Antonio Segura Hernández. Vicepresidente de Cátedra China.
Este año el presidente Xi Jinping, el PCCh y el EPLN han celebrado y siguen celebrando el 90 aniversario del final de la Gran Marcha, un hito en la historia de la humanidad único. Demostró que no hay nada que el pueblo chino no pueda hacer. Es uno de esos hechos que ha logrado no solo un triunfo político militar, sino que además forjó un espíritu de sacrificio y logro colectivo que hoy perdura en el método de trabajo del PCCh en todos los niveles. Es un espíritu que ha llegado a cada ciudadano chino, y lo ha empoderado sintiendo como propio ese esfuerzo, ese sacrificio y ese trabajo realizado por esos pioneros. Y hoy sirve también de ejemplo al mundo. La cinco veces milenaria cultura china no sería la misma sin el triunfo del pueblo en la Gran Marcha.
Desde mi país, el hito es conocido con asombro y admiración desde el mismo momento en que el periodista y escritor norteamericano Edgar Snow publicó sus entrevista con Mao Zedong y Zhu Enlai las primeras inmediatamente después de la llegada, la primera publicada posteriormente como libro con el título de La Gran Marcha.
En aquellos momentos España estaba sumida en su propia guerra civil (1936-1939), donde hubo voluntarios chinos luchando contra los sublevados fascistas, pero aquí a diferencia de China, la joven República Españolaabandonada por la Sociedad de Naciones y su hipócrita política de neutralidad, no pudo vencer a las tropas nacionalistas apoyadas efectivamente por los ejércitos más potentes de Europa en esos momentos, el alemán y el italiano.
Por eso gran parte del pueblo español cuando se proclamó la República Popular China, lo sintieron como una victoria propia, del pueblo, de los campesinos y la clase obrera, Y por su experiencia en la misma lucha,desde el primer momento comprendieron que la Gran Marcha y la consolidación en la base de Yan´an, fueron claves para afrontar la guerra contra los nacionalistas chinos y el invasor imperialista japones.
90 años después seguimos felicitándonos por ese triunfo de las fuerzas de progreso, por esa heroicidad colectiva del pueblo chino, y con el permiso de ustedes celebramos dicho hito como propio, como de toda la humanidad. Y lo recordamos para que la historia no lo olvide.


