El XV Plan Quinquenal: el lustro del impulso integral

En los últimos años, la transformación de China se ha acelerado de manera vertiginosa. En la actualidad, los robots con inteligencia artificial gestionan operaciones en las entidades bancarias, asesoran en los centros comerciales y optimizan las cadenas de producción industriales, mientras que el pago mediante reconocimiento facial se ha convertido en algo habitual. Estos avances son reflejo de un plan de desarrollo nacional en permanente innovación y mejora.

El plan quinquenal chino no es un concepto surgido de la nada. Cada período mantiene una relación de causa y efecto con el anterior. Durante el XII Plan Quinquenal (2011-2015), China impulsó la estrategia «Internet+», orientada a fomentar la transformación y modernización de los sectores productivos a través de las tecnologías de la información, con el objetivo de potenciar el desarrollo económico, incrementar la eficiencia industrial y promover la innovación social. El país destinó ingentes recursos al despliegue de redes 4G, la computación en la nube y los pagos móviles. Difícilmente podríamos haber imaginado antes de ese período la existencia de plataformas como Didi para desplazarnos, el pago a través de WeChat o Alipay, el éxito de Douyin (TikTok)o la ubicuidad de la entrega de comida a domicilio. El XII Plan Quinquenal consiguió que internet transformara radicalmente nuestra vida cotidiana.

El XIII Plan Quinquenal (2016-2020), por su parte, revolucionó nuestros sistemas de transporte y las garantías sanitarias. Se produjeron avances sin precedentes en áreas como las tecnologías de nueva generación (inteligencia artificial), los vehículos de energías limpias, la industria aeroespacial, la biomedicina y la fabricación inteligente. Dichos objetivos estratégicos se han materializado y hoy son una realidad en China.

Con el XIV Plan Quinquenal (2021-2025) llegaron a escena la investigación de semiconductores, las baterías de estado sólido, la biotecnología, las energías renovables, la protección medioambiental y los equipos marinos de alta gama. En este último quinquenio, la competitividad del entramado industrial chino ha experimentado una notable mejora. China ha sabido aprovechar sus puntos fuertes para reforzar su posición en las cadenas de valor globales y aumentar su capacidad innovadora.

Así llegamos al XV Plan Quinquenal, un periodo crucial para sentar las bases de la modernización socialista. Se trata de un eslabón fundamental en el camino hacia las metas previstas para 2035: una fase de transición entre el pasado y el futuro que busca consolidar los cimientos y dar un impulso integral.

El año 2026 no es un año más. Marca el inicio del XV Plan Quinquenal, el plan maestro que guiará el desarrollo de China durante los próximos cinco años. Las directrices que se establezcan en este período inicial determinarán el rumbo de todo un ciclo de planificación.

El XX Congreso Nacional del Partido estableció una hoja de ruta en dos etapas: convertir a China en un gran país socialista moderno para 2050 y, para 2035, alcanzar un nivel propio de un país medianamente desarrollado y completar así la modernización socialista. Este horizonte, establecido a partir de 2020, abarca tres planes quinquenales. Si el XIV Plan Quinquenal sirvió para afianzar los cimientos, el XV Plan Quinquenal constituye el puente que conecta el trabajo realizado con las metas futuras. De ahí su enorme trascendencia: en estos cinco años se juega gran parte del cumplimiento de los objetivos de 2035.

Las directrices del XV Plan Quinquenal establecen con claridad las prioridades para los próximos años: desarrollar nuevas fuerzas productivas de calidad, edificar un sistema industrial moderno y puntero, impulsar la construcción de una China «verde», proteger los ecosistemas, perfeccionar el sistema de mercado y fortalecer la protección social. El objetivo de incrementar de forma significativa la tasa de consumo de los hogares merece una mención especial. Para que el consumo despegue, la población debe disponer de capacidad de gasto. Para ello, es necesario aumentar los ingresos salariales y reducir el coste de vida en partidas tan sensibles como la educación, la sanidad o la vivienda. Se trata de reactivar el circuito económico: sin circulación de dinero, la economía se estanca; sin dinamismo, el consumo no repunta. El reto de los próximos cinco años consiste en romper este círculo vicioso mediante tres ejes: estabilidad, crecimiento y dinamismo. Para ello, es necesario estabilizar los cimientos de la economía, aumentar la renta de las familias y reactivar los mercados de consumo.

El proceso de elaboración de este plan también ha sido singular. A través de internet, se recogieron más de tres millones de sugerencias ciudadanas, de las cuales más de cuatrocientas se incorporaron finalmente. Esto evidencia que las demandas y propuestas del pueblo chino pueden influir de manera efectiva en las políticas públicas.

Cinco años no son ni mucho ni poco tiempo. Por muy avanzados que puedan sonar hoy conceptos como las redes 6G, las tecnologías cuánticas, la interfaz cerebro-ordenador, la biomanufactura o la fusión nuclear, no se puede descartar que en el próximo quinquenio —o quizás en una década— todos ellos se hagan realidad en China.

Fuentes:

https://www.12371.cn/special/20da

https://www.12371.cn/2022/10/25/ARTI1666705047474465.shtml

https://www.ndrc.gov.cn/fggz/fzzlgh/gjfzgh/201109/P020191029595698513164.pdf

https://www.ndrc.gov.cn/fggz/fzzlgh/gjfzgh/201605/P020191029595710374318.pdf

https://www.ndrc.gov.cn/xxgk/zcfb/ghwb/202103/P020210313315693279320.pdf

https://www.12371.cn/2025/10/28/ARTI1761640401107119.shtml