Un 2026 a galope: la inagotable vitalidad del Año del Caballo

La Fiesta de la Primavera es, ante todo, un retorno al hogar y a las raíces. Así, tiene un espacio concreto designado para la reunión y el reencuentro: la casa familiar, el barrio, el templo, el comedor

Si bien el 1 de enero marca el inicio del año en el calendario gregoriano, para cientos de millones de personas este simbólico cambio de ciclo llega en otra fecha. Este 2026, la festividad del Año Nuevo lunar —conocido en China como Fiesta de la Primavera, en chino Chunjie— cae el 17 de febrero. Ese día comienza oficialmente el Año del Caballo, en una festividad regida por un calendario lunisolar, que se basa en la observación de la luna y del sol, históricamente ligado también al ciclo agrícola. En consecuencia, esta fecha tan señalada varía cada año, oscilando entre finales de enero y mediados de febrero.

Y la desalineación con nuestro calendario no es un detalle menor: explica por qué la celebración no trascurre en una única noche, sino que se extiende durante días de preparativos, retornos familiares, rituales, tabúes, regalos y un final de fiesta que llega semanas más tarde. La lógica del período es la de todo un festival que empieza con la primera luna nueva del nuevo ciclo (segunda tras el solsticio de invierno), y culmina con la primera luna llena, quince días después, en la Fiesta de los Faroles, que este año se corresponde con el 3 de marzo. 

Cuándo empieza y qué fechas conviene tener en mente

La fecha clave para este 2026 es el martes 17 de febrero, primer día del nuevo año lunar. En términos administrativos, en China continental se fija además un período oficial de vacaciones. Para este año, el calendario publicado por las autoridades establece descanso del 15 al 23 de febrero (nueve días), con días laborables de compensación el 14 y el 28 de febrero. Este “doble calendario” (cultural y laboral) ayuda a entender un rasgo contemporáneo del Año Nuevo: su dimensión logística y económica. Y es que la temporada de viajes vinculada a estas fechas, conocida como Chunyun, es sin duda el mayor movimiento migratorio anual del mundo, con cientos de millones de desplazamientos motivados por el reencuentro familiar y el turismo interno; y no solo “mueve” personas, sino que reorganiza el país entero: en muchos sectores se ralentiza o se detiene temporalmente la producción, y se reconfiguran los ritmos de fábricas y cadenas de logística para adaptarse al parón y al pico de demanda previa. 

Cómo se celebra en China: limpieza, mesa compartida, rojo y ruido (cuando se permite)

La Fiesta de la Primavera es, ante todo, un retorno al hogar y a las raíces. Así, tiene un espacio concreto designado para la reunión y el reencuentro: la casa familiar, el barrio, el templo, el comedor. Aproximadamente diez días antes del día 1, es tradición en el seno de muchas familias hacer una limpieza a fondo de la casa para barrer el polvo, eliminar la suciedad acumulada y con ello la mala suerte del año que se va, dejando todo listo para la entrada al nuevo ciclo con orden. En ese período previo también se sitúa el xiaonian (“pequeño año”), una antesala doméstica que marca el inicio emocional de la recta final: se intensifican los preparativos, las compras y ofrendas, y la casa se va transformando poco a poco para recibir el nuevo ciclo.

A la limpieza le sigue la puesta en escena que configura el buen auspicio: decoración en color rojo, farolillos, recortes de papel con el carácter de la fortuna 福 y pareados (chunlian), que se colocan especialmente en puertas y ventanas para expresar deseos de prosperidad, fortuna y armonía de cara al año entrante. El rojo no es un simple código estético; funciona como un marcador de alegría y protección. En la explicación clásica del mito de Nian —un monstruo que, según la leyenda, atacaba ciudades y pueblos buscando personas que devorar durante la última noche del año— eran el rojo, el fuego y el ruido los elementos que servían para ahuyentar el mal, y es esa lógica simbólica la que se proyecta en los adornos y en la pirotecnia. 

La víspera (Chuxi) y el día de Año Nuevo concentran la dimensión familiar. En esta especie de Nochevieja, la familia se reúne en muchos hogares para compartir la cena (nianyefan), donde no escasean las tradicionales jiaozi o el pescado, y por supuesto ver la gala televisiva (Chunwan). Ya en los días siguientes se suceden las visitas de felicitación (bainian) a familiares y allegados. En esa mesa, además, hay una idea transversal: asegurar comida abundante durante el conjunto del período festivo, como signo de buen augurio y de que no faltará nada en el año que empieza. A todo ello se suma una costumbre hoy globalmente reconocible: los sobres rojos con dinero (hongbao), que suelen entregarse a los más pequeños (entonces, yasuiqian) y, en algunos contextos, también circulan como gesto social entre adultos o en entornos laborales; algo así como el aguinaldo, que puede enviarse incluso por la aplicación de mensajería equivalente a nuestro WhatsApp, en China, WeChat. 

En la calle también se instalan ferias populares y actividades públicas. Danzas y desfiles —incluidas las danzas del león y del dragón— y, donde la normativa lo permite, petardos o espectáculos de fuegos artificiales, que subrayan ese paso de “lo viejo” a “lo nuevo”.  El ciclo encuentra su fin en la Fiesta de los Faroles, con calles iluminadas, adivinanzas en farolillos y comidas asociadas a la unidad familiar (como las bolas de arroz glutinoso, tangyuan o yuanxiao). 

