¡Si Platón levantara la cabeza! y viera el actual desarrollo de la timocracia, empeñada en convertirse en una tiranía a escala mundial (la ejercida por lo militar, la guerra y el enfado), no daría crédito que su obra “La República” -escrita hace 2.400 años- no hubiera apenas servido para contribuir al respeto a las leyes, aunque solo fuera para prevenir males mayores.
Va el actual mandatario norteamericano dando palos a troche y moche, sin reflexionar en el gran caos mundial que está generando. Éste agravia sin descanso a los jefes de estado de otras naciones, cuando no se dedica a chantajearlos. Le parece bien lo mismo robar las reservas de un banco central, que asaltar barcos que llevan en sus bodegas oro negro, sobre todo si comercian con Rusia, Irán, Cuba o Venezuela. Hasta a países bien pacíficos, véase Dinamarca, desea hurtarle parte de sus territorios ¡que ya considera de antemano suyos!, como ocurre con la enorme masa continental autónoma de Groenlandia.
Este escenario geopolítico, en donde la ofensa al honor se considera un tema de poca monta, se hizo más evidente a comienzos del mandato del actual presidente nº 46 de los EE.UU. El incontenible deseo de saltarse las fronteras, de usurpar y de atentar contra el orden internacional está causando un frenazo en seco en las relaciones amistosas de las naciones occidentales, pues de lo contrario la actual situación de impunidad de las acciones del presidente Donald Trump podrían no solamente extenderse durante su mandato, sino incluso por más tiempo.
Ha habido por su puesto personas de esta calaña en el pasado. Basta recordar a una de las más cercanas en el tiempo. El Führer ya planteó el concepto político de la “Lebensraum” (expansión territorial para así permitir el expansionismo de Alemania), el cual terminó en una tremenda guerra mundial, provocando el exterminio y la miseria de decenas de millones de personas.
No pensemos que la política estadounidense hacia la Hispanidad, China o el sur global vayan a cambiar radicalmente cuando el actual presidente D. Donald Trump sea reemplazado. Más bien recordemos la ya bicentenaria postura de los EE.UU. frente a Iberoamérica -iniciada en tiempos del “Destino Manifesto” y de la “Doctrina Monroe”- la cual da por hecho que el hemisferio americano sería dominado y gobernado desde Washington, D.C.
De ahí que en estos momentos se esté intentando desde la Casa Blanca cerrar el paso a China y a Rusia a mantener estrechos lazos de cualquier tipo con las naciones al sur del Río Grande[1].
- Fin de Maduro
El 3 de enero de 2026 el ejército de los EE.UU. invadió Venezuela, deteniendo, apresando y secuestrando a D. Nicolás Maduro, acusando al jefe de estado venezolano de dictador, asesino y narcotraficante, clasificándolo de delincuente peligroso. Fue una operación militar en aplicación de la ley y del orden internacional, transmitida a todo el mundo, no como un ataque o una ocupación, sino como el seguimiento de una orden judicial.
Tras veinte años de chavismo, las imágenes procedentes de Venezuela muestran un país destrozado, con miles de opositores encarcelados, cuando no asesinados. Su población vive en una pobreza extrema. La hiperinflación ha causado grandes estragos, hundiendo el poder adquisitivo de los salarios y la divisa venezolana. Se habla de una emigración, huyendo de la dictadura, de ocho o nueve millones de venezolanos.
De momento, ambos están detenidos en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn. Según la Casa Blanca, la legalidad de la operación se basó exclusivamente en la ejecución de una orden judicial federal ya existente. Estamos, por tanto, a la espera de que su esposa Cilia Flores y él mismo sean juzgados en breve por los norteamericanos.
Cambio de régimen. La invasión del territorio venezolano no fue como las tradicionales efectuadas por otros imperios antiguos (desde Roma a Reino Unido). El método seguido por Washington, D.C. bien puede ser un modelo a seguir en el corto plazo: un país invade a otro y secuestra a su líder para imponer sus propias reglas del juego.
En este caso, Dña. Delcy Rodríguez, mano derecha de Maduro, ha asumido la jefatura del Ejecutivo por orden del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, claro está, con el acuerdo tácito y beneplácito de los EEUU.
No se ha producido realmente un vacío de poder, pues en estos momentos es gobernado por Delcy Rodríguez y por Diosdado Cabello como Secretario General del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Quienes ganaron las últimas elecciones, D. González Urrutia y Dña. María Corina Machado han sido de momento apartados del poder, hasta nueva orden.

Millones de venezolanos padecieron una enorme crisis humanitaria
El plan de cambio de régimen se ha planteado desde Washington, D.C. en tres fases: estabilidad, recuperación y transición.
Evidentemente, los miembros del actual gobierno transitorio venezolano están amenazados y carecen de poder real. Todos ellos han participado en actividades ilícitas a nivel internacional desde su santuario criminal en Caracas[1]. Es más: algunos han colaborado con la CIA para derrocar a su antiguo líder y generalmente… “Roma no paga a traidores”.
El gobierno de los EE.UU. ha comenzado negociaciones con las grandes multinacionales petroleras, para establecer nuevos acuerdos comerciales y diseñar los planes de inversión con el fin de reiniciar la actividad en el sector de los hidrocarburos, principal fuente de riqueza e ingresos de Venezuela. Participarán en los acuerdos las empresas estadounidenses y otras, en principio europeas.
Este hecho histórico, a pesar de su flagrante ilegalidad, abre un rayo de esperanza para el devenir democrático de Venezuela -en particular- y de Iberoamérica en general. Las repercusiones de la invasión, secuestro y puesta a disposición de la justicia americana de un presidente corrupto sudamericano se han empezado a notar desde el mismo día en que D. Nicolás Maduro y Dña. Cilia Flores fueron detenidos en su mismísima residencia, fuertemente protegida por la guardia presidencial.
Efectivamente, como dice el refrán: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.
El camino hacia la estabilidad de este país caribeño puede ser largo y espinoso, como se está viendo con el debate sobre la entrada en vigor de una ley de amnistía, la cual no debiera dar el mismo trato a verdugos y torturados.
