Xi Jinping viaja a Estados Unidos en un momento clave para el avance tecnológico y la inteligencia artificial

Ambas partes estudiaron cómo poner reglas al avance de la tecnología y al desarrollo de la inteligencia artificial, además de abordar cuestiones comerciales y el suministro de tierras raras y otros minerales críticos

Xi Jinping y Donald Trump se volverán a reunir esta semana, en esta ocasión en Washington, en el que es el tercer encuentro de ambos dirigentes desde enero de 2025 y en un momento donde el orden internacional atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos tiempos Invitado por Trum, Xi Jinping se desplazará hasta Washington entre el miércoles y el viernes para abordar con Estados Unidos los principales temas comerciales que competen a ambos países, con un tema central: el desarrollo de la inteligencia artificial.

El encuentro, que además se celebra en un momento marcado por las tensiones en Oriente Próximo, la guerra en Irán y la incertidumbre en torno al conflicto en Ucrania, se llevará a cabo en la Casa Blanca el jueves, en una fecha marcada en rojo en el calendario conjunto de los dos países. En noviembre expira la tregua comercial que Estados Unidos y China pactaron después de que Trump impusiera aranceles y restricciones a los productos chinos, sobre todo a los tecnológicos. La continuidad de esa tregua será, por tanto, uno de los principales objetivos de la reunión.

No obstante, y para facilitar el encuentro entre ambos dirigentes, la reunión estará precedida por los encuentros que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, han mantenido en Nueva York este domingo. Ambas partes estudiaron cómo poner reglas al avance de la tecnología y al desarrollo de la inteligencia artificial, además de abordar cuestiones comerciales y el suministro de tierras raras y otros minerales críticos. Tras ocho horas de conversaciones, se puso sobre la mesa establecer un diálogo bilateral sobre IA que incluya un mecanismo de notificación mutua ante incidentes relacionados con esta tecnología que puedan suponer una amenaza para la seguridad nacional.

También abordaron, a propuesta de Estados Unidos, activar la denominada Junta de Comercio Bilateral, un mecanismo destinado a identificar productos no sensibles que podrían beneficiarse de una reducción de aranceles. Entre ellos podrían encontrarse determinados bienes de consumo y productos de baja tecnología, mientras que por parte estadounidense se estudian productos energéticos, agrícolas y posiblemente dispositivos médicos. Sin embargo, no se produjeron avances concretos en algunos de los asuntos más sensibles, como las exportaciones de chips avanzados o las tierras raras.

La reunión entre Bessent y He Lifeng recupera así algunas de las cuestiones que ya fueron abordadas durante el encuentro que ambos presidentes mantuvieron en Beijing en mayo. Entre ellas se encuentra la reducción de aranceles sobre productos no estratégicos y el compromiso chino de aumentar las compras de productos agrícolas estadounidenses. También permanecen sobre la mesa las diferencias en torno a los minerales críticos y las tierras raras, fundamentales para sectores como la automoción, los semiconductores y las tecnologías vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial.

Un extremo que el Gobierno chino aún no ha confirmado en todos sus detalles pero que sí ha afirmado es que “trabajará con Estados Unidos para enriquecer el contenido de la relación de estabilidad estratégica constructiva entre China y Estados Unidos, reforzar el diálogo y la cooperación y gestionar adecuadamente las diferencias”, según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun. Además, señaló que el hecho de que los jefes de Estado de ambos países realicen visitas mutuas en un plazo de medio año supone un “hito” y entraña un “significado histórico”.

Pero las conversaciones entre los dos países se producen en un clima de tensiones, donde no comparten la forma de controlar el avance de la inteligencia artificial. Si bien China lleva meses defendiendo la seguridad de esta tecnología mediante la cooperación y la gobernanza multilateral, Estados Unidos aboga por combinar el desarrollo de la IA con mecanismos de seguridad y restricciones sobre determinadas tecnologías, especialmente con afección a China. Ambos países compiten por el liderazgo tecnológico mientras intentan, al mismo tiempo, establecer canales que permitan gestionar los riesgos que plantea el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados.

Y con ese pretexto, ambos dirigentes se reunirán en la Casa Blanca para tratar de estabilizar la relación entre los dos principales países, pues, como señaló Xi Jinping durante su reunión en Beijing con Trump, los vínculos económicos y comerciales entre China y Estados Unidos son mutuamente beneficiosos y de ganancias compartidas en su naturaleza.

Aunque, como ya ocurrió durante su último encuentro, la situación internacional y la postura de Estados Unidos con respecto a Taiwán serán también asuntos que previsiblemente estarán sobre la mesa. Xi Jinping ya advirtió a Trump que Taiwán es una de las cuestiones más importantes en la relación entre los dos países. A ello se suma el contexto de las guerras en Oriente Próximo y Ucrania, que condiciona la política exterior de Washington y en las que China mantiene posiciones diferentes a las estadounidenses, con amplios llamados y propuestas de desescalada.

La reunión llega además en un momento especialmente favorable para China. El país asiático mantiene un elevado superávit comercial y sus exportaciones hacia Estados Unidos siguen mostrando resistencia pese a las medidas adoptadas por Washington para reducirlas.