Reconocido con el Premio Cátedra China en la categoría Persona, el médico gallego Diego González Rivas ha hecho de China el eje central de su trayectoria profesional y humana. Desde su llegada en 2013, cuando ya se quedó “impresionado” del país, ha sido un actor clave en la difusión de la cirugía mínimamente invasiva, impulsando la colaboración internacional, la innovación médica y el intercambio de conocimiento desde su puesto de trabajo en el Shanghai Pulmonary Hospital, el centro torácico más grande del mundo. Allí se convirtió en el creador y actual director del programa de cirugía videotoracoscópica Uniportal, introduciendo en el país la videocirugía torácica mínimamente invasiva.
En una entrevista desde China, donde pasa más de cinco meses al año operando -y donde cada vez que va encuentra cosas nuevas-, comparte su experiencia con el sistema sanitario chino, su visión sobre la cooperación entre España y China y las razones por las que considera al país asiático un referente. “Es por su incansable dedicación, esfuerzo y compromiso”, asegura González sobre un país que cree aún es “muy desconocido” pero que merece serlo mucho más. Por ello, tacha de “increíble” el trabajo de la Fundación Cátedra China y defiende que cada vez sean mayores las relaciones y el conocimiento entre ambos países.
¿Qué significa para usted recibir el Premio Cátedra China en la categoría Persona?
Es un orgullo y un honor recibirlo. Llevo muchos años implicado en China y he hecho muchas cosas aquí para ayudar a promover la cirugía mínimamente invasiva en el país. He conectado a muchos cirujanos de China con el mundo y he promovido lo que creo que es un país muy desconocido, pero que merece ser más conocido por su enorme capacidad de trabajo, de superación y de evolución a niveles increíbles.
Cuando llegué aquí, pensé que era un país que tenía que ser reconocido, porque se lo merece. Son incansables como trabajadores y están en un nivel tecnológico que creo que no hay ningún otro país a esa altura. Por ese motivo, me he dedicado a promover China en el mundo, y el hecho de que se reconozca este trabajo me llena de orgullo.
¿Cómo valora el trabajo de la Fundación Cátedra China como única fundación en España dedicada a fomentar las relaciones entre España y China?
Me parece una labor increíble y creo que deben seguir trabajando en esa línea. Tanto España como China pueden beneficiarse mutuamente: por su cultura, su historia, su gastronomía y, por supuesto, su medicina.
Creo que es importante conectar estos dos países, y la Fundación Cátedra China hace una labor increíble en ese aspecto. Debería haber más apoyos e iniciativas que impulsen esta conexión.

Sinceramente, para mí China es uno de los países más increíble del mundo, donde he visto cosas increíbles, donde más he aprendido y donde creo que hay un potencial de futuro enorme, tanto por su población como por el país en sí y sus recursos. Es un lugar único para aprender, formarse y vivir la experiencia.
¿Cuál fue el momento o la razón que le hizo decidir que China era el lugar donde quería desarrollar y aplicar su carrera médica?
Fue hace muchos años, cuando llegué aquí y me quedé realmente impresionado. Me invitaron en 2013 para enseñar la técnica UNIPORTAL en el país. Vine al Shanghai Pulmonary Hospital, sin tener una idea clara de lo que era, y descubrí una escuela enorme, con profesionales extraordinarios y una trayectoria de trabajo que no había visto nunca. Ahí me di cuenta de que este era el lugar donde quería seguir evolucionando, creciendo y desarrollando la cirugía mínimamente invasiva. Enseñé la técnica, gustó mucho y, a partir de ahí, empezamos a establecer vínculos y colaboraciones.
Después empecé a descubrir China. Visité otros hospitales, otras ciudades, colaboré con equipos distintos y desarrollé programas de cirugía mínimamente invasiva en otras ciudades. Hoy la técnica se ha expandido por todo el país y es una de las más populares en China.


¿Cómo describiría este proceso, teniendo en cuenta el sistema médico chino, para desarrollar una nueva técnica?
Creo que en otros países a veces hay más envidia o más recelo profesional cuando alguien introduce una innovación o actúa con audacia. En China, en cambio, se abren. Valoran mucho que trabajes con ellos y que enseñes. Esa es una de las cosas que aprendí en China: admiran mucho a los profesores, los tienen muy en cuenta e incluso, cuando se jubilan, siguen contando con ellos con el paso de los años. Eso me parece realmente valioso.
Existe un respeto absoluto hacia la gente mayor y hacia los formadores, algo que en otros países no existe. Sentirme tan arropada y ver que, cuando tienes algo nuevo que funciona y lo compartes con ellos, la respuesta es de colaboración. Si tú les aportas, ellos te lo devuelven multiplicado por diez. Son muy agradecidos. Por eso, yo encontré un ambiente de trabajo inigualable.
