El 1 de octubre de 1949, Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China desde la plaza de Tiananmén, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia del país. China conmemora esta fecha como uno de los hitos más relevantes de su trayectoria política, económica y social, en un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre, la transformación tecnológica y los cambios en el equilibrio global.
Desde ese momento, hace hoy 77 años, China ha experimentado una profunda transformación. Un recorrido que, como señaló Xi Jinping con motivo de la celebración del Día Nacional, ha permitido alcanzar, de la mano del Partido Comunista de China y del pueblo chino, dos milagros: un rápido desarrollo económico y una estabilidad social a largo plazo.
Considerado uno de los días más importantes del calendario chino, este año la celebración coincide con una etapa especialmente significativa para la planificación económica y social del país, marcada por la puesta en marcha del XV Plan Quinquenal. Llega, además, en un momento internacional complejo. Pocos días después de regresar de su visita de Estado a Estados Unidos, la primera en más de una década y tras meses de tensiones entre los dos países a cuenta de la inteligencia artificial y la guerra en Oriente Próximo, Xi Jinping ha vuelto a situar a China como un país garante de la paz y la estabilidad.
China debe contribuir a «inyectar más certeza y energía positiva en un mundo plagado de cambios y turbulencias». Un mensaje con el que Xi Jinping defendió la importancia de promover la implementación de las cuatro grandes iniciativas mundiales impulsadas por China en los últimos años: la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa para la Seguridad Global, la Iniciativa para la Civilización Global y la Iniciativa para la Gobernanza Global.
Asimismo, el presidente chino reafirmó la aspiración de impulsar la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Un objetivo que plantea la necesidad de fortalecer el diálogo, la cooperación multilateral y las relaciones entre los países, con el propósito de hacer frente a desafíos comunes como el desarrollo sostenible, la seguridad internacional y la transformación del orden económico mundial.
Evolución
Durante estas más de siete décadas, China ha pasado de ser una economía agraria a convertirse en uno de los principales actores económicos y tecnológicos del mundo. En este recorrido, como explicó Xi Jinping, el país ha alcanzado la primera de sus dos metas centenarias: la construcción de una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos. Ahora se avanza hacia la segunda meta centenaria: construir un gran país socialista moderno en todos los aspectos.
En este camino hacia la modernización, Xi Jinping también hizo referencia a la importancia de mantener la prosperidad y la estabilidad a largo plazo en Hong Kong y Macao, bajo el principio de «un país, dos sistemas». Xi Jinping felicitó a todos los compatriotas de todas las etnias y aseguró que «debemos profundizar los intercambios y la cooperación a través del Estrecho de Taiwán, combatir resueltamente las fuerzas separatistas que buscan la “independencia de Taiwán”, oponernos a la interferencia extranjera, promover el desarrollo pacífico de las relaciones a través del Estrecho y avanzar en la causa de la reunificación».
Pese a las circunstancias internacionales, el país mantiene su apuesta por un crecimiento estable y sostenido, con el objetivo de avanzar hacia un modelo de desarrollo de mayor calidad, basado en la innovación, la modernización industrial y la autosuficiencia científica y tecnológica.
De hecho, este es uno de los ejes centrales del XV Plan Quinquenal, que considera la autosuficiencia científica y tecnológica una prioridad estratégica para reforzar la competitividad del país y reducir las dependencias en sectores clave. Por ello, Xi Jinping, en uno de los discursos más importantes del presidente, subrayó la importancia de mantener el progreso económico sin perder de vista la estabilidad, así como de profundizar en las reformas y ampliar la apertura al exterior. Para ello, apeló a acelerar la creación de un nuevo patrón de desarrollo. Todo ello debe ir acompañado, expresó, de medidas para garantizar y mejorar las condiciones de vida de la población, situando el bienestar social como uno de los elementos fundamentales del desarrollo nacional.
Por ello, Xi Jinping, durante una recepción en el Gran Salón del Pueblo de Beijing con las máximas autoridades del Gobierno, apeló a mantener la confianza en el camino emprendido y a perseverar en la consecución de los objetivos establecidos, avanzando con determinación y pasos firmes.


