Autor: Eduardo Gómez
Eduardo Arranz me contó en Santander que ya estaba programado un nuevo intercambio con estudiantes de Zhejiang University, en Hangzhou. El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid (UVa) valoraba muy positivamente la experiencia anterior y me habló del interés por estrechar y ampliar la colaboración entre ambas universidades. Al escucharle, pensé en cómo una estancia académica puede dar lugar a una relación que siga creciendo mucho después del regreso.
Conversamos durante el VIII Foro Iberoamericano y de la Iberofonía, celebrado los días 15 y 16 de octubre de 2026. Recuerdo que Alfredo Rocafort Nicolau, presidente de la Real Academia Europea de Doctores, propuso hablar de circulación del conocimiento frente a la expresión habitual «fuga de cerebros». Quienes realizan una estancia pueden compartir lo aprendido al regresar, seguir colaborando con las personas que han conocido y, en algunos casos, continuar el proyecto en el que participaron. Lo aprendido puede llegar así también a profesores y estudiantes que no han viajado.
Las relaciones entre universidades chinas y de países de lenguas española y portuguesa ofrecen ejemplos de esa continuidad. Algunas comenzaron hace décadas con intercambios académicos y han incorporado después programas de formación, investigaciones conjuntas y estructuras permanentes. Veo ahí una oportunidad para que más universidades se sumen a esta cooperación y la extiendan a otros ámbitos, con proyectos duraderos en cuya orientación participen todas las partes. Cada institución puede aportar conocimientos y experiencias que enriquezcan la formación y la investigación compartidas.
La Universidad de Turismo de Macao y la Universidad Eduardo Mondlane, de Mozambique, mantienen vínculos desde 1998. Tras renovar su acuerdo en 2024, inauguraron el pasado septiembre un programa para el que la institución china admitió a tres docentes mozambiqueños en sus másteres y a un estudiante en un grado. Durante la presentación, el rector mozambiqueño compartió la experiencia de su país en desarrollo cultural y turístico. Los docentes podrán incorporar lo aprendido a sus clases y compartirlo con sus compañeros. A su vez, la experiencia mozambiqueña ofrece a sus interlocutores referencias para comprender el contexto en el que podría aplicarse esa formación.
En Hangzhou, la Universitat Politècnica de València (UPV) y Beihang University inauguraron en septiembre el Beihang Valencia Polytechnic Institute. Según la UPV, es el primer centro de una universidad española en China reconocido oficialmente por el ministerio español competente en universidades. Inició el curso con 383 estudiantes, 77 procedentes de España y 306 de China. Ofrece cuatro grados y seis másteres en ámbitos como la informática, la inteligencia artificial y la ingeniería aeronáutica.
Hangzhou es también la ciudad de Zhejiang University, de la que me hablaba Arranz. El centro permanente de la UPV y Beihang da continuidad a más de tres décadas de colaboración de la universidad valenciana con instituciones chinas. Los estudiantes se forman en un campus moderno, en un entorno donde tienen su sede empresas de inteligencia artificial y robótica como DeepSeek y Unitree. Quién sabe si la UVa seguirá un camino parecido en un futuro no muy lejano.
En junio, las universidades de Salamanca y Guizhou firmaron un convenio para impulsar la formación conjunta de doctorandos en Matemáticas y Estadística. El acuerdo prevé cotutelas, con supervisión compartida y estancias en ambas instituciones. Amplía así una relación que ya comprendía la enseñanza de lengua y cultura chinas a través del Instituto Confucio de la universidad salmantina.
Sofia Costa, estudiante de la Universidad de Oporto, llegó a la Universidad de Macao en 2024 para participar en un programa de doble titulación doctoral. Su investigación aborda posibles aplicaciones de la nanomedicina al osteosarcoma, un tipo de cáncer óseo. Ese mismo año, la universidad china y el Instituto de Investigação e Inovação em Saúde de Portugal (i3S) constituyeron un laboratorio conjunto de nanomedicina de precisión. En un reportaje publicado por la Universidad de Macao en 2025, Costa destacaba las distintas perspectivas de los investigadores con quienes trabajaba y las relaciones científicas que estaba construyendo.
