorios que se encuentran a miles de kilómetros de distancia. La lectura permite viajar sin fronteras; la traducción permite acercar pensamientos; el vino permite compartir una mesa; y la amistad convierte esos encuentros en relaciones duraderas.