I. Impacto inicial a escala mundial de la captura de Nicolás Maduro sobre los principales bloques regionales
Veamos sucintamente cómo fueron recibidas las noticias en otras partes del mundo. En primer lugar, en la propia región del hemisferio americano y después en las capitales de las grandes potencias mundiales.
a) Los Estados Unidos de América vs sus vecinos continentales del sur
La denominada operación “Lanza Sur” en el Mar Caribe, Pacífico Oriental y Venezuela, fue ya un primer aviso para navegantes. Ésta fue iniciada en el otoño de 2025, precediendo a la “Operación Determinación Absoluta”, ya comentada.
Inmediatamente los países de la región se sintieron directamente amenazados, entre ellos Colombia y México, ambos muy envueltos, desde hace décadas, en el letal negocio del narcotráfico.
Este claro y presente aviso desde la Casa Blanca suponía reafirmar qué país era quien verdaderamente ejercía el control militar, comercial y aéreo en un territorio que consideraba, como en tiempos pasados, su patio trasero.
La Doctrina Monroe volvía a hacerse patente. EE.UU. extendía su mensaje a todos los países del mundo y no solo en América, sino también a Oriente Medio, Irán, Rusia y China.


Las palabras iniciales de Trump tras la invasión sonaron claras en Moscú y Pekín: no solamente vamos a cambiar al régimen venezolano, sino que también vamos a gestionar el petróleo de Venezuela, al tiempo que algunas lanchas supuestamente del narcotráfico eran bombardeadas y hundidas y diversos barcos petroleros de distintas banderas eran incautados en el Caribe por los norteamericanos.
En esos mismos días los vuelos civiles fueron cancelados, se iniciaba la excarcelación de presos políticos y la diáspora de los emigrantes venezolanos veía por primera vez la posibilidad de regresar a su país desde decenas de naciones a donde habían emigrado.
El mensaje de Trump a Xi Jinping y Vladimir Putin dejaba claro que tanto chinos como rusos no iban a ser consultados, al menos en estos primeros momentos.
Los temas abordados por D. Donald Trump el 21 de enero de 2026 en el Foro Económico de Davos, fue un aviso de un posible colapso mundial. No fue extraño, sin embargo, que los principales líderes del Grupo BRICS guardaran una calma estratégica, pues -al fin y al cabo- cuando se produce un caos político el capital huye. Lógicamente, tanto rusos como chinos conocen y tienen bien anotada la condición de esta persona poco fiable, cuya idea de justicia es hacer lo que le conviene al poderoso.
*
Veamos a continuación el contexto de las relaciones entre Iberoamérica y sus principales socios comerciales.
b) Primeras declaraciones chinas
Los norteamericanos dominan sobre todo el comercio con México, mientras China está más presente que los EE.UU. en el Cono Sur. Durante 2024, el intercambio comercial entre China e Iberoamérica rozó los 518.000 millones de dólares, y en 2025, el volumen creció un 8% respecto al año anterior.

Estados Unidos sigue siendo el principal inversor en la región, aportando aproximadamente el 38% de la inversión directa extranjera total. Sin embargo, la inversión directa china ha ido ganando terreno, alcanzando los 14.700 millones de dólares en 2024, consolidando su posición, a pesar de representar un porcentaje menor del total (alrededor del 2%) frente a EE.UU.
La competencia entre ambos hegemones ha acelerado la diversificación económica en Iberoamérica, donde muchos países buscan cooperar económicamente con China sin abandonar sus lazos con Estados Unidos.
El gobierno chino pidió la liberación inmediata del presidente Maduro y de su esposa, al considerar que los EE.UU. están violando el derecho internacional y atentando contra la soberanía venezolana. Desde Pekín se insistió en la búsqueda de una solución negociada.
En el trasfondo de la intervención norteamericana en aguas del Caribe están también los intereses energéticos y financieros de China en Venezuela[1], los cuales son legítimos, pero contrarios a los intereses estadounidenses. Éstos precisan sostener al dólar y no desean permitir la expansión china en los negocios petroleros, principal destino del crudo venezolano.
A principios de 2026, la deuda pendiente de Venezuela con China -tras años de impagos y renegociaciones- se estimaba entre 10.000 y 20.000 millones de dólares. Pekín había intensificado la exigencia de pagos y garantías, para cubrirse de la inestabilidad política y el tremendo colapso económico venezolano. El pago se había acordado efectuar principalmente mediante envíos de petróleo. De momento, estos contratos mercantiles están en suspenso.
Los préstamos chinos financiaron ferrocarriles y centrales eléctricas, proporcionando a Caracas el efectivo que tanto necesitaba. Mas para 2017 la economía de la llamada República Bolivariana se había derrumbado, mientras la violencia y la pobreza se habían generalizado y millones de venezolanos habían huido del país.
La política china de “no injerencia y de respeto a la soberanía estatal” tiene sus luces y sus sombras, pues no parece aceptable que gobierno alguno acepte el pucherazo electoral para que un dictador y narcotraficante explote a su pueblo hasta la extenuación.
Desde luego, la República Popular de China no necesita considerar un enfrentamiento en América a causa de la invasión de Venezuela, de las detestables palabras del Donald Trump y de la incautación del petróleo venezolano destinado a China. El Imperio Celeste ve con su habitual calma las unilaterales jugadas de Trump y espera a tiempos mejores para adoptar las medidas que estime convenientes en el momento apropiado. Digamos que están los contratos chino-venezolanos en curso se encuentran en una situación de inactividad o reposo, a la espera de su reactivación.
Por su parte, Petrochina[2] no comprará petróleo a Venezuela, mientras los EE.UU. controlen las exportaciones del crudo. Asimismo, es de esperar que la reestructuración de la deuda venezolana con el Imperio del Centro se tenga en cuenta en breve, para evitar nuevas confrontaciones en el mundo de las transacciones empresariales internacionales.
A mediados de 2024 los inversores con sede en China ostentaban deuda pública estadounidense por valor de 768.300 millones de dólares, lo cual muestra la potencia del tipo de armas económicas a blandir por China… si así lo creyera conveniente.
c) La Federación de Rusia
También la Federación de Rusia ha cargado contra EEUU, pues la conducta de usar la fuerza y no el diálogo internacional entre naciones es inapropiado.
Ya las advertencias proferidas por el presidente D. Donald Trump en agosto de 2025 hacia Rusia y el presidente D. Vladimir Putin en relación a detener la guerra en Ucrania, no se olvidan.: “si Rusia no se abstiene, si no están de acuerdo, habrá consecuencias severas”.
