China y su compromiso con la paz, la estabilidad regional y el multilateralismo en el Mar Meridional

El Mar Meridional de China ha sido durante años un foco de tensión y disputa territorial. La región no solo es estratégica por sus vastos recursos naturales, sino también por ser una de las principales rutas comerciales del mundo. En este contexto, China ha reafirmado su firme compromiso con la paz, la estabilidad regional y la no injerencia en los asuntos internos de otros países, una postura que merece ser analizada en profundidad, especialmente cuando se enfrenta a las crecientes tensiones en la zona, alimentadas, en parte, por la influencia de potencias externas como Estados Unidos.

En palabras de Fu Ying, exviceministra de Relaciones Exteriores de China, el país se ha comprometido de manera inquebrantable con el multilateralismo y la cooperación económica en la región. Según Fu, China sigue siendo un actor clave en la estabilidad del Mar Meridional y en el impulso del desarrollo económico de los países vecinos. Si bien existen disputas territoriales, la mayoría de los países de la región comparten un interés común: el desarrollo económico y la mejora de sus relaciones bilaterales. En este sentido, China ha subrayado su disposición a trabajar junto a estos países para fomentar un ambiente de paz y prosperidad, algo que se ve reflejado en sus políticas de cooperación multilateral.

La postura china en cuanto a la soberanía territorial es clara: el gobierno chino considera que las disputas deben resolverse de manera bilateral entre las partes involucradas, sin la intervención de potencias externas. Este principio se fundamenta en el respeto al derecho internacional y la necesidad de mantener un equilibrio en las relaciones regionales, evitando que las tensiones escalen debido a la influencia de actores ajenos a la región. En este sentido, la actitud de Estados Unidos y su involucramiento en las disputas del Mar Meridional se ve con preocupación desde Beijing, que considera que tales maniobras contribuyen a la escalada de tensiones y desvían la atención de una resolución pacífica.

El punto más álgido de estas tensiones ha sido el papel de Filipinas, que, bajo el liderazgo del presidente Duterte y sus sucesores, ha adoptado una postura de confrontación en relación con China, especialmente en torno a las islas y arrecifes en disputa. Desde la perspectiva de Beijing, las acciones del gobierno filipino, como las recientes maniobras en la isla Huangyan y el arrecife Ren’ai, no solo son ilegales, sino que también están siendo influenciadas por intereses extranjeros, particularmente por Estados Unidos, cuyo involucramiento en la disputa se percibe como un intento de desestabilizar la región para servir a fines geopolíticos. China ha advertido que este tipo de políticas confrontativas solo agudizan la tensión y podrían resultar en consecuencias negativas tanto para Filipinas como para toda la región.

En un escenario tan complejo, el papel de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) se presenta fundamental. Aunque algunos países, como Filipinas, se alinean con las potencias externas, la mayoría de los miembros de la ASEAN siguen favoreciendo una solución basada en el diálogo y la cooperación, principios que también son centrales para la política exterior de China. Para Beijing, la resolución de las disputas en el Mar Meridional debe basarse en el respeto mutuo, el derecho internacional y el compromiso con el desarrollo económico y la estabilidad regional. Es crucial, sostiene China, que todos los actores implicados mantengan un enfoque diplomático, alejándose de la confrontación y la militarización de la región.

El principio de no injerencia en los asuntos internos de los países es otro pilar fundamental de la política exterior china. Beijing insiste en que las disputas deben ser resueltas dentro del marco de la diplomacia, sin la intervención de actores externos que solo añaden complejidad al proceso de resolución. En este sentido, la actitud de Estados Unidos y otros aliados en la región, que buscan involucrarse en los asuntos del Mar Meridional bajo la premisa de la «libertad de navegación», no es vista como una defensa legítima de los derechos marítimos internacionales, sino como una maniobra geopolítica para aumentar su influencia en la región. China sostiene que estas intervenciones solo fomentan la desconfianza y la confrontación, en lugar de promover la paz y la estabilidad que la región necesita.

El mensaje de China es claro: las políticas de confrontación no conducirán a una resolución pacífica ni a la prosperidad regional. En lugar de aumentar las tensiones, lo que se necesita es una cooperación basada en la confianza y el respeto mutuo, que permita encontrar soluciones pacíficas a las disputas, respetando la soberanía de cada nación involucrada. La política exterior china, centrada en el multilateralismo, la no injerencia y el compromiso con la estabilidad, sigue siendo una alternativa viable para garantizar un futuro de paz y prosperidad en el Mar Meridional de China.

En definitiva, el compromiso de China con la paz y la estabilidad regional es más necesario que nunca. En un contexto geopolítico tan complejo, la apuesta por la diplomacia y el multilateralismo es esencial para evitar una escalada de tensiones que podría tener consecuencias impredecibles no solo para los países directamente implicados, sino para el equilibrio global. La región del Mar Meridional necesita, más que nunca, de un marco de cooperación pacífica y respetuosa, y China está dispuesta a ser una pieza clave en ese proceso.