La Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Biskek 2026: Una nueva hoja de ruta hacia el orden multilateral

La Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) de 2026, celebrada en Biskek (Kirguistán) entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre, se ha consolidado como un encuentro clave para el diseño de un nuevo orden mundial. Coincidiendo con el 25.º aniversario de la organización, la reunión convocó a líderes de potencias emergentes y eurasiáticas, destacando la presencia de Xi Jinping (China), Vladímir Putin (Rusia), Narendra Modi (India) y Masoud Pezeshkian (Irán).

Bajo la presidencia de Sadyr Japarov, el mandatario kirguís, la cumbre concluyó con la adopción de la histórica «Declaración de Biskek» y la firma de casi una treintena de acuerdos. Estos compromisos abarcan desde la seguridad y la lucha contra el narcotráfico hasta la inteligencia artificial y el cambio climático, delineando una clara intención de profundizar la integración y desmarcarse de las estructuras de gobernanza occidentales.

La Declaración de Biskek y los Ejes del Acuerdo

El documento central, la Declaración de Biskek, reafirma el compromiso de los diez Estados miembros (Bielorrusia, China, India, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán) con un «orden mundial multilateral más representativo y justo». La declaración critica explícitamente el unilateralismo y los dobles raseros, exigiendo una reforma de la gobernanza mundial que garantice una participación equitativa en la toma de decisiones.

Los documentos firmados durante la cumbre se estructuran en varias áreas estratégicas:

  1. Seguridad y Lucha contra el Crimen:

La seguridad se mantuvo como un pilar fundamental. Los líderes aprobaron medidas drásticas contra el crimen transnacional, destacando la creación del Centro Universal para Contrarrestar Desafíos y Amenazas a la Seguridad y el Comité Ejecutivo del Centro Antidrogas de la OCS. Además, se adoptaron programas integrales para combatir el narcotráfico y la propagación de drogas sintéticas hasta 2030, una prioridad para países como India, que busca reforzar sus esfuerzos contra el narcoterrorismo transfronterizo.

  • Tecnología, Inteligencia Artificial e Infraestructura Digital:

Marcando un giro hacia la modernización, la OCS acordó un marco conceptual para la creación de centros regionales de procesamiento de datos y el desarrollo de una industria integrada de Inteligencia Artificial (IA). Los memorandos en este ámbito subrayan la necesidad de un uso seguro y responsable de la IA, así como planes para garantizar la seguridad de la información internacional entre 2026 y 2028.

  • Clima, Energía y Medio Ambiente:

Para alinear el crecimiento económico con la sostenibilidad, se aprobó el Corredor Tecnológico Verde, un programa de cooperación científica y técnica hasta 2030. También se firmaron planes de acción conjunta para la conservación de la biodiversidad y un memorando sobre la mitigación del cambio climático. En el sector energético, se acordaron medidas para mejorar la eficiencia y promover la integración y resiliencia de los sistemas eléctricos regionales.

  • Integración Económica y Transporte:

El desarrollo de infraestructuras recibió un fuerte impulso con una nueva hoja de ruta para expandir puertos y centros logísticos hasta 2030. Estos proyectos buscan facilitar el comercio y crear carriles alternativos que mitiguen el impacto de las sanciones occidentales sobre algunos de sus miembros.

  • Expansión Global y Asuntos Institucionales:

La OCS busca ampliar su influencia global, evidenciado por la firma de un memorando de entendimiento con la Comisión de la Unión Africana. Además, se aprobaron enmiendas a la Carta de la OCS para modernizar su marco administrativo y se designó a Lahore (Pakistán) como Capital Turística y Cultural de la organización para 2026-2027, coincidiendo con el traspaso de la presidencia a Pakistán para el próximo año.

Impacto Geopolítico: Desafío a la Hegemonía Occidental

La cumbre de Biskek no fue solo un foro de firmas de acuerdos, sino un escenario donde se escenificó el creciente contrapeso al bloque occidental. La presencia de países fuertemente sancionados por Estados Unidos y Europa (como Rusia, Irán y Bielorrusia) junto a grandes economías como China e India, demuestra la consolidación de un bloque eurasiático alternativo.

El Eje Moscú-Pekín-Teherán:

Las reuniones bilaterales, especialmente entre Vladímir Putin, Xi Jinping y Masoud Pezeshkian, fueron cruciales. Putin destacó el éxito de la cooperación económica bilateral con China en áreas como energía, espacio y logística. Irán, a través de Pezeshkian, denunció las sanciones unilaterales y calificó de estratégicas las relaciones con Rusia. Estos encuentros reafirman un bloque que busca activamente mecanismos financieros (como el futuro banco de desarrollo de la OCS o sistemas de pagos independientes) para evadir el control financiero occidental.

La Posición de India:

El papel de India en la cumbre fue complejo y revelador. El Primer Ministro Narendra Modi apoyó los acuerdos de seguridad y tecnología, alineándose con los objetivos de combatir el terrorismo (criticando los dobles raseros en esta materia). Sin embargo, Modi también mantuvo una postura cautelosa respecto a la integración de infraestructuras, advirtiendo que los proyectos de conectividad deben respetar la soberanía y la integridad territorial de las naciones, una clara alusión a las preocupaciones indias sobre la iniciativa china de la Franja y la Ruta, especialmente en Pakistán. Además, Modi reiteró su llamado a Putin para buscar un fin a la guerra en Ucrania.

Un Nuevo Orden Multilateral:

El mensaje central de la cumbre es claro: la OCS se presenta como un bloque no militar (como se enfatiza en la declaración, rechazando métodos de confrontación y bloques), pero altamente influyente a nivel político y económico. La insistencia en un orden multilateral y la crítica al unilateralismo apuntan directamente al papel dominante de Estados Unidos. Al abarcar a más de la mitad de la población mundial y una porción significativa de los recursos energéticos globales, la OCS busca no solo coordinar políticas internas, sino establecer las reglas del juego global en áreas críticas como la IA, la seguridad y el comercio.

En resumen, la Cumbre de Biskek 2026 consolida a la OCS como un actor fundamental en la reconfiguración del sistema internacional. Los acuerdos alcanzados y el tono de las declaraciones sugieren que este bloque eurasiático continuará expandiendo su influencia, construyendo infraestructuras y mecanismos paralelos que ya hace tiempo han comenzado a desafiar significativamente el dominio estadounidense en la economía y la geopolítica global.