Estando ya D. Nicolás Maduro amenazado, parece ser que mencionó la siguiente frase en referencia a los EE.UU.: “quieren controlar los suministros de petróleo de Venezuela”. Posteriormente, a principios de enero de 2026, se informó que el gobierno de los Estados Unidos buscaba controlar las ventas de petróleo de Venezuela, “indefinidamente», en un esfuerzo por estabilizar la economía del país, llamado por Colón “La tierra de Gracia”.
Claro está, bajo un nuevo gobierno, tras la encarcelación de D. Nicolás Maduro, se descarta desde la Casa Blanca cualquier negociación con China y Rusia, quienes hasta su detención y extradición habían sido socios comerciales del crudo venezolano.
La diplomacia rusa mostró su preocupación por las consecuencias impredecibles de las medidas unilaterales estadounidenses en el hemisferio americano. Así, solicitó mostrar moderación en la zona del Caribe y permitir la navegación marítima internacional en esas aguas, afectadas por las medidas de bloqueo adoptadas por el gobierno americano.
Por otra parte, la presencia y oferta militar rusa —centrada principalmente en Nicaragua, Venezuela y Cuba— no conlleva severas restricciones ni fuertes controles desde Moscú. Más bien supone una presión militar iberoamericana de bajo coste sobre la periferia de los EE.UU.
Hasta recientemente, Venezuela y Cuba han sido los aliados clave donde Rusia ha mantenido una cierta presencia militar y técnica. Esta actividad se interpreta como una respuesta de «reciprocidad geopolítica» frente a la injerencia de la OTAN en Ucrania y una promoción de la multipolaridad en el hemisferio occidental.
De momento, Rusia descarta cualquier participación en los proyectos previstos para Venezuela bajo el actual gobierno. Sin embargo, el papel de Rusia – a través de sus empresas Rosneft, Lukoil y Gazprom – ha sido muy relevante hasta hace poco tiempo, tanto en el ámbito de la producción y exportación del crudo, como en las adquisiciones de activos y el acceso a reservas. De ahí que desde Moscú se pida respeto mutuo y deferencia ante las necesidades de otros países.
Su presidente, D. Vladimir Putin, ha rechazado públicamente la humillación de países pequeños o las amenazas desproporcionadas de los EE.UU. como demostración de poder. Está claro que, si se siembra el abuso, el desprecio y la humillación, se cosechará eso mismo.
d) La Unión Europea
Mientras Estados Unidos es el mayor inversor en América Latina y el Caribe, la participación de la Unión Europea impulsa sus inversiones mediante el programa Global Gateway, encaminado a financiar con 45-50.000 millones de euros proyectos de desarrollo sostenibles, transición energética y digitalización.
Indudablemente España y Portugal son el puente principal europeo hacia Iberoamérica, con una cooperación que se enfoca en la transformación digital, la sostenibilidad y el comercio. La comunidad iberoamericana, integrada por 23 países (incluyendo España, Portugal y Andorra) busca mantener una cooperación estrecha con Europa en el contexto actual.
La Unión Europea se está convirtiendo en un actor de tercera categoría. La Comisión Europea elegida en 2024 bastante tiene con debatir su papel en la OTAN, intentar mantener a Groenlandia bajo la jurisdicción danesa y reorganizar su política de defensa.
No basta con afirmar que no se respeta la legalidad internacional y luego callarse y no hacer nada, como en el caso de Venezuela o de Gaza, pues “quien calla otorga” y vemos cómo muchos dictadores, como Ceaucescu, Chaves o Maduro, se han mantenido en el poder gracias a la falta de aplicación de las reglas y a los fallos en la normativa respecto a la protección y el amparo de los derechos internacionales.
Dentro de la Unión Europea España es el principal país valedor de la Hispanidad ante sus órganos. Sin embargo, ha perdido todo su prestigio diplomático, en buena parte a causa de seguir el gobierno los consejos del expresidente D. José Luis Rodríguez Zapatero, envuelto en las tramas de Plus Ultra y de PDVSA[3] entre otras. Asimismo, el llamado “gobierno progresista” de D. Pedro Sánchez Castejón no ha sido transparente en los casos de las maletas de la actual presidenta de Venezuela Delcy Rodríguez en Barajas, ni ha mostrado transparencia alguna para informar sobre los vuelos secretos a Santo Domingo.
Las conexiones del PSOE, a través del Foro de Sao Paulo y Grupo de Puebla con partidos de la izquierda iberoamericana, parecen ser ciertas, así como su escasa defensa de los derechos humanos en Venezuela. La falta de acción de los partidos políticos y de los gobiernos de otros países ante la diáspora de millones de venezolanos al extranjero es un claro ejemplo, no solamente de la falta de integridad de esos gobernantes, sino de su comprensión de la soberanía nacional.
España mantiene una fuerte posición en Iberoamérica con inversiones acumuladas superiores a los 143.000 millones de euros anuales, concentrándose principalmente en México, Brasil y Argentina.
A pesar de su presencia en Iberoamérica, el Reino de España ha perdido toda credibilidad para actuar en el tablero europeo, hispanoamericano y mundial. ¡Tantos años de silencio ante el chavismo, su autoritarismo y su polémico legado! Tras cuatro siglos de estrechas relaciones e historia común en territorios americanos -desde el Yukón hasta Tierra de Fuego- estamos en nuestro país, desde la entrada en el siglo XXI, en un declive político, económico, industrial y social lamentable.
*
Como se ha podido apreciar, los principales bloques del poder mundial no aprueban las acciones unilaterales de los EE.UU., al tiempo que muestran cierta serenidad ante la falta de respeto del gobierno estadounidense a las reglas internacionales aceptadas por casi todos los países del mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
| Bloque / País | Población estimada en 2025 (en millones) | PIB Nominal estimado en 2025 (en billones de USD) |
| China | 1.406 | 19,4 |
| Unión Europea | 450 | 20,8 |
| Estados Unidos | 340 | 30,3 |
| Federación de Rusia | 146 | 2,2 |
| TOTAL | 2.342 | 72,2 |
Las estadísticas de la ONU y del Banco Mundial estiman para 2025 una población mundial en torno a 8.200 millones de habitantes y un PIB nominal mundial en torno a 177 billones de dólares.
Como es bien sabido, estos cuatro grandes países o bloques ostentan el poder político, económico, tecnológico y militar en el mundo. Serán fundamentalmente sus instituciones y grandes empresas multinacionales quienes marcarán el cambio en el multilateralismo actual.
