Convencido de que el futuro de la excelencia universitaria pasa por mirar más allá de Europa, el rector de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), José E. Capilla Romá, ha hecho de China uno de los ejes centrales de la estrategia internacional de la institución. Un camino iniciado hace más de veinte años y que hoy se ve refrendado con el Premio Cátedra China en la categoría de Institución Académica, un reconocimiento que confirma, a su juicio, que la UPV avanza en la dirección correcta, especialmente tras la apertura del primer centro universitario español en China, el Beihang Valencia Polytechnic Institute (BVPI).
El rector apuesta por seguir estrechando las colaboraciones con el país asiático, aumentar el número de estudiantes que viajan a China y extender esta “experiencia multicultural” no solo a alumnos e investigadores, sino también al personal de gestión y técnico de la universidad. Cree que será posible. “La gente es consciente de que la experiencia internacional es también una experiencia formativa muy importante en el mundo de hoy”, afirma, subrayando a China como potencia innovadora y el papel de la Fundación como institución para incrementar las relaciones con el país asiático.
La UPV recibe el Premio Cátedra China en la categoría de Institución Académica. ¿Qué representa para la universidad este reconocimiento de una fundación dedicada específicamente a fortalecer los lazos con China?
Es muy importante. Para mí una universidad excelente o es internacional o no puede ser excelente. La relación con la zona de Asia Pacífico y en particular con China me parece fundamental porque yo además estoy convencido de que los grandes problemas científicos y tecnológicos se van a resolver en esa parte del mundo en los próximos años. Entonces haber recibido este reconocimiento, confirma que estamos en el camino adecuado en cuanto a internacionalización y en cuanto a nuestra alianza estratégica con China.
¿Cómo valora el trabajo de la Fundación Cátedra China como única fundación en España dedicada a fomentar las relaciones institucionales entre España y China para beneficio de ambos países?
Me parece un trabajo necesario y muy importante. Ese análisis que se hace, ese reconocimiento y además que nos puede ayudar y de alguna manera guiar en lo que podemos hacer en el futuro las distintas universidades españolas.
Yo creo que además el trabajo que hace la Fundación puede incluso llamar la atención de universidades o centros académicos que todavía no hayan de alguna manera detectado esas enormes oportunidades que ofrece la colaboración académica con China.
¿Por qué China se convirtió en un socio estratégico prioritario para la Universidad?
En nuestra estrategia de internacionalización China es fundamental. Empezamos a colaborar con convenios bilaterales con instituciones académicas hace más de 20 años, e incluso antes de ese tiempo ya teníamos estudiantes chinos que venían a hacer el doctorado. Siempre hemos puesto el foco en China, lo que pasa es que hay una lejanía geográfica y luego evidentemente las universidades españolas tenemos una afinidad con el espacio europeo e iberoamérica. Pero China siempre ha sido fundamental.
La apuesta del gobierno chino ha sido absolutamente acertada por desarrollar su sistema académico. Solo hay que ver cómo han avanzado las universidades chinas en los rankings y hay que ver también cuál es en este momento el papel de China en el mundo como potencia innovadora, que se está poniendo claramente a la cabeza.
Por tanto, para nosotros como universidad tecnológica, innovadora y emprendedora que apuesta por la internacionalización, China es estratégico. Además, la oportunidad que la propia política china abre al mundo con su apuesta por la internacionalización de sus instituciones académicas es una apuesta que nosotros estamos aprovechando.
Con Beihang hemos mantenido una relación de intercambio de estudiantes desde hace años. Ahora estamos saltando a un nivel completamente distinto, aprovechando estas circunstancias y convencidos de que es el camino adecuado, a pesar de las dificultades de montar este tipo de proyectos porque tenemos distintos sistemas administrativos, distintas burocracias y tenemos configurados los planes de estudios de distinta manera.
¿Cuál es la filosofía o estrategia clave que ha permitido a la UPV tejer una red de más de 53 acuerdos con 28 instituciones chinas?
La UPV cuenta con alrededor de 1.100 acuerdos suscritos con universidades e instituciones de investigación de distintos países. Hemos llegado a este volumen procurando evitar lo que a veces se denominan acuerdos decorativos: estos convenios marcos que se firman, pero que a veces no llevan a nada. Eso lo tratamos de evitar, siempre que se firma algo, tiene que haber algún objetivo específico.
Los acuerdos que tenemos son marcos de colaboración amplios que lo que facilitan es la movilidad de estudiantes e investigadores, algo fundamental. Con toda esa red de acuerdos y en particular los que tenemos en China, hemos conseguido ir moviendo estudiantes y facilitando ese marco para mover investigadores.
