China y la Unión Europea afrontan esta semana una de las citas clave para definir el rumbo de sus relaciones, especialmente en el ámbito económico. Beijing acoge este jueves y viernes el Consejo de Comercio e Inversión UE-China, un encuentro con el que ambas partes buscan avanzar hacia una relación comercial más equilibrada en un momento marcado por la creciente tensión. Bruselas ha vuelto a amenazar con nuevas medidas económicas contra China, mientras Beijing, en respuesta a una investigación abierta por la Unión Europea en septiembre, ha iniciado una investigación antidumping sobre un producto químico importado desde el bloque comunitario.
Pero, aunque el Consejo de Comercio pretende reconducir las relaciones y, en palabras de la Comisión Europea, “reequilibrar” el comercio con Beijing, Francia y Alemania, las dos principales economías europeas, han endurecido su postura frente a China y han planteado a la Comisión Europea nuevas medidas para combatir el desequilibrio comercial.
A tan solo unas horas de que el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, aterrice en Beijing para reunirse con su homólogo chino, Wang Wentao, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, han enviado una carta conjunta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para abordar los desequilibrios comerciales “con socios clave”. Una misiva que omite en todo momento el señalamiento directo a China, pero que apunta hacia nuevas medidas restrictivas contra el país asiático. Para evitar esos desequilibrios, ambos dirigentes piden la creación de un nuevo mecanismo que permita restringir el acceso al mercado europeo de países que provoquen graves distorsiones en el mercado común. Una petición que será debatida en Bruselas la próxima semana por el Consejo Europeo y que el equipo de la presidenta de la Comisión ya ha valorado positivamente, marcando así el contexto en el que Europa afrontará sus negociaciones en China.
El Gobierno chino ya ha rechazado este mecanismo, al considerar que constituye una medida “típicamente proteccionista y unilateralista” que “no solo no contribuye a resolver los problemas sino que se volverá contra la propia Unión Europea”. Por ello, el Ministerio de Comercio chino ha pedido a la Unión Europea mantenerse en la senda del diálogo para gestionar sus diferencias.
Sea como fuere, el Consejo de Comercio e Inversión UE-China se celebra a pocos días de la fecha límite dada por Bruselas a Beijing en junio para obtener los primeros resultados de sus negociaciones comerciales. Si las conversaciones no son fructíferas, Bruselas ya ha anunciado que adoptará medidas unilaterales para proteger sus intereses “frente a los efectos distorsionadores de la política industrial china”.
Europa, que considera a China un “rival sistémico”, quiere garantías de que el país asiático reducirá sus exportaciones hacia la Unión Europea, en un momento en el que el déficit comercial del bloque alcanza los 1.000 millones de euros al día. En concreto, la oferta que Bruselas ha puesto sobre la mesa es que China reduzca “voluntariamente” sus exportaciones hasta una cuota del 15%. Si no hay acuerdo, advirtió Von der Leyen, “utilizaremos todas las herramientas disponibles”. Frente a ello, China ha reiterado su disposición a resolver las preocupaciones mutuas y las diferencias mediante el diálogo y la consulta.
Un desequilibrio que tiene uno de sus ejemplos más visibles en el sector del automóvil. La importación de híbridos chinos ha pasado de unos 3.800 vehículos en octubre de 2024 a 50.000 en julio de 2026, según los datos que maneja la Comisión Europea, que considera que este aumento afecta negativamente al mercado y a las marcas automovilísticas europeas.
En este contexto, la reunión de Beijing será también una prueba para comprobar hasta dónde están dispuestas ambas partes a ceder. Bruselas busca resultados concretos que permitan reducir el desequilibrio comercial y evitar nuevas medidas, mientras China insiste en que las diferencias deben resolverse mediante el diálogo y rechaza lo que considera un giro proteccionista de la Unión Europea.