Desde 2009, la COPPE, el instituto de posgrado e investigación en ingeniería de la Universidad Federal de Río de Janeiro, y la Universidad de Tsinghua mantienen el Centro China-Brasil de Cambio Climático y Tecnologías Innovadoras para la Energía. La colaboración surgió de una propuesta formulada en 2008 y ha dado lugar a trabajos sobre biodiésel, energía eólica, energía solar y sostenibilidad urbana. En 2023, ambas instituciones renovaron su acuerdo por cuatro años más.
Estudiar una tecnología energética con investigadores de otro país exige conocer dónde podría utilizarse, con qué recursos y para atender qué necesidades. Brasil y China llegan a ese trabajo con sus propias experiencias científicas y con el conocimiento de sus respectivos sistemas productivos. Contrastar ambas realidades ayuda a valorar la viabilidad de una propuesta antes de recomendar su aplicación.
En Hispanoamérica, la Universidad de Chile y la Academia China de Ciencias iniciaron en 2013 una colaboración que permitió establecer el Centro Sudamericano de Astronomía de la institución científica china en dependencias de la universidad chilena. La relación ha comprendido actividades científicas, formación especializada e intercambio de investigadores. La universidad chilena ha expresado su interés por extender a otras disciplinas la relación construida en astronomía.
En Angola, la Universidad Agostinho Neto y la Universidad de Xiangtan firmaron el pasado 23 de septiembre un memorando para promover investigación y movilidad académica. Xiangtan cuenta con una trayectoria de 48 años de estudios sobre derecho africano. La relación pone en contacto esa especialización con el conocimiento de los juristas angoleños sobre su propio ordenamiento, en materias que afectan también a las relaciones económicas entre ambos países.
Valoro la labor de la Fundación Cátedra China para facilitar que instituciones con intereses comunes se conozcan y exploren qué pueden desarrollar juntas. En Santander firmó un convenio de cooperación con la Fundación Universitaria Iberoamericana (FUNIBER) y la Universidad Europea del Atlántico, con las que organizó el foro. Ese acuerdo ofrece un marco para preparar nuevas iniciativas educativas y culturales entre China y el espacio iberófono.
Redes como la Asociación de Universidades de Lengua Portuguesa y las alianzas bibliotecarias promovidas desde Macao conectan a instituciones de distintos continentes y facilitan el acceso al conocimiento que producen. La cooperación puede ampliarse para reunir a investigadores con conocimientos complementarios y compartir laboratorios y equipamientos adecuados para cada proyecto. En un entorno globalizado y cambiante, donde el conocimiento circula con rapidez, aunar esos esfuerzos permitiría abordar investigaciones de mayor alcance y favorecer resultados más sólidos con medios que una sola universidad no siempre puede reunir.
También importa en qué lenguas se estudia y se investiga. En el centro conjunto de la UPV y Beihang, la docencia se imparte íntegramente en inglés, lo que facilita compartir estudios entre personas de distintas procedencias. Dar mayor presencia al español, al portugués y al chino en los programas académicos permitiría acceder a otras publicaciones en su lengua original y comprender mejor sus conceptos y referencias.
La traducción permite que esos trabajos encuentren lectores en otras lenguas. La divulgación acerca sus aportaciones a profesionales y comunidades que podrían utilizarlas. Incorporar ambas tareas al planteamiento de los proyectos ayudaría a explicar los resultados con el contexto necesario para valorar su aplicación.
Durante el foro de Santander, Marta Montoro, presidenta ejecutiva de la Fundación Cátedra China, expresó una idea que conservo: «La armonía no exige uniformidad». Su reflexión se refería al entendimiento entre sociedades con culturas y tradiciones diferentes. Cada equipo llega con conocimientos y experiencias que influyen en los problemas que considera importantes y en su forma de estudiarlos. Me parece que escuchar las razones de otro equipo puede mejorar las preguntas que nos hacemos y las decisiones que tomamos al enseñar o investigar.
Nota de agradecimiento. Agradezco a las entidades organizadoras y a las personas que hicieron posible el encuentro la oportunidad de conocer estas experiencias y conversar sobre sus posibilidades.


