El konghou y el Sheng protagonizaron el concierto del Año Nuevo Chino en Madrid

Como viene siendo habitual en Madrid, el programa oficial de los actos organizados con motivo del Año Nuevo Chino se abrió con un concierto en el Auditorio Nacional. La sociedad china es bien consciente de que no hay arma tan poderosa para derribar muros y acercar culturas como la música. Los conciertos con motivo del Año Nuevo Chino en el Auditorio Nacional no son ninguna novedad; tampoco es novedad que el programa incluya piezas en que la música tradicional china y el folklore español se fundan armónicamente. Pero este año había una gran novedad: la presencia del konghou contemporáneo. Se trataba, probablemente, de la primera vez en que podía escucharse este instrumento en Madrid. El konghou contemporáneo (no confundir con el tradicional, ya casi extinguido) es un arpa creada en China en la segunda mitad del siglo XX con una diferencia fundamental con las arpas occidentales: la presencia de dos filas de cuerdas, lo que aumenta notablemente las posibilidades repertorísticas, ya que no hay peligro de que ambas manos se estorben, como ocurre en casi todas las arpas, en las que hay una sola fila de cuerdas. Si retrocedemos algunos siglos, encontramos en España arpas de dos órdenes de cuerdas, pero sin la separación total que hay en las dos filas de cuerdas del Konghou contemporáneo.

Este konghou que se ha visto en Madrid pertenece a la Orquesta China de Shanghai, que fue la elegida para el concierto de Año Nuevo. También participó la Orquesta Filarmónica de Madrid, y en una de las piezas, Sobre las olas, hubo guitarra flamenca y un espectacular conjunto de bailaoras flamencas. El concierto en Madrid fue la cuarta etapa de la gira española de esta prestigiosa orquesta china, gira que finalizó en el Palacio de las Artes Reina Sofía de Valencia el 10 de febrero.

Uno de los integrantes del quinteto de sheng que actuó durante el concierto del Año Nuevo Chino en el Auditorio Nacional. Foto: Ignacio Saavedra Inaraja.

Junto al konghou, otra diferencia con respecto a otros conciertos de Año Nuevo previos, fue la destacadísima presencia del sheng, esa especie de órgano de tubos que se hace sonar mediante una boquilla y cuyo sonido recuerda a la armónica y al acordeón. El segundo de los temas del programa, El Oriente ya se ilumina, fue interpretado por un quinteto de sheng, algo que probablemente no haya ocurrido nunca antes tampoco en el Auditorio Nacional.

Podríamos destacar también el protagonismo de la suona. Tocado por el virtuoso Hu Chenyun, sus espectaculares solos provocaron algunos de los aplausos más entusiastas de la noche. Por último, no podemos dejar de mencionar El pabellón de las peonías/Un sueño despertó que permitió disfrutar de un ejemplo de kunqu, una de las modalidades más antiguas de ópera china, a cargo de dos intérpretes de la Ópera Kunqu de Shanghai.