Aunque la movilidad de estudiantes con China no es sencilla, fundamentalmente por el factor económico. En Europa contamos con programas como Erasmus que facilitan mucho este tipo de intercambios, mientras que en el caso de China no existe un marco similar. Aun así, actualmente estamos moviendo en torno a una treintena de estudiantes cada año, lo cual es muy positivo, y nuestro objetivo es poder incrementar esa cifra.
Además, percibimos un interés creciente por parte de muchos estudiantes españoles, tanto actuales como futuros, que nos preguntan qué pasos deben seguir para realizar estancias en China o para llevar a cabo prácticas en empresas chinas. La gente es consciente de que la experiencia internacional es también una experiencia formativa muy importante en el mundo de hoy.
El BVPI en Hangzhou es un proyecto pionero ¿Cómo nació esta idea y por qué la alianza con la Universidad de Beihang fue la ideal para materializarla?
Beihang es una universidad que en el ámbito tecnológico es absolutamente puntera, está entre las mejores no solo de China, sino también a nivel internacional. Además, a medida que he ido conociéndola mejor, he encontrado cada vez más paralelismos con la UPV. Compartimos una clara vocación de colaboración con la industria y contamos con fortalezas muy relevantes en ámbitos afines, al tiempo que podemos complementar nuestras capacidades en otros campos estratégicos.
Eso es lo que ha desembocado a esta apuesta por la alianza con Beihang. Estoy convencido que va a ser un éxito, aún teniendo en cuenta las dificultades de construir un proyecto nuevo entre mundos que tienen muchas diferencias en cuanto a la manera de enfocar las resoluciones de determinados problemas.
Crear un instituto conjunto en China implica navegar por dos sistemas educativos y administrativos. ¿Dónde ha encontrado las principales diferencias?
Uno puede plantear los planes de estudios de distintas maneras, con contenidos que no son exactamente iguales y con sistemas de evaluación diferentes. Es precisamente ahí donde hemos encontrado algunas diferencias. En nuestro caso, la evaluación está más compartimentada por materias, mientras que en China se utiliza un modelo más orientado a competencias de carácter global, que abarcan distintas asignaturas. Hemos tenido que ir buscando una convergencia entre lo que plantea China para llegar a un determinado título de ingeniería y lo que se plantea en España. Hemos buscado una fusión que sea reconocible tanto en China como aquí y que una persona que cursa estos estudios obtengan una titulación académica reconocida tanto en España como en China.
¿Cuál es el perfil del estudiante chino que elige la UPV y qué busca? Y a la inversa, ¿qué motiva a un estudiante valenciano a elegir un destino en China frente a otros programas de movilidad?
Nosotros con Beihang nos sentamos, estudiamos los ámbitos tecnológicos de vanguardia donde teníamos mayores fortalezas e identificamos campos. Ello llevó a definir hasta 14 programas académicos, que incluyen programas de grado, máster y de doctorado que vamos a desarrollar. Pero hemos dejado la puerta abierta para que pueda haber laboratorios de investigación conjuntos o líneas de investigación conjuntas en otros campos que sean de mutuo interés.
Lo que lleva un estudiante español a decidirse por esto yo creo que es el prestigio que en este momento tienen las instituciones académicas chinas y el nivel de innovación de la industria y de la tecnología china. Esto es claramente visible para todos. La UPV tiene una enorme credibilidad y reputación dentro del contexto español, por lo que que la Politécnica se lance a este proyecto le da más credibilidad todavía al proyecto del centro conjunto con China.
¿En qué áreas tecnológicas concretas ve la colaboración más fructífera y con mayor potencial de generar avances conjuntos entre ambos países?
Creo que los ámbitos que hemos decidido desarrollar con Beihang son en este momento los que pueden ser más productivos y más prometedores. Estamos hablando desde la inteligencia artificial o la ingeniería informática hasta las comunicaciones, la aeroespacial y la ingeniería mecánica.
Hay otros ámbitos que yo quisiera desarrollar, que son los ámbitos relacionados con la conservación del patrimonio, con el diseño, con el arte, donde he detectado mucho interés en diversas instituciones chinas. En eso también vamos a trabajar.
¿Qué ha observado de China que podría ser inspirador o que se puede incorporar al modelo español para mejorar la competitividad de los graduados?
Me gustaría que en España y a nivel europeo hubiera una apuesta más decidida por el desarrollo de las instituciones académicas y de la formación superior, que en otros momentos yo creo que la ha habido. En China hay una plena conciencia de que el desarrollo social tiene que estar basado en tener un sistema universitario potente e innovador. A ellos les está funcionando y yo creo que esa es una lección. China claramente lo está haciendo mejor y tenemos que ir en esa línea. Para ello, necesitamos el respaldo de nuestras administraciones públicas. Asimismo, aprecio diferencias claras en la forma en que se desarrollan los programas académicos y en los procesos de toma de decisiones dentro de las instituciones chinas, donde veo un enorme pragmatismo. Eso me parece muy inteligente.