Existen otros países y civilizaciones relevantes en el mundo, como India, Oriente Medio, África y la Hispanidad, pero su capacidad de influencia es bastante menor.
La invasión de Venezuela y la captura del presidente D. Nicolás Maduro supone un nuevo punto de inflexión respecto al marco de las relaciones internacionales, desde la caída de las Torres Gemelas hasta el reciente cambio de régimen en Venezuela.
En lenguaje popular, la actual política Donroe parece decir a otras superpotencias: “Cada uno en su casa y Dios en la de todos”. Cada bloque domine su entorno geopolítico e imponga su modelo de paz a los vecinos. Obviamente esta embaucadora idea es un engaño o falacia.
Veamos a continuación, analizando un grupo de naciones iberoamericanas y Canadá, cómo se perciben los posibles cambios en las relaciones internacionales actuales tras la acción estadounidense en Venezuela.
II. Los principales países de la región
Este artículo se centra principalmente en entender las actuales relaciones entre los países iberoamericanos y China a la luz de los recientes acontecimientos políticos mundiales, con el fin de vislumbrar cómo pudiera evolucionar el multilateralismo actual en los próximos años.
La población combinada hispanoparlante y de habla portuguesa en América ronda los 650-700 millones de habitantes, si bien en algunos países el español es lengua minoritaria, como en Brasil, EE.UU. o Canadá.
- La República Federativa de Brasil
Brasil, es la mayor economía de Iberoamérica. Tiene actualmente una población estimada de aproximadamente 214 millones de habitantes. Su PIB nominal proyectado para 2026 supera los 2,2 billones de dólares, siendo considerada su economía la séptima del mundo, manteniendo una posición clave en el comercio global.
Las relaciones entre Brasil y Estados Unidos en 2026 atraviesan una fase compleja y tensa, marcada por la imposición de aranceles estadounidenses del 50% a productos brasileños. Brasil es el segundo socio comercial de EE. UU., y las negociaciones actuales se centran en el alivio arancelario y la cooperación en tierras raras.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva juega un papel fundamental en Iberoamérica. De ahí la importancia de las relaciones económicas y de amistad entre Brasil y China, consolidadas como asociación estratégica global desde 2012. Éstas viven su mejor momento histórico, con China como principal socio comercial de Brasil desde 2009. En 2025, su comercio bilateral alcanzó un récord de 171.000 millones de dólares, destacando las exportaciones de Brasil hacia el Imperio del Centro de soja, carne, maíz, petróleo y minerales, así como una fuerte inversión china en Brasil en los sectores energético (solar / eólica) minería, telecomunicaciones e infraestructura.
Ante las fuertes tensiones comerciales internacionales, las relaciones entre Brasil y China probablemente se expandirán en breve: Brasil buscando ampliar sus exportaciones y China explorando el asegurar suministros estratégicos. Ambos llegando a acuerdos mediante decisiones soberanas.
Las turbulencias comerciales y las medidas unilaterales tomadas por el gobierno estadounidense llevan a las empresas en general a evitar las sanciones provenientes y asociadas al dólar. El hecho de que Brasil sea miembro fundador del bloque BRICS, servirá de guía a otros países iberoamericanos para indagar sobre las distintas rutas posibles a seguir para evitar riesgos y sanciones comerciales provenientes de los Estados Unidos.
- Los Estados Unidos Mexicanos
Desde hace 200 años[4], se da entre México y los Estados Unidos una simbiosis comercial y laboral, tejida mediante fuertes lazos empresariales y demográficos existentes entre ambas naciones.
Aún así, la presidente de México Dña. Claudia Scheinbaum condenó la invasión y extradición de Maduro invocando la Carta de Naciones Unidas, encaminada a la resolución de problemas internacionales entre las naciones.
Dadas las estrechas relaciones entre México y Cuba, la presidente mexicana debe de andarse con pies de plomo para no irritar desde el Palacio Nacional [5] a la Casa Blanca. Además, tiene sobre la mesa otras papeletas de difícil gestión con su vecino del norte, como los controles sobre la frontera común y las deportaciones de ciudadanos mexicanos.
La gran nación azteca tiene una población relativamente joven y urbana estimada en 133 millones de habitantes y una economía, medida por el PIB, situada en torno a los 1,86 billones de dólares anuales. Ocupa el puesto nº 13 en el orden económico mundial.
Esta nación depende fuertemente de sus relaciones comerciales con los EE.UU. En 2025-2026 se ha consolidado como el principal socio comercial de los Estados Unidos, con un comercio bilateral récord que supera los 800.000 millones de dólares anuales. Estados Unidos se mantiene como el principal inversor extranjero en México, concentrando cerca del 40% de la inversión extranjera directa total al cierre de 2025.
México es el principal exportador hacia Estados Unidos (45.180 millones de dólares en noviembre 2025) y receptor de remesas, mientras que el flujo de inversión mexicana directa en EE. UU. sigue creciendo gracias a su proceso de integración comercial.
El volumen de inversión extranjera de China en México es relativamente alto, sumando 710 millones de dólares solo en 2024 y mostrando un crecimiento acumulado del 46% a principios de 2025 en sectores como electromovilidad y manufactura avanzada.
En cuanto a las relaciones comerciales entre México y China, consolidado como el segundo socio comercial de México, alcanzó un máximo histórico de más de 139.700 millones de dólares en 2024, con un profundo déficit para México, que importa 11 dólares por cada dólar exportado. China es un proveedor clave de tecnología, insumos y autos, mientras México vende al Imperio Celeste minerales y autopartes.

México en la encrucijada
Como podemos apreciar, México se encuentra fuertemente vinculado con las dos superpotencias mundiales. Por un lado, se beneficia de su proximidad a los EE.UU. y por otro, es altamente dependiente del contexto geopolítico mundial, manejado en buena medida desde Washington, D.C. y Pekín.
China, podría acceder al mercado de los EE.UU. tomando ventaja del acuerdo de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México. Sin embargo, se anticipa este mismo año una revisión compleja del tratado, con presiones de Estados Unidos para cambios sustantivos, especialmente en las industrias automotrices, del acero y del aluminio, y la posible imposición de nuevas restricciones a empresas de China en la región.
