La cumbre de los líderes de los BRICS ha servido este fin de semana para escenificar la unidad de una asociación que vela por la integración y desarrollo del Sur Global a la par que buscan más cooperación, multilateralismo y mayor representación de los países emergentes en las instituciones internacionales. Una cumbre, en Nueva Delhi, que no solo ha evidenciado la unidad de los países miembros, a pesar de sus diferencias en cuestiones internacionales, sino que también ha propiciado un acercamiento entre China e India.
La imagen de Xi Jinping, presidente de China, junto al primer ministro indio, Narendra Modi, a la par que en la misma mesa sentados el presidente iraní con homólogos de Oriente Próximo más cercanos a Estados Unidos ha puesto en valor la relevancia de la cumbre, no solo destacada por la presencia de los líderes sino también por los resultados obtenidos.
Pese a todas las circunstancias que tambalean el tablero internacional, los BRICS han mostrado una voluntad de cohesión al aprobar por unanimidad la Declaración de Nueva Delhi. Como advirtió el presidente chino, Xi Jinping, el mundo encadena actualmente problemas y tensiones “uno detrás de otro”. Pero frente a esta situación, los BRICS reivindican el diálogo y la negociación como instrumentos para afrontar las diferencias.
El documento, de 45 páginas, apuesta por reforzar el multilateralismo, la cooperación internacional y el papel de Naciones Unidas. La declaración reclama también una mayor representación de los países emergentes en las instituciones de gobernanza global, especialmente en el Consejo de Seguridad de la ONU y en las instituciones financieras internacionales.
La declaración aborda asimismo las principales crisis internacionales. En Oriente Medio, los BRICS reclaman una solución política y diplomática, defienden la protección de la población civil y respaldan una solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí. Respecto a Irán, expresan su preocupación por los ataques contra instalaciones nucleares sometidas a salvaguardias internacionales y rechazan las medidas unilaterales.
China e India
La cumbre ha tenido además un protagonista especial: la relación entre China e India. Xi Jinping regresó a India por primera vez en siete años y mantuvo un encuentro bilateral con el primer ministro Narendra Modi. La reunión supone un paso más en la normalización de las relaciones entre ambas potencias después de años de tensión, especialmente desde el enfrentamiento fronterizo de 2020 en el Himalaya.
China e India mantienen importantes diferencias, pero ambos gobiernos parecen apostar por gestionar esas divergencias y evitar que se conviertan en una fuente de inestabilidad. Un acercamiento que trasciende la relación bilateral: entre ambos países suman más de 2.800 millones de habitantes y constituyen dos de los principales motores económicos de Asia.

Durante el encuentro, Xi Jinping defendió que China e India deben considerarse “socios, no rivales” y “oportunidades, no amenazas” para su desarrollo mutuo. El presidente chino apostó por reforzar la cooperación económica y los intercambios entre sus sociedades, abordar de manera equilibrada las diferencias comerciales y mantener la paz en las zonas fronterizas.
También subrayó la necesidad de que ambos países trabajen conjuntamente en los grandes foros multilaterales y dentro de los propios BRICS. Para Xi, China e India, como dos de los países más poblados del mundo y miembros relevantes del Sur Global, tienen una responsabilidad especial en la promoción de la paz, la estabilidad y el desarrollo.
Modi, por su parte, coincidió en la necesidad de mantener una relación basada en el respeto y la confianza mutuos y aseguró que India está dispuesta a ser un socio, y no un adversario, de China. El primer ministro indio destacó además que la política exterior de su país es independiente y que su relación con China no está condicionada por terceros países. El mensaje es especialmente relevante en un momento en el que India mantiene una creciente cooperación estratégica con Estados Unidos.
Un BRICS más influyente
Los BRICS nacieron con el objetivo de aumentar la capacidad de influencia de las economías emergentes y, tras su reciente ampliación, representan una parte cada vez mayor de la población y de la economía mundial.
Y eso parece haber pesado durante la cumbre, donde los países pertenecientes han salido más reforzados dentro de una Asociación que se constituye como uno de los principales instrumentos para canalizar la demanda de mayor representación para las economías emergentes sin plantearse necesariamente como una alianza de confrontación con otros bloques. Más que una estructura cerrada, los BRICS se están configurando como una red de cooperación política, económica y financiera cada vez más amplia, en la que las relaciones Sur-Sur adquieren un protagonismo creciente.
Inteligencia artificial y nueva economía
Por ello, lLa tecnología fue otro de los grandes asuntos de la cumbre. Xi Jinping propuso cinco iniciativas para dar un nuevo impulso a la cooperación entre los BRICS, con especial atención a la inteligencia artificial, la economía digital, la innovación y la formación.
China plantea crear una comunidad BRICS de inteligencia artificial de código abierto y ampliar la cooperación en el desarrollo y aplicación de grandes modelos de lenguaje. El objetivo es que la revolución tecnológica no aumente todavía más la brecha entre las economías desarrolladas y los países del Sur Global.
Esta apuesta tecnológica se complementa con una mayor cooperación industrial, comercial y financiera. Los BRICS quieren fortalecer sus cadenas de suministro, facilitar el comercio y la inversión.
La cumbre de Nueva Delhi concluye así con un nuevo impulso para los BRICS y con un mensaje claro: los países emergentes quieren tener una mayor capacidad para participar en la definición de las reglas internacionales.
China y la presidencia de 2027
China asumirá en 2027 la presidencia del grupo y organizará la próxima cumbre. Beijing tendrá así la oportunidad de profundizar en algunas de las prioridades planteadas por Xi Jinping: inteligencia artificial, innovación tecnológica, cooperación económica, desarrollo sostenible y reforma de la gobernanza internacional. En definitiva, de marcar el rumbo bajo su presidencia de los BRICS como uno de los cuatro países fundadores y su principal potencia económica. Desde su creación, Beijing ha defendido que los BRICS deben evolucionar desde un mecanismo de coordinación entre grandes economías emergentes hacia una plataforma más amplia de cooperación entre países en desarrollo.
En este nuevo escenario de reconfiguración del orden internacional, cobra especial relevancia el papel de España, que la Fundación Cátedra China sitúa como un país con vínculos históricos, económicos y culturales relevantes con los miembros de los BRICS. Estas relaciones, sumadas al espacio iberófono compartido con Portugal y América Latina, configuran una posición estratégica de gran potencial. España dispone de una capacidad singular para favorecer una mayor aproximación a los espacios de cooperación del Sur Global, incluyendo los BRICS. De ahí la conveniencia de explorar vías de mayor entendimiento con estos marcos.


