China asume la presidencia de la APEC 2026

Dentro de su agenda económica, el país asiático propone acelerar tres grandes transformaciones -digital, tecnológica y ecológica- como nuevos motores de crecimiento regional

Con la vista puesta en una mayor integración económica regional, en 2026, China ejercerá por tercera vez —y por primera vez en doce años— la presidencia del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), uno de los principales mecanismos de concertación económica del mundo. Creado en 1989, APEC reúne a 21 economías que representan cerca del 60% del PIB mundial y aproximadamente la mitad del comercio global, lo que convierte su liderazgo en un elemento estratégico en un contexto internacional marcado por la incertidumbre, la fragmentación comercial y las tensiones geopolíticas.

Bajo el lema “Construir una comunidad Asia-Pacífico para prosperar juntos”, la presidencia china llega en un momento especialmente significativo: coincide con el inicio del XV Plan Quinquenal, lo que permitirá articular de forma coherente la agenda interna de modernización del país con su proyección regional. Esta sincronización refuerza la idea de que el desarrollo de China está intrínsecamente vinculado al desarrollo compartido de Asia-Pacífico.

Apertura, innovación y cooperación frente a la incertidumbre

China ha definido tres ejes prioritarios para su mandato: apertura, innovación y cooperación. Según el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, en línea con las directrices del presidente Xi Jinping, APEC debe recuperar su espíritu fundacional: promover un crecimiento económico abierto, inclusivo y mutuamente beneficioso.

Durante la Primera Reunión de Altos Funcionarios de APEC 2026, celebrada en Guangzhou, Wang Yi subrayó la necesidad de “impulsar un desarrollo en el que todos compartan oportunidades y promover una globalización económica inclusiva”. En un entorno donde proliferan las medidas proteccionistas y los discursos de desacoplamiento, la posición china defiende la centralidad del sistema multilateral de comercio, con la Organización Mundial del Comercio (OMC) como eje.

La culminación del año será la 33ª Reunión de Líderes en noviembre, con un objetivo claro: avanzar hacia el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (FTAAP), un proyecto estratégico destinado a profundizar la integración comercial regional. Para China, este proceso no solo fortalecería las cadenas de suministro y la resiliencia económica, sino que enviaría una señal clara de compromiso con el libre comercio y la cooperación regional.

Tres grandes transformaciones como motores de crecimiento

En el plano económico, China propone acelerar tres grandes transformaciones —digital, tecnológica y ecológica— como nuevos motores del crecimiento regional.

En el ámbito digital, se plantea reforzar la cooperación en comercio electrónico transfronterizo, facilitar los flujos de datos y desarrollar sistemas de aduanas inteligentes que agilicen el comercio. Asimismo, China aboga por una inteligencia artificial centrada en las personas y por el desarrollo de normas de gobernanza que garanticen un uso seguro, ético y equilibrado de esta tecnología.

En el plano tecnológico, la apuesta se orienta a fortalecer la innovación compartida, reducir brechas y generar sinergias que permitan a las distintas economías beneficiarse del progreso científico. Este enfoque subraya la necesidad de evitar la fragmentación tecnológica y promover estándares abiertos y cooperativos.

En cuanto a la transición ecológica, la presidencia china busca impulsar proyectos conjuntos en energías limpias, minerales verdes y protección ambiental. Esta línea resulta especialmente coherente con la experiencia y liderazgo de China en energías renovables y en el desarrollo de cadenas industriales verdes, ámbitos clave para la descarbonización regional.

Cooperación práctica y desarrollo inclusivo

Más allá de los grandes marcos estratégicos, la agenda china pone el acento en la cooperación práctica entre las economías del bloque en sectores concretos: fiscalidad, transporte, turismo, salud pública y seguridad alimentaria. Se trata de ámbitos con impacto directo en la vida de los ciudadanos y en la estabilidad económica.

Un punto destacado será el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes), consideradas esenciales para el empleo y la innovación. Asimismo, se promoverán intercambios en recursos humanos, juventud y medios de comunicación, con el objetivo de fortalecer los vínculos entre sociedades y consolidar una base social para la cooperación económica.

No obstante, Wang Yi ha subrayado que cualquier avance deberá tener en cuenta las diferencias de desarrollo entre las economías miembros. Este enfoque reconoce la diversidad del bloque y refuerza la idea de que la integración debe ser inclusiva, respetando los distintos ritmos y capacidades.

Una presidencia con proyección estratégica

La presidencia china de APEC 2026 no solo constituye un hito diplomático, sino también una oportunidad para reafirmar el compromiso con un orden económico abierto, basado en reglas y orientado al beneficio compartido. En un momento de transición del sistema internacional, la apuesta por una mayor integración en Asia-Pacífico puede convertirse en un factor de estabilidad y crecimiento.

Al vincular su modernización interna con la cooperación regional, China proyecta un mensaje claro: el desarrollo propio y el desarrollo común no son objetivos contrapuestos, sino procesos interdependientes. APEC 2026 será, en este sentido, una plataforma clave para avanzar hacia una comunidad Asia-Pacífico más integrada, resiliente y próspera.