Marta Montoro reivindica en la Universidad de Nanchang el diálogo entre civilizaciones como vía para construir un futuro compartido entre España y China

La presidenta ejecutiva de la Fundación Cátedra China participó este viernes en el Diálogo entre las Civilizaciones China-España, donde defendió la cooperación y el respeto a la diversidad cultural

La Universidad de Nanchang acogió este viernes el Diálogo entre las Civilizaciones China-España, un encuentro académico e institucional que situó el entendimiento mutuo, el intercambio cultural y la cooperación entre ambos países en el centro del debate. Entre los participantes estuvo la presidenta ejecutiva de la Fundación Cátedra China, Marta Montoro, quien centró su intervención en el diálogo entre dos grandes tradiciones intelectuales: el pensamiento filosófico chino, representado por el concepto de Tianxia, y el universalismo de Miguel de Cervantes a través de su conocido personaje, Don Quijote de la Mancha.

Montoro aprovechó este encuentro, organizado por la Universidad de Nanchang y la Universidad de Castilla-La Mancha, para reflexionar sobre el papel del diálogo intercultural en un mundo cada vez más interdependiente y subrayó que las civilizaciones pueden preservar su propia identidad y singularidad sin renunciar a construir un horizonte común de convivencia y progreso.

La presidenta ejecutiva presentó a Don Quijote como un símbolo de la capacidad humana para imaginar una realidad mejor, defender la dignidad y no resignarse ante las dificultades. Su universalidad demuestra, señaló, que las raíces culturales propias no tienen por qué convertirse en fronteras, sino que pueden ser el punto de partida para acercarse y comprender otras culturas.

Esta visión encontró su contrapunto en el concepto chino de Tianxia, literalmente «todo bajo el cielo», que invita a concebir el mundo como una comunidad de relaciones y responsabilidades compartidas. Por ello, recordando al profesor Zhao Tingyang planteó la necesidad de avanzar hacia un orden internacional más inclusivo, en el que la prosperidad de unos no dependa de la exclusión de otros.

Ambas tradiciones convergen, según expuso Montoro, en la idea de que la diversidad no constituye un obstáculo para la convivencia, sino una oportunidad de enriquecimiento mutuo. «La armonía en la diversidad consiste en construir objetivos comunes sin exigir identidades uniformes».

El diálogo como respuesta a los desafíos globales

La presidenta ejecutiva abordó asimismo la Iniciativa de Civilización Global, propuesta por el presidente Xi Jinping en marzo de 2023, y destacó sus planteamientos sobre el respeto a la diversidad de las civilizaciones, los valores compartidos de la humanidad, la continuidad y la innovación culturales y el fortalecimiento de los intercambios entre los pueblos. En este contexto, defendió un diálogo basado en la reciprocidad, el conocimiento y la escucha, capaz de abordar las diferencias con honestidad y transformar los espacios de encuentro en oportunidades reales de cooperación.

La modernización de China y su creciente protagonismo internacional en ámbitos como la innovación tecnológica, las energías renovables, la movilidad eléctrica, la digitalización y el desarrollo industrial ocuparon también un lugar destacado en su intervención. Y es que comprender la realidad china exige rigor y conocimiento, alejándose de los prejuicios y de las interpretaciones simplificadoras.

Una comprensión especialmente necesaria ante desafíos globales como el cambio climático, la seguridad alimentaria, la transformación tecnológica y la sostenibilidad, que requieren respuestas compartidas. En este escenario, España y China cuentan con importantes posibilidades de colaboración científica, empresarial, tecnológica y cultural.

En este camino, la conexión entre la Universidad de Nanchang y la Universidad de Castilla-La Mancha tuvo un significado especial. La colaboración entre ambas instituciones ha impulsado el Instituto Confucio de Castilla-La Mancha, una iniciativa fundamental para acercar la lengua y la cultura chinas a la sociedad española y fortalecer los vínculos entre ambas comunidades académicas.

La presidenta ejecutiva defendió que esta relación tiene todavía un amplio recorrido y que debe trascender la enseñanza de idiomas para abrir nuevas vías de investigación conjunta, movilidad académica, cooperación empresarial e intercambio de conocimiento.

La inteligencia artificial, la transición energética, la agricultura sostenible y la industria avanzada fueron algunos de los ámbitos señalados como oportunidades para desarrollar proyectos compartidos. Castilla-La Mancha puede aportar sus capacidades universitarias, su tejido empresarial, su potencial agroalimentario y su experiencia en energías renovables, ampliando así las posibilidades de colaboración con las instituciones chinas.

En este contexto, Montoro reivindicó el papel de las universidades como espacios privilegiados para el entendimiento entre sociedades, con una función que va más allá de la formación académica: enseñar a conocer antes de juzgar, preguntar antes de concluir y dialogar antes de levantar barreras.

La Fundación Cátedra China apuesta por una relación bilateral con visión estratégica

La intervención permitió también proyectar la misión de la Fundación Cátedra China en el ámbito internacional. Una labor orientada a mejorar el conocimiento de China en la sociedad española y a promover el diálogo entre instituciones, universidades, empresas y actores sociales.

Como presidenta ejecutiva de la Fundación Cátedra China, Montoro reivindicó la importancia de construir espacios transversales de encuentro, desde el rigor y con una perspectiva estratégica de las relaciones bilaterales. Una tarea que, a su juicio, requiere continuidad institucional, conocimiento mutuo y altura de miras.

En este sentido, defendió que las relaciones entre España y China deben abordarse como una cuestión de Estado, por encima de los ciclos políticos y de las simplificaciones ideológicas. Esto no significa ignorar las diferencias ni las cuestiones sensibles que puedan surgir entre ambos países, sino afrontarlas desde el rigor, con canales de comunicación abiertos y voluntad de encontrar soluciones.

La Fundación Cátedra China aspira así a contribuir a una relación bilateral madura, capaz de reconocer las distintas perspectivas y aprovechar las oportunidades de cooperación desde una visión de multilateralismo y responsabilidad compartida.

«No necesitamos recorrer todos el mismo camino. Necesitamos aprender a caminar juntos, respetando la diversidad de nuestros orígenes y compartiendo la responsabilidad de nuestro destino», afirmó Montoro en el cierre de su ponencia.