Ante la actual incertidumbre jurídica y a pesar de los estrechos lazos económicos entre ambas naciones, México se enfrenta al gran desafío de buscar otros canales y clientes para diversificar sus riesgos, al estar dependiendo excesivamente de su socio estadounidense. Deberá por tanto de acudir a la Unión Europea, a la República Popular China y a otros países asiáticos para establecer nuevos acuerdos, en áreas como el comercio energético.
Unas breves palabras sobre el Tratado de Libre Comercio
Recientemente, D. Donald Trump calificó falazmente el tratado de «irrelevante» para EE. UU. e impuso aranceles del 25% a productos de México y Canadá desde febrero de 2025, generando una amplia incertidumbre comercial y financiera. Ante tales manifestaciones, tanto la Presidente de México Dña. Claudia Sheinbaum Pardo, como D. Mark Carney, Primer Ministro de Canadá, están replanteando las estrategias comerciales de sus naciones, a sabiendas de los altos riesgos económicos e industriales que conlleva no aceptar las imposiciones de la Casa Blanca.
Inicialmente, Canadá abandonó la búsqueda de acuerdos comerciales con economías que no fueran de mercado, tras la advertencia y amenaza de D. Donald Trump de imponer aranceles del 100% si Ottawa firmaba un acuerdo con China. Sin embargo, D. Mark Carney declaró: “el viejo orden mundial está muerto y el mundo está padeciendo «una ruptura» y no «una transición», en la que «las grandes potencias» están utilizando la «integración económica como un arma»”.
Los ataques militares y las amenazas verbales reiteradas de Estados Unidos a la soberanía de terceros países están haciendo tambalearse el orden mundial, tal y como lo conocíamos desde hace ocho décadas, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En uno de los últimos movimientos, hace pocos días el país vecino del norte de los EE.UU. acordó con Pekín eliminar los aranceles que aplicaba a los coches eléctricos chinos. Por su parte, China redujo las tasas a las semillas de canola de Canadá, en un acercamiento que escenificaba la reconciliación entre ambos países tras casi una década de tensas relaciones[1]. Esto no quiere decir que ambos jefes de estado no vayan a buscar rutas alternativas más atractivas para asegurar el crecimiento de las economías de sus naciones.
Canadá, siendo el país más grande de América en superficie, posee enormes riquezas naturales, energéticas y minerales y está claramente defendiendo su independencia comercial y de acción política.

Desembarco canadiense en el desembarco en la playa de Juno, Normandía
Las controvertidas declaraciones de D. Donald Trump sobre los héroes canadienses, defensores de las tropas americanas en el pasado, ha sido la gota que ha colmado el vaso en las relaciones bilaterales entre Canadá y los EE.UU. Es posible que en el corto plazo veamos desacuerdos severos entre ambas naciones, cuyas economías están estrechamente unidas. El desacople de EE.UU. de su socio, vecino y aliado incondicional se percibe como un mal negocio histórico para los canadienses y éstos ya han emprendido la búsqueda de alternativas a la sumisión, fortaleciendo, expandiendo e independizando sus industrias civiles y militares.
- República de Colombia
La antigua República de Nueva Granada cuenta con una población estimada de 53 millones de habitantes y un producto interior bruto (PIB) que, en 2024, alcanzó un máximo histórico de 418.500 millones de dólares.
D. Gustavo Petro, presidente de Colombia, ha estado en el punto de mira de los EE.UU., por su amistad con D. Nicolás Maduro, sus declaraciones sobre la inexistencia del Cartel de los Soles, el facilitar el paso incontrolado de cocaína por Colombia, así como por su poco creíble estrategia en materia de seguridad nacional en la lucha contra el narcotráfico. Se le acusa al gobierno colombiano de permitir que la coca[1] y los secuestros financien las múltiples guerrillas colombianas y sus acciones armadas[2].
Según Infobae, el presidente Petro -en su reunión con Trump de comienzos de febrero de 2026- hizo varias propuestas, como la de que los ejércitos de Colombia y Venezuela combatan juntos a los narcotraficantes en sus regiones fronterizas. Curiosamente, le entregó al presidente republicano de los EE.UU. una lista de capos residentes en el exterior, al tiempo que ofreció la colaboración de su país en la recuperación de Venezuela, especialmente en el sector petrolero.
- República de Cuba
La población de Cuba se estimaba a principios de 2026 en aproximadamente 11 millones de habitantes. El PIB nominal de Cuba, según datos recientes de la ONU, se situaba alrededor de los 201.990 millones de dólares en 2023.
La probabilidad de un cambio de régimen en Cuba parece en estos momentos clara e inminente, dada su cercanía al régimen venezolano y al de la Federación de Rusia.
Tras 65 años de castrismo en el poder y de su demostrada incapacidad para sacar a su población de la pobreza, los días del sucesor de los hermanos Fidel y Raúl Castro -D. Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba- parecen estar contados. Incluso se ha insinuado por parte del gobier
no de los EE.UU. el nombrar al Secretario de Estado de ascendencia cubana, D. Marco Rubio, como presidente de Cuba.
Frente al bloqueo estadounidense, la República Popular China ha reafirmado la soberanía de la isla -llamada por Colón en su día Juana[3]– y su apoyo a la misma, ratificando su larga alianza política. China es el segundo mayor socio comercial de Cuba, solamente por detrás de los vínculos mantenidos entre Cuba y Venezuela. Tanto Sinopec como PetroChina mantienen lazos mercantiles y presencia en Cuba.
La llamada “ayuda humanitaria” mexicana a Cuba corre el peligro de extinguirse pronto, dado el anuncio de nuevas sanciones y bloqueos de los EE.UU. a quienes comercien o suministren combustible a Cuba.
- República de Argentina
Desde 1823 las relaciones entre los EE.UU. y Argentina se han movido entre la cooperación y la tensión. Con China, estos lazos han evolucionado de intercambios muy limitados hasta la creación de una Asociación Estratégica Integral consolidada.
Conviene recordar la larga crisis política y económica sufrida por Argentina durante décadas. El país vivía en una pobreza impensable, teniendo esta nación al mismo tiempo unos recursos naturales abundantes. La tradicional mala gestión de sus gobernantes había dado al traste con la Hacienda y los niveles de inflación parecían ser imposibles de ser controlados.
La población de Argentina se estima en aproximadamente 46 millones de habitantes, rondado su PIB nominal en 2025 los 683.000 millones de dólares.