La Gran Carrera: séptima posición para el caballo

Cada nuevo año reactiva un relato que, más que hablar de historia, explica cultura: la leyenda de la carrera que fijó el orden de los doce animales que componen el zodiaco chino. Una versión habitual de esta atribuye la convocatoria al Emperador de Jade (otra, a Buda), y el recorrido incluye un río que los animales deben cruzar. Los doce primeros obtienen su lugar en el calendario en el orden de llegada.

En ese relato, la Serpiente termina sexta y el Caballo séptimo. La razón varía según la versión: en algunas, la Serpiente asusta al Caballo justo al final; en otras, se oculta y adelanta justo en el último momento. La enseñanza implícita es clara: no solo gana quien corre más, sino quien sabe gestionar alianzas, obstáculos y sorpresas.

Más allá de China: un Año Nuevo lunar con muchas geografías

Hablar de “Año Nuevo chino” parece útil, pero incompleto. Buena parte del este y sudeste de Asia celebra el cambio de ciclo con calendarios lunisolares emparentados y con prácticas resonantes (familia, comida ritual, visitas, limpieza, regalos), aunque con nombres, énfasis y simbolismos propios.

En Corea este período se conoce como Seollal, y se caracteriza por reuniones familiares y un marcado componente de respeto a los mayores y de ritualidad. En Vietnam se celebra el Tết: la propia descripción turística oficial enfatiza la transformación de calles y mercados en los días previos, la compra de decoraciones auspiciosas y la atmósfera de renovación. Esta pluralidad suele presentarse como un Lunar New Year a nivel transnacional, que también incluye celebraciones masivas en países con diásporas chinas importantes, como Singapur o Malasia, además de celebraciones comunitarias en América, Europa y Oceanía. 

Lo cierto es que este reconocimiento cultural transfronterizo ha tenido incluso un correlato institucional: el Gobierno chino informó en 2023 de una resolución de la Asamblea General de la ONU que invita a evitar reuniones en el Año Nuevo lunar en estaciones donde se observe y lo incorpora como floating holiday en el calendario de conferencias y reuniones desde 2024. 

Pero, ¿qué significa “ser Caballo”?

El zodiaco chino asigna un animal a cada año de un ciclo de doce y, con ello, todo un repertorio de rasgos atribuidos a quienes nacen bajo ese signo. Bajo este sistema, cada animal se asocia con una personalidad “tipo” de ese año y de sus nacidos. Así pues, los años del Caballo se repiten cada doce años, por lo que como referencia general se citan como años del Caballo: 1954, 1966, 1978, 1990, 2002, 2014, 2026 (y el siguiente será 2038).  Además, el zodiaco chino no combina solo animales: cada año se asocia también a uno de los cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal y agua), formando un ciclo de sesenta años. Por eso 2026 no es solo Año del Caballo, sino Caballo de Fuego.

En el imaginario de la cultura tradicional china, el caballo es un animal muy venerado: se considera el líder de los seis animales domésticos y se asocia con la ambición, el progreso, la esperanza y la energía. Es fuerte y poderoso, y en la pintura china se le representa de forma recurrente corriendo libre, siempre hacia adelante, como imagen de la realización de los sueños y del éxito. En esa misma línea, cuando el “Caballo” se traslada al retrato de personalidad, suele describirse como alguien que toma la iniciativa, con dotes de liderazgo y una fuerte pulsión de independencia. A las personas del signo del Caballo se les atribuyen también cualidades como valentía, estabilidad, franqueza, lealtad, perseverancia e independencia. Pero a esta misma tracción también se le adjudican una serie de riesgos asociados, como la impaciencia, la tendencia a aburrirse con la rutina o una preferencia por la autonomía antes que por la coordinación.

El pronóstico: un éxito inmediato

Hay felicitaciones que se vuelven casi inevitables en un Año del Caballo, y ninguna es tan repetida como el dicho popular 马到成功 (ma dao cheng gong). En su sentido directo: “la victoria llega en cuanto llega el caballo”, es decir, un éxito rápido o inminente. Antiguamente, cuando llegaban los caballos al campo de batalla, era el momento en que se conseguía la victoria; y por extensión: “lograr el éxito con rapidez y sin tropiezos”. Así, para este 2026, el Caballo se presenta como motor de logro, que invita a ir hacia delante sin dudarlo, con una fuerza incansable.

En definitiva, el Caballo nos augura un año de nuevos proyectos y oportunidades hacia los que debemos dirigirnos con ímpetu y decisión, avanzando entre los obstáculos y dejando atrás el miedo.

Fuentes

Baidu Baike. “Xu Beihong”. Entrada enciclopédica, sección de imágenes. https://baike.baidu.com/item/%E5%BE%90%E6%82%B2%E9%B8%BF/327754

China Briefing (Dezan Shira & Associates). “China Releases Official 2026 Public Holiday Schedule”. 4 de noviembre de 2025. https://www.china-briefing.com/news/china-2026-public-holiday-schedule/

Encyclopaedia Britannica. “Chinese New Year”. https://www.britannica.com/topic/Chinese-New-Year

Reuters. “How China’s Lunar New Year travel rush is world’s biggest annual migration”. https://www.reuters.com/world/china/chinas-lunar-new-year-travel-rush-worlds-biggest-annual-migration-2025-01-14/

中国政府网(国务院办公厅). “國務院辦公廳關於2026年部分節假日安排的通知” (公報 2025 第12406期). http://big5.www.gov.cn/gate/big5/www.gov.cn/gongbao/2025/issue_12406/202511/content_7048922.html