La seguridad alimentaria constituye uno de los grandes desafíos del siglo XXI. El cambio climático, las tensiones geopolíticas y las dificultades del comercio internacional han puesto a prueba la capacidad de los países para garantizar el abastecimiento de alimentos. Ante este escenario, la cooperación internacional, la ciencia y la innovación tecnológica adquieren una importancia estratégica.
Esta fue una de las principales reflexiones de la consejera de Ciencia y Tecnología de la Embajada de China en España, Le Jia, durante su intervención en el V Foro Agrario, organizado por la Fundación Foro Agrario con la colaboración de la Fundación Cátedra China.
Para la consejera, la seguridad alimentaria no puede abordarse como una cuestión nacional, sino como un desafío global que requiere compartir conocimientos, desarrollar soluciones tecnológicas y reforzar la colaboración entre países e instituciones científicas.
Le Jia destacó las dificultades que afronta China en materia de producción agrícola. Aunque cuenta con una extensa superficie territorial, menos del 9% de las tierras cultivables del mundo se encuentran en su territorio, donde debe alimentar a cerca del 20% de la población mundial. Además, su superficie cultivable por habitante está muy por debajo de la media internacional.
Estas circunstancias han convertido la seguridad alimentaria en una prioridad para el Gobierno chino, cuyo objetivo es garantizar el abastecimiento y mantener una elevada capacidad de autoabastecimiento, especialmente en productos como el trigo y el arroz, cuyas tasas de cobertura nacional superan de forma estable el 95%, según los datos expuestos durante una mesa redonda con representantes de las embajadas de Argentina, Países Bajos y Brasil. Para lograrlo, China ha desarrollado políticas de planificación y apoyo al sector agrícola.
Uno de los aspectos más destacados de la intervención fue el desarrollo y la expansión internacional de la tecnología del arroz híbrido, uno de los principales ejemplos de la contribución china a la innovación agrícola. Esta tecnología ha permitido incrementar significativamente la productividad y mejorar el abastecimiento alimentario. Según explicó Le Jia, el arroz híbrido chino se ha extendido a cerca de 70 países, con una superficie anual de cultivo en el extranjero de entre siete y ocho millones de hectáreas.
Su utilización puede aumentar los rendimientos en más de un 20%. La producción adicional obtenida cada año permitiría alimentar a unos 40 millones de personas, contribuyendo a reducir la presión alimentaria en países con déficit de alimentos.
Para Le Jia, este ejemplo demuestra cómo la investigación científica y la transferencia tecnológica pueden convertirse en herramientas decisivas frente a los desafíos globales. La innovación agrícola no solo mejora la productividad nacional, sino que también genera beneficios compartidos mediante la cooperación internacional.
Ante la posibilidad de una nueva crisis global de suministros dentro de diez años, los ponentes coincidieron en que los acuerdos comerciales internacionales y el fortalecimiento de la capacidad productiva propia son igualmente necesarios para garantizar el abastecimiento nacional y contribuir a la estabilidad alimentaria mundial.
Más de 140 países en la cooperación agrícola internacional
La consejera subrayó que China considera la cooperación internacional un elemento esencial de su política de seguridad alimentaria. El país ha establecido relaciones de cooperación agrícola con más de 140 países, promovido más de 1.000 tecnologías consolidadas de producción agrícola en países en desarrollo y contribuido a formar cerca de 14.000 especialistas y técnicos en arroz híbrido.
Estas iniciativas buscan facilitar el acceso a tecnologías avanzadas, fortalecer las capacidades locales y formar profesionales, adaptando las innovaciones a las condiciones de cada territorio.
La colaboración con universidades, centros de investigación e instituciones científicas extranjeras también ocupa un lugar destacado. Le Jia expresó su satisfacción por las relaciones entre instituciones chinas y españolas y manifestó la voluntad de seguir ampliándolas. Asimismo, recordó que China se ha beneficiado de la cooperación internacional y mantiene su disposición a compartir experiencias y contribuir al desarrollo de otros países.
China defiende también una mayor participación en la gobernanza mundial de la seguridad alimentaria y promueve un sistema alimentario global más justo, equitativo, inclusivo y sostenible. Para ello, Le Jia propuso reforzar las capacidades nacionales, intensificar el intercambio de conocimientos científicos y tecnologías agrícolas y ampliar la asistencia internacional y la cooperación multilateral.
El V Foro Agrario, en el que también se analizaron la situación de los agricultores europeos y los niveles de exportación e importación de productos europeos a terceros países, puso de manifiesto que garantizar la alimentación de la población mundial exige combinar políticas públicas eficaces, investigación científica, innovación tecnológica y cooperación internacional.