D. Javier Gerardo Milei, Presidente de la Nación Argentina desde finales de 2023, se ha mostrado leal al presidente Trump, quien le prometió ayuda de cara a las elecciones legislativas de 2025. En este sentido, el Tesoro de Estados Unidos y el Banco Central de Argentina firmaron un acuerdo de swap (intercambio) por 20.000 millones de dólares para fortalecer las reservas argentinas y contribuir a estabilizar su economía. Meses más tarde, el Banco Central de Argentina canceló el ‘swap’ de 20.000 millones de dólares con EE.UU., cumpliendo su compromiso y reforzando tanto su posición financiera como la alianza bilateral.
Tras su favorable posicionamiento con los EE.UU. y después de haber recibido un importante espaldarazo financiero de la Casa Blanca, D. Javier Milei ha revisado asimismo su postura estratégica ante China, defendiendo que no puede dejar de lado las oportunidades que ofrece la expansión de las relaciones económicas hacia un gran socio comercial como China.
El Imperio del Centro es el segundo socio comercial de Argentina, solamente por detrás de Brasil. De manera prudente y discreta ha estado invirtiendo millones de dólares en energía, litio e infraestructura en la conocida “Tierra de la Plata”.
Ante las críticas a su poco comprendida postura, el presidente bonaerense fue claro: «Yo quiero una economía abierta». Según el Indec [4], el 70% de las exportaciones argentinas a China en 2025 correspondieron a soja, carne bovina y litio. Y la apertura económica del gobierno del presidente Milei favoreció la inundación de productos de consumo chinos.
D. Javier Milei celebró los ataques militares estadounidenses a Venezuela, que permitieron la captura de D. Nicolás Maduro y dijo sentirse honrado al suscribir el Consejo de Paz ideado por Trump para Gaza, mostrando así su indiscutible lealtad a las comunidades judía y estadounidense.
- La República del Perú
EE.UU. ha sido un socio clave para el desarrollo peruano, tanto en el comercio en general, como en la industria minera y en temas de seguridad en particular. Nuestro antiguo Virreinato del Perú, procedente del imperio incaico de Tahuantinsuyo, cuenta con una población estimada de aproximadamente 35 millones de habitantes. Su economía ha mostrado cierta recuperación, con un PIB nominal que superaba los 300.000 millones de dólares a mediados de 2025.
Se estima que el 15% o el equivalente a 4 millones de los 30 millones de peruanos tienen raíces y ascendencia china, lo que se remonta a la llegada en el siglo XIX de 100.000 inmigrantes chinos que emigraron al Perú, entrando como mano de obra en las haciendas del sector agrícola y formando familias con mujeres peruanas.
China es el primer socio comercial de Perú, absorbiendo en 2024 el 34% de sus exportaciones (mayormente minería como cobre y harina de pescado) y concentrando Perú el 28% de sus importaciones en tecnología y vehículos chinos. Con el Tratado de Libre Comercio vigente (2010) y la construcción del megapuerto de Chancay[5], el Imperio Celeste se está consolidando como un aliado estratégico clave para Perú.

Ambos países son miembros del Foro de Cooperación Económico Asia-Pacífico (APEC). Desde 2019 Perú participa en la iniciativa de la Franja y la Ruta.
El recién nombrado Presidente del Perú, D. José Enrique Jeri Oré, es el octavo presidente del país en menos de una década. Desafortunadamente, ha iniciado su singladura con no pocos alborotos asociados a sobornos, irregularidades en la contratación y escándalos sexuales.
- República de Chile
Bajo el mandato del presidente D. Salvador Allende, Chile fue el primer país de Iberoamérica en reconocer en 1970 a la República Popular China, a pesar de haber sido China miembro fundador de la ONU en 1945. Poco después, el 25 de octubre de 1971, China asumió finalmente su asiento en la ONU.
Además, fue el primero en reconocer su economía de mercado (2004) y la primera nación iberoamericana en dar apoyo al ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio, así como en firmar un Tratado de Libre Comercio (2005) con el gobierno de la nación Zhonghua. En 2018, Chile se unió a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, consolidando una alianza de «alta calidad» que abarca áreas políticas, comerciales y culturales.
Bautizada como Nueva Extremadura por Pedro de Valdivia, la población de Chile se estima en aproximadamente 20 millones de habitantes. Su PIB nominal, según proyecciones basadas en datos de 2025, supera los 347.000 millones de dólares.
Históricamente, las relaciones de Chile hacia China y los EE.UU. han sido por lo general amistosas, consolidándose con la democracia, aunque ciertamente, los chilenos han sufrido importantes desafíos diplomáticos en el pasado con los EE.UU. Actualmente la nación norteamericana es uno de los principales socios comerciales de Chile.
El Imperio Celeste es el principal destino de las exportaciones chilenas (especialmente cobre y cerezas). Por su parte, China tiene una fuerte presencia en la distribución eléctrica chilena y ambos países buscan profundizar la cooperación en hidrógeno verde, litio y el desarrollo de «economías verdes».
China sigue siendo el principal socio de Chile, seguido de Estados Unidos, MERCOSUR, CPTPP y la Unión Europea. Su actual presidente, D. Gabriel Boric Font[1], mantiene el tradicional intercambio de alto nivel político y promueve una extensa integración económica-comercial entre ambos países, además de una progresiva ampliación de los vínculos de cooperación.
Los cambios jurídicos introducidos en la minería del litio, los fondos de pensiones y en el paso de la navegación por el Estrecho de Magallanes, son tres medidas importantes encaminadas a fortalecer las cuentas e independencia del estado.
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Las respuestas a las acciones internacionales de los EE.UU. por parte de los países iberoamericanos y en concreto a la invasión de Venezuela, han sido variadas[2], yendo desde el apoyo abierto a la iniciativa de D. Donald Trump por parte de Argentina, hasta la oposición de Cuba y de la del régimen chavista de Venezuela a ser asfixiados por la fuerza, expresando sus líderes el deseo de permanecer como naciones libres, independientes y soberanas.
Países como Brasil o Chile muestran cómo se puede llegar a mantener una cierta independencia para así poder elegir vías distintas frente a la potencial subordinación chilena a los intereses del gobierno de los EE.UU.
