Las relaciones entre China y la Unión Europea atraviesan un momento particularmente significativo. Tras varios años de crecientes tensiones comerciales, restricciones económicas y diferencias sobre cuestiones estratégicas, Pekín ha acogido los días 8 y 9 de octubre una nueva ronda de negociaciones de alto nivel. La visita del comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, y sus encuentros con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, han permitido alcanzar algunos entendimientos que invitan a reflexionar sobre el futuro de una relación tan necesaria como compleja.
El encuentro se produce en un contexto difícil. Como señalábamos recientemente, el déficit comercial europeo con China alcanzó en 2025 aproximadamente 360.000 millones de euros, una cifra que Bruselas considera insostenible. A ello se suman las preocupaciones por la sobrecapacidad industrial china, las dificultades de acceso al mercado y las dependencias europeas en sectores estratégicos. Pekín, por su parte, cuestiona el creciente recurso europeo a instrumentos de defensa comercial y advierte del riesgo de que las políticas de seguridad económica terminen convirtiéndose en nuevas formas de proteccionismo.
Sin embargo, las negociaciones de estos días han demostrado que las diferencias no impiden necesariamente alcanzar compromisos. Uno de los principales resultados ha sido el entendimiento sobre las exportaciones chinas de vehículos híbridos e híbridos enchufables hacia la Unión Europea. El objetivo es establecer mecanismos que permitan moderar los flujos comerciales y proporcionar cierto margen de adaptación a una industria automovilística europea sometida a importantes transformaciones.
Los avances no se limitan a la automoción. Ambas partes han abordado mejoras en el acceso al mercado chino para determinados productos europeos, así como procedimientos para agilizar la concesión de licencias chinas de exportación de tierras raras e imanes permanentes, materiales fundamentales para numerosas industrias tecnológicas europeas.
La cuestión nos lleva inevitablemente a preguntarnos: ¿estamos ante un verdadero cambio de orientación en las relaciones económicas entre China y Europa o simplemente ante una solución provisional para evitar nuevas disputas comerciales? La respuesta exige situar estas negociaciones en una perspectiva más amplia. Durante décadas, las relaciones económicas entre ambas partes estuvieron marcadas por una creciente interdependencia. China encontró en Europa uno de sus principales mercados y una fuente relevante de tecnología e inversión, mientras las empresas europeas aprovecharon las oportunidades de una economía china en expansión. Sin embargo, el escenario actual resulta diferente. La competencia industrial, la seguridad de las cadenas de suministro y las transformaciones geopolíticas han adquirido una importancia que trasciende las consideraciones estrictamente comerciales.
La Unión Europea ha respondido mediante una política de de-risking, orientada a reducir vulnerabilidades sin romper sus vínculos económicos con China. Este planteamiento contiene una distinción fundamental: proteger determinados intereses estratégicos no debería equivaler necesariamente a renunciar a la cooperación. Del mismo modo, desde la perspectiva china, mantener el acceso al mercado europeo requiere atender las preocupaciones comunitarias sobre competencia, reciprocidad y equilibrio comercial.
En este contexto, la dimensión jurídica tampoco puede quedar relegada. Las reglas de la Organización Mundial del Comercio siguen constituyendo un marco esencial para gestionar las diferencias, aunque su eficacia se encuentre sometida a importantes tensiones. Los compromisos bilaterales, por tanto, deberían contribuir a reforzar la previsibilidad y la seguridad jurídica, evitando que la gestión de los desequilibrios comerciales termine debilitando el sistema multilateral.
La reunión de Pekín permite apreciar, además, una evolución interesante: la búsqueda de resultados sectoriales y verificables frente a las grandes declaraciones políticas. No se trata de resolver simultáneamente todas las controversias, sino de identificar ámbitos donde puedan alcanzarse compromisos concretos. La previsión de una nueva reunión ministerial en marzo de 2027 confirma, al menos, la voluntad de mantener abierto este cauce de interlocución.
Quedan, naturalmente, numerosas cuestiones pendientes. Los desequilibrios comerciales no desaparecerán mediante el entendimiento alcanzado sobre las exportaciones de vehículos híbridos, como tampoco las preocupaciones sobre subvenciones, materias primas críticas o acceso recíproco a los mercados. Pero sería igualmente equivocado minusvalorar el significado político de mantener una negociación efectiva cuando las relaciones económicas internacionales parecen orientarse hacia una creciente fragmentación.
Quizá ahí se encuentre la principal enseñanza de Pekín. China y la Unión Europea no necesitan coincidir en todos sus intereses para reconocer la utilidad de negociar sus diferencias. La cooperación no elimina la competencia, pero puede contribuir a establecer reglas para gestionarla. En un escenario internacional cada vez más condicionado por las rivalidades económicas, el verdadero éxito no consiste en hacer desaparecer las diferencias, sino en evitar que estas hagan imposible el entendimiento.
Javier Porras Belarra
Doctor en Estudios Europeos. Profesor de Derecho de la Unión Europea, Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales (UNED). Vicepresidente de la Fundación Cátedra China.
Fuentes y referencias:
- Comisión Europea. (2026, 9 de octubre). Second meeting for EU-China Trade and Investment Consultations. European Commission Audiovisual Service. https://audiovisual.ec.europa.eu/en/stories/M-010052
- Comisión Europea, Dirección General de Comercio y Seguridad Económica. (s. f.). EU trade relations with China. https://policy.trade.ec.europa.eu/eu-trade-relationships-country-and-region/countries-and-regions/china_en
- Eurostat. (2026, 10 de abril). Trade in goods with China in 2025. Eurostat News. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/w/ddn-20260410-2
- Reuters. (2026, 7 de octubre). EU seeks to cut trade deficit with China in talks with Beijing. https://www.reuters.com/world/china/eu-seeks-cut-trade-deficit-with-china-talks-with-beijing-2026-10-07/
- Reuters. (2026, 9 de octubre). China, EU strike deal to halve Chinese hybrid exports. https://www.reuters.com/world/china/china-eu-reach-hybrid-vehicle-trade-understanding-keep-talks-alive-ev-dispute-2026-10-09/
- Reuters. (2026, 12 de octubre). China details outcome of EU trade talks on hybrid, electric vehicles. https://www.reuters.com/world/china/china-holds-intensive-talks-hybrid-ev-trade-with-eu-2026-10-12/