La calidad profesional es enorme. Aquí la gente no descansa, aquí todo el mundo tiene un compromiso de cumplir los objetivos. Se hacen más de cien casos al día y se hacen todos. Eso fue lo que más me enganchó de China: ver a profesionales comprometidos cada día, no solo con cantidad, sino también con calidad, con precisión, con una organización impecable. Esa filosofía también encaja con mi manera de entender la profesión: dedicación al trabajo para mejorarlo, para ser mejor cada día en tu profesión.
Recibió el Premio Nacional de Medicina de China. ¿Qué cree que simboliza este reconocimiento para la colaboración científica internacional?
Fue algo muy positivo y muy importante para mí. En China valoran que una persona extranjera pueda hacer cosas relevantes aquí y le dan su lugar. Así que, en general, estoy tremendamente agradecida a China.
Teniendo en cuenta los años que usted lleva trabajando en China, ¿Cuál ha sido el cambio más significativo que ha observado en el país en cuanto a recursos, tecnología o formación de especialistas?
Es impresionante ver cómo China crece prácticamente día a día, mes a mes. Cada año que vengo hay nueva tecnología. El crecimiento que tiene China no lo tiene ningún otro país. Eso es por su incansable dedicación, trabajo, esfuerzo y compromiso. Cada año el hospital ha crecido y la tecnología ha cambiado.
¿Usted qué ha podido integrar de cada cultura en su trabajo diario?
Cojo siempre lo mejor de cada sitio. En España tenemos cosas muy buenas, y en China también. Al final, el trato con el paciente es bastante parecido, pero en China los pacientes no suelen esperar tanto como en España. En España hay listas de espera y la gente puede esperar uno o dos meses, y se asume con más normalidad. En China, en cambio, los pacientes se preocupan más. Por ejemplo, cuando se detecta un nódulo muy pequeño en el pulmón, tienden a querer intervenir cuanto antes. En España, muchas veces se opta por un seguimiento.
Creo que el paciente chino es más preocupado pero porque están acostumbrados a que todo vaya rápido, y el sistema sanitario aquí funciona muy bien en muchos aspectos. Entonces en cuanto al tato con el paciente y entre los trabajadores es parecido, pero con la diferencia de que aquí se trabaja el doble.
¿Cómo influye la medicina tradicional china en el paciente o en su visión integral de la enfermedad?
No tanto como yo pensaba. No es un campo en el que esté especialmente informad, pero se que es fascinante, aunque no he tenido tiempo para explorarlo. Estoy seguro de que la medicina tradicional china tiene muchas aplicaciones y aspectos beneficiosos para el paciente que todavía desconocemos.
Usted también ha patentado nuevas técnicas. ¿Es un desafío innovar en China y atravesar todo el proceso?
Sí, es un desafío. Hay que cumplir muchos protocolos, pero aquí te dan la oportunidad de hacerlo. Son muy abiertos, y eso lo agradezco muchísimo, porque yo soy una persona muy innovadora: me gusta innovar y cambiar.
Aquí te abren las puertas, más que en España. Es cierto que las regulaciones son intensas, pero quizá más flexibles que en Europa. Como aquí el proceso es más práctico, se consigue innovar más rápido. Eso es una cosa que valoro mucho.
¿Cómo describiría la evolución de la colaboración sanitaria entre España y China?
No hay muchos vínculos todavía. También el idioma es una limitación, porque aquí hay mucha gente que no habla inglés. Entonces cuando haya más gente que hable inglés y se abran más, habrá mucho más contacto con el resto del mundo.
¿Hay algún área concreta de la medicina en la que se puedan impulsar alianzas entre hospitales y centros de investigación de España y China?
Creo que podría haber más colaboración, por ejemplo, en trasplantes. Aquí se trabaja mucho ese ámbito, pero hay menos donantes porque hay menos educación de la población para donar. Yo creo que es porque en China a la población le gusta mantener el cuerpo intacto. Por eso el UNIPORTAL ha triunfado en China, porque los pacientes siempre quieren la mínima agresión a su cuerpo.
En España tenemos un sistema de donación increíble y una tasa de donantes muy alta. En China, con un volumen de población tan grande, debería haber muchos más donantes, pero cuesta conseguirlos. Por eso, una colaboración para intentar adaptar o reproducir el sistema de donación español sería bueno.
En cuanto a la movilidad de profesionales sanitarios entre España y China, ¿cree que debería fomentarse más que médicos españoles se formen en hospitales chinos?
Sería muy bueno, pero vivir aquí no es fácil para un occidental. Es una cultura completamente distinta, con costumbres diferentes, pero uno se adapta. Aun así, entiendo que, por razones culturales, quizá no ha calado por el momento
Dicho esto, yo creo que muchos hospitales en China estarían encantados de tener profesionales extranjeros para formarse y colaborar. Les gusta mucho interactuar con occidentales en medicina. Aquí hay hospitales impresionantes y, para mí, están algunos de los mejores cirujanos del mundo, sin ninguna duda. Entonces yo creo que en muchas especialidades quirúrgicas, venir aquí a formarse sería una oportunidad extraordinaria. Yo siempre lo digo y lo promuevo: que vengan, que hagan una estancia y que descubran otra forma de trabajar.