México es la nación situada en el centro de este enrevesado tablero geopolítico americano y probablemente será quien más impacto vaya a sufrir ante la vigente inestabilidad proveniente de Washington, D.C. Si no consigue atravesar las aguas procelosas de su entorno, México se enfrenta a serios problemas en el mundo laboral (aranceles), puede ser sometido a sanciones agresivas (a causa de sus lazos con Cuba), encontrarse con restricciones bancarias o con serios aumentos en los costes de los suministros y del transporte (inflación). Las múltiples incertidumbres que se ciernen sobre la nación mexicana se reflejarán en las primas de riesgos y éstas a su vez en tasas de desempleo más elevadas, si las políticas de paso de las mercancías por las aduanas se siguen complicando.
Las decisiones a asumir por Brasil y Canadá han de servir también de banco de pruebas y ofrecerán un buen ejemplo para los demás países iberoamericanos. Todas las demás naciones han de estar atentas a cómo los mexicanos, brasileños y canadienses van a ir adaptándose al nuevo marco multilateral y cómo van a desarrollar sus nuevas relaciones internacionales.
Esto quiere decir que cada administración nacional ha de prestar atención a cada detalle del proceso de ajuste iberoamericano, tales como: la gestión de los pagos internacionales (divisas, canales, comisiones…), los contratos de seguros y portes a firmar o la redefinición y elección de las cadenas de suministros a emplear.
La elección de rutas, los cambios de proveedores, el empleo de las fuentes de energía, el diseño de las cadenas de producción o la compra-venta de alimentos… todo tiene repercusiones claras sobre la inflación y los niveles de consumo de cada nación, así como en el empleo.
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Europa, China y los países BRICS+ del sur global aparecen -a ojos de la comunidad iberoamericana- como las alternativas mercantiles lógicas frente a las intimidaciones comerciales unilaterales de los EE.UU., un país hoy por hoy impredecible y dispuesto, en las circunstancias actuales, a usar la fuerza para imponer sus deseos.
También cabe pensar que el partido republicano decida en el Senado de los Estados Unidos no seguir apoyando la actual manera de hacer política del presidente Trump, pues tiene motivos suficientes para apearlo de su pedestal: llámese inestabilidad nacional a causa de un potencial cierre de gobierno, las nuevas revelaciones que surjan en el caso de Epstein, el posible fallo de la Corte Suprema contra el presidente Trump sobre diversos documentos y contratos financieros fraudulentos que están saliendo a la luz… Todo ello puede acelerarse con un puñetazo en la mesa de sus apoyos capitalistas, si los negocios o la bolsa no van bien.
En resumen, es sumamente arriesgado predecir qué va a ocurrir en los próximos meses y tal vez años, digamos al menos durante la actual legislatura de los EE.UU. y la siguiente. Mas como bien señaló D. Mark Carney, primer ministro de Canadá, “el actual orden internacional está muerto y cada gobierno ha de buscar la senda que más le convenga”.
De hecho, ya estamos viendo los grandes pactos de la Federación de Rusia y de la Unión Europea con la India y la cada vez la mayor presencia silenciosa de la República Popular China por doquier.
En paralelo, once países miembros del BRICS+ están marcando nuevas vías para desarrollar sus relaciones comerciales, sobre todo en torno a la compra-venta del petróleo y sus métodos de pago. Otros diez países más se encuentran en la categoría de asociados a los BRICS+ y doce más han expresado su interés para participar de alguna forma en este foro.
Asimismo, en la iniciativa de las Ruta de la Seda ya participan en torno a 150 países y organizaciones, los cuales están vinculados mercantilmente mediante acuerdos y memorandos de entendimiento. De éstos, más de 20 países pertenecen a Iberoamérica. Si bien han firmado algún tipo de acuerdo con China hasta 2025, el grado de implementación de sus proyectos varía significativamente entre países. Solamente una nación parece haberse retirado de estos acuerdos -Panamá- debido a las fuertes presiones norteamericanas en relación al control y a la propiedad del Canal y a la limitación de su uso por empresas chinas.
- Hacia un nuevo multilateralismo en Hispanoamérica
En el pasado, la Unión Europea, sobre todo por medio de Portugal y España, como vocales, ejerció un papel relevante en Iberoamérica. Ya no es así. Mas ahora, incluso los demás países miembros de la Unión Europea deben pensar en aunar esfuerzos y en aumentar su integración con Iberoamérica[3] con el fin de tener un mayor peso en las estructuras mundiales y disminuir su nivel de dependencia de los Estados Unidos o China.
Si realmente estamos en el final de un ciclo de 80 años -dominado desde la conferencia de Bretton Woods, celebrada en el Hotel Mount Washington en 1944- es muy probable que -junto a la revisión profunda de las relaciones comerciales internacionales- también los diversos productos culturales de otras naciones (cine, libros, arte, danza, teatro, moda, gastronomía…) fluyan más libremente por nuestras sociedades.
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Para concluir, se muestran diez reflexiones entre las cientos de posibles que obviamente cabrían señalar:
- Estamos a las puertas de un debate sobre el nuevo orden internacional
La ONU apenas se ha expresado o intervenido seriamente para debatir la nueva senda del multilateralismo mundial, el cual no debiera ser impuesto desde el gobierno de los EE.UU., un país que apenas representa el 4% de la población del planeta. El bloque iberoamericano, con presencia en la Unión Europea a través de España y Portugal y en los EE.UU., debiera promover junto con India y el mundo musulmán, un nuevo tipo de gobernanza global. Es crucial meditar sobre cuál debiera ser el papel de nuestra civilización en el orden global en el siglo XXI. En todo caso, se vislumbran unas oportunidades considerables de todo tipo para la hispanidad en el nuevo orden mundial.
- La promoción y la garantía de los Derechos Humanos
Éstos debieran de aplicarse a rajatabla en todas las naciones, por todo el espectro político, independientemente de las ideologías existentes. Quienes no lo hicieran, debieran ser juzgados por la Corte Penal Internacional[4]. No es aceptable que ciertos países, políticos e individuos se encuentren en este terreno por encima de la ley.
Es vergonzoso y escandaloso ver cómo políticos corruptos quedan impunes y exentos de castigo por los robos cometidos sobre los recursos de su país. Los abusos por fraude, por prevaricación, en el tráfico de personas, sobre los emigrantes en situación irregular, desde el anonimato de la ciberdelincuencia… no pueden quedar impunes como está ocurriendo actualmente. Hay que dotar de más medios a la Interpol para facilitarle la lucha contra la enorme delincuencia y abuso de poder que están asolando a la sociedad a escala internacional.