¿En qué situación están los intercambios académicos España- China?
Las estadísticas que conozco hablan del orden de 10.000-15.000 estudiantes chinos que vienen a España cada año y sin embargo la movilidad de España a China es mucho menor. Yo me propongo desde luego dentro de los marcos de colaboración y en particular el de Beihang incrementar los números. No solo mandar estudiantes, sino que yo quiero que en mi universidad haya intercambio de profesores, de investigadores y, por supuesto, que el personal técnico y de gestión de la universidad también participe de esa experiencia multicultural, porque es muy enriquecedora para la universidad.
¿Qué queda por hacer en materia educativa teniendo en cuenta que las relaciones diplomáticas entre ambos países, tras la visita de Estado de los Reyes, han subido un nuevo nivel?
Hay mucho por hacer. Lo que yo creo que simboliza la visita de los Reyes es refrendar ese convenio que se firmó hace 20 años, ese gran convenio educativo con China que es el marco en el que nos estamos moviendo.
Yo espero que lo que queda por hacer sea facilitado por la experiencia que estamos adquiriendo todos para desarrollar este tipo de proyectos. Lo que tenemos que hacer ahora es trabajar y que los grandes acuerdos, las buenas intenciones que hemos firmado en los distintos tratados, se lleven a la práctica y que de verdad haya un intercambio, una movilidad, una experiencia académica de nuestros estudiantes. Porque la internacionalización para nuestros estudiantes es más que conocer otra cultura. La experiencia internacional nos forma también para trabajar con equipos multiculturales y ayuda a generar mayores capacidades de liderazgo y de trabajo con grandes equipos.
¿Qué ha aprendido o incorporado la UPV de sus socios chinos en términos de métodos de enseñanza, gestión de la investigación o vinculación con la industria?
La UPV es una universidad ya con una larga experiencia de internacionalización y somos algo singulares, yo creo que lo demostramos por cómo nos posicionan en los rankings en el tema de innovación y en el trabajo con la industria. Pasa lo mismo en el sistema chino. He podido comprobar que existen distintas maneras de enfocar el desarrollo de las políticas internas de las universidades en relación con su colaboración con la sociedad y su implicación en la resolución de retos que, en el contexto actual —ya sean sociales, tecnológicos o científicos—, no pueden abordarse de forma aislada ni por una sola universidad ni por un único país. Estos desafíos requieren necesariamente un trabajo coordinado en equipos internacionales.
¿Cuál es el siguiente paso en la estrategia China de la Universidad Politécnica de Valencia?
Estamos trabajando a contrareloj para que en septiembre se abran las titulaciones. Ahora hay que poner en marcha esto y dentro de ese marco empezar a trabajar otro tipo de oportunidades. Como decía, por ejemplo, a mí me preocupa mucho la movilidad de toda la comunidad universitaria. Yo quiero que mi personal de gestión y de administración también pueda tener contacto con sus contrapartes en China. Me parece muy importante para que esto se vea como un proyecto no de la gente que trabaja en los ámbitos concretos en los que se desarrolla, sino que se vea como un proyecto fundamental de toda la institución.
En este sentido, cabe destacar la sólida relación existente en el entorno de Guangzhou–Canton, donde la Universidad Politécnica de Valencia viene participando de manera continuada en la Semana Internacional del Diseño. La UPV es, hasta donde alcanza nuestro conocimiento, la única universidad europea, posiblemente a nivel mundial, que cuenta con un stand propio en este evento desde hace cuatro años. Esta presencia abre una oportunidad relevante para profundizar en la cooperación en los ámbitos del diseño, así como en áreas afines como la arquitectura y la ingeniería civil.
Para un estudiante o investigador de la UPV, ¿qué puertas únicas abre este nuevo centro en uno de los principales polos de innovación de China?
Está la experiencia multicultural, muy importante de conocer dos sistemas, pero además estamos desarrollando laboratorios conjuntos entre las dos universidades y empresas de vanguardia del ámbito tecnológico. Hangzhou es la ciudad digital china, es donde se asientan empresas muy importantes como DeepSeek y Alibaba. Por ello, estamos hablando con esas empresas para que nuestros estudiantes también puedan desarrollar prácticas en esas compañías.
Las oportunidades para los estudiantes son muy importantes. Además, conocer otro profesorado con otros planteamientos da una formación mucho más amplia. Con ello huimos de una cosa que es peligrosa en el ámbito académico que creo que no ocurre ni en nuestra universidad ni en Beihang: la endogamia intelectual. Hay que evitarla a toda costa y la internacionalización es el camino.


