Cada mes de febrero, Madrid late con un pulso diferente. Farolillos rojos, dragones danzantes, aromas especiados que se cuelan por las calles y mesas que se llenan para celebrar juntos el comienzo de un nuevo ciclo. Este año, el 17 de febrero, damos la bienvenida al Año del Caballo, símbolo de energía, éxito y dinamismo. Y, una vez más, nuestra ciudad se convierte en un puente vivo entre España y China.
Desde mi experiencia en el ámbito de la diplomacia pública entre ambos países, puedo afirmar que pocas herramientas de entendimiento son tan eficaces como la gastronomía. La mesa es el espacio donde las culturas se reconocen, se respetan y se disfrutan. Españoles y chinos compartimos esa convicción profunda: la comida no es solo alimento, es conversación, es familia, es celebración y es transmisión de conocimiento.
Usera: corazón chino de Madrid
Hablar del Año Nuevo Chino en Madrid es hablar inevitablemente de Usera. Este distrito se ha consolidado como el gran eje de la cultura china en nuestra ciudad. Pasear por sