Xi Jinping reivindica el espíritu de la Gran Marcha en su 90 aniversario para avanzar hacia el futuro

Con motivo del 90 aniversario de la Gran Marcha, el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, acogió una gran ceremonia conmemorativa presidida por Xi Jinping. Durante el acto, el presidente de China llamó al pueblo chino a mantener vivo el espíritu de la Gran Marcha para seguir avanzando hacia los objetivos del país. Tras proclamar alcanzado el objetivo del primer centenario, consistente en construir una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos, China se ha fijado como meta para el segundo centenario culminar la construcción integral de un país socialista moderno y poderoso, así como promover la gran revitalización de la nación china a través de la modernización china.

Para Xi Jinping, el camino de la Gran Marcha no se ha detenido, sino que continúa. El presidente chino llamó a profundizar los vínculos con la población y a mantener siempre estrechos lazos con ella, al considerar que el apoyo popular es fundamental para que la causa del Partido avance de victoria en victoria. «Solo cuando los principios básicos del marxismo se integran estrechamente con las realidades específicas de China pueden resolver los problemas en el país y demostrar su fuerte vitalidad», afirmó. Asimismo, atribuyó el éxito de la Gran Marcha al respaldo de las amplias masas populares y al firme apoyo del Partido y del Ejército, un legado que instó a preservar para afrontar los desafíos actuales.

La Gran Marcha constituye uno de los acontecimientos históricos, estratégicos y humanos más destacados del siglo XX. Entre 1934 y 1936, miles de integrantes del Ejército Rojo recorrieron miles de kilómetros a través de una geografía compleja, en una retirada estratégica marcada por los combates, la persecución y las difíciles condiciones del terreno. Esta gesta no solo resultó decisiva para la supervivencia de las fuerzas comunistas, sino que también se convirtió en uno de los episodios fundamentales de la historia del Partido Comunista de China (PCCh) y en un símbolo de perseverancia y resistencia colectiva.

Durante la Gran Marcha, las fuerzas comunistas atravesaron más de diez provincias y recorrieron, según las cifras recogidas en el relato histórico oficial chino, más de 12.500 kilómetros. La llegada de sus principales contingentes al norte del país permitió preservar una parte esencial de sus fuerzas y sentó las bases para una nueva etapa de la revolución china. Posteriormente, la resistencia frente a la invasión japonesa y la evolución del conflicto entre comunistas y nacionalistas marcarían el rumbo político del país.

«Esta hazaña revolucionaria que estremeció montañas y ríos tiene un gran significado en la historia de nuestro Partido, nuestro país y nuestro Ejército, y ejerce un profundo impacto en nuestro camino hacia la gran revitalización de la nación china. Esta conmovedora epopeya heroica estará grabada para siempre en el monumento de la revolución china y será recordada por cientos de millones de personas», señaló Xi Jinping.

De cara a los nuevos desafíos, que definió como «una larga expedición llena de gloria y sueños», el presidente chino consideró imprescindible mantener el compromiso con los ideales, las convicciones y el propósito fundamental del Partido. También defendió la aplicación del pensamiento sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era y llamó a permanecer fieles a las aspiraciones fundacionales y a la misión del PCCh, con el objetivo de seguir movilizando el apoyo popular para alcanzar nuevos logros.

En este contexto, Xi Jinping señaló varias prioridades para continuar avanzando hacia la revitalización nacional. En el ámbito económico, defendió impulsar el desarrollo de alta calidad, satisfacer las crecientes necesidades de la población y avanzar hacia la prosperidad común, al tiempo que se mantiene un crecimiento económico sostenido y se mejora la calidad del desarrollo.

En materia de seguridad y defensa, llamó a afrontar los nuevos riesgos y desafíos, garantizar tanto el desarrollo como la seguridad y acelerar la modernización de las Fuerzas Armadas para alcanzar estándares de clase mundial. También insistió en mantener el liderazgo absoluto del Partido sobre el Ejército Popular de Liberación y cumplir los objetivos establecidos para el centenario de su fundación.

Por último, el mandatario subrayó la necesidad de reforzar el liderazgo del Partido Comunista, mantener una disciplina interna rigurosa y profundizar en su renovación y mejora. Estas medidas, según defendió, son esenciales para preservar el papel del PCCh como núcleo dirigente de la construcción del socialismo con peculiaridades chinas y garantizar la continuidad del proyecto político chino.