- Respeto a la constitución y al ordenamiento jurídico
Si bien muchas constituciones iberoamericanas plantean fortalecer los derechos sociales, la democracia, la participación ciudadana y el control del poder; en varios países estos principios son manipulados y generan una seria inestabilidad política y conflictos de poder (como en Nicaragua y Venezuela).
La disciplina política conlleva emplear sanciones severas, como ocurre en China. La moralización pública, “tanto a tigres como a moscas” implica realizar purgas, aumentar el nivel de las penas y tomarse en serio las denuncias ciudadanas, para disuadir a los políticos y funcionarios ser corruptos.
- Control de los partidos políticos
A mayor debilidad institucional y corrupción, menor respeto efectivo a esas mismas instituciones y a la Constitución. Por esta razón, en sistemas con pocos contrapesos internos, los partidos se subordinan ruinmente a liderazgos centralizados, carismáticos o simplemente corruptos. Esto ocurre cuando no existen sanciones internas ni mecanismos de rendición de cuentas, como ocurre en parte en Perú o Bolivia… e incluso en España. Por ejemplo, en Brasil y México tienen marcos legales fuertes, pero existe desde hace décadas una corrupción en los partidos y en los poderes locales, los cuales dificultan que la Constitución se cumpla plenamente en todos los niveles.
Contrariamente a lo debatido en los foros entre China e Latinoamérica, parece desaconsejable fortalecer a los partidos políticos iberoamericanos, sino más bien habría que vigilarlos estrechamente, debido a su corrupción sistémica, sus prácticas de clientelismo, así como por su falta de transparencia, lo cual se refleja en una seria fragilidad institucional y en una infame degradación económica y social.
- Es prioritario el suprimir a gobiernos corruptos y autoritarios
Por otra parte, la soberanía nacional no es un escudo para que los partidos políticos hagan lo que les dé la gana una vez ganen o no las elecciones. Debiera la hispanidad tomar la iniciativa de proponer y adoptar medidas contundentes para acabar con prácticas consideradas indeseables. Es preciso terminar de una vez con los gobiernos basados en dictaduras, la corrupción, el asesinato impune y la tortura. Afortunadamente, existen países -como Uruguay, Costa Rica o Chile- cuyo bien ejemplo debiera ser seguido.

- El papel clave de la Hispanidad frente a los EE.UU. y China
La comunidad hispanoamericana debiera mostrar una mayor cohesión y resistencia ante las bravatas de naciones como los EE.UU. Es crucial que sus líderes se unan para defender los intereses y valores de sus pueblos, evitando caer en regímenes oligarcas, tiránicos o en la anarquía.
La Hispanidad puede servir de contrapeso entre los dos bloques en que se está resquebrajando el mundo: EE.UU. & UE por un lado y China & Rusia por otro.
Mientras en el bloque occidental no se valora suficientemente la civilización hispana, en el oriental sí puede estar interesado en ampliar su influencia mundial con apoyo de la hispanidad.
- ¿Qué pasa si siguen las operaciones militares americanas?
Es probable que las amenazas y ultimátums estadounidenses terminen por acelerar el declive de los EEUU., dado que nadie desea tener por socio a un pendenciero o matón. “Pan para hoy, hambre para mañana”, dice el refrán.
- El campo financiero y los mecanismos de pagos alternativos
Para evitar sabotajes a los pagos iberoamericanos en el comercio internacional -cuando éstos se están efectuando en dólares a través de la red de mensajería financiera Swift- conviene estudiar a fondo otros mecanismos de pago posibles, sobre todo en referencia al uso alternativo a la divisa del dólar. Ello lleva al análisis sobre lo que otros bancos comisionistas regionales ofrecen, con el fin de evitar intermediarios indeseados y de reducir costes y tiempos.
- Evitar sanciones en el sector petróleo
Es arriesgado y puede ser salir muy caro el intentar evadir penalizaciones o el diseñar mecanismos para eludir controles en el comercio de petróleo o de otros bienes. Las sanciones internacionales suelen conllevar además riesgos legales y penales significativos.
Por tanto, los gobiernos y empresarios deben asesorarse adecuadamente, eligiendo cuidadosamente a sus contrapartes, elaborando contratos en donde existan cláusulas respecto a posibles sanciones, vigilando cada detalle de las legislaciones vigentes y cambiantes, prestando atención a la logística y a los seguros, seleccionando con precaución a los bancos principales e intermediarios. Etc., etc., etc.
- Las represalias a la emigración
No parece creíble que apenas existan medidas en Iberoamérica para evitar criminalizar la migración. Algunas disposiciones debieran ser de tipo legal o político (expedición de documentos), otras económicas (confiscación de bienes), sociales (discriminación, represalias, persecución) o laborales (amenazas, atropellos). Todo esto supone una falta de respeto de las normas constitucionales básicas y un escaso desarrollo de valores humanistas por quienes cometen estos delitos prevaliéndose de su superioridad.
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El sinuoso camino hacia este nuevo giro internacional -conducente a un nuevo modelo de multilateralismo- no es un tema a gestionar solamente por los bloques más poderosos del mundo, sino que cada región y país del mundo ha de asumir su responsabilidad de adaptarse a las circunstancias.
Volviendo a “La República” de Platón, conviene meditar y debatir en los foros internacionales el modelo de justicia más justo y valga la redundancia, en un mundo bien comunicado, pero muy diverso y excesivamente fragmentado.
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Termina este artículo añadiendo seis ideas finales más, para no caer en la desesperanza y “ponerle un poco de sal a la vida” y de ilusión al porvenir:
- Es primordial que la Hispanidad se plantee seriamente el convertirse en un actor central entre el sur global y las sociedades más desarrolladas de occidente.
- Ha llegado la hora de adaptarse y de redefinir una vez más las prioridades de cada nación, abandonando la autocracia y la corrupción.
- Ningún país debiera renunciar a la globalización, a la libertad, a la independencia y a la soberanía nacional.
- Sentémonos en las mesas de negociación correspondientes -junto a chinos, estadounidenses y demás naciones- con el fin de mejorar los vínculos afectivos y sociales entre las partes, para así llegar a entendernos y respetarnos más.
- Comprometámonos a dejar a nuestros descendientes un mundo mejor.
- Defendamos nuestra madre patria y valores cristianos, entre ellos el de amar al prójimo como a nosotros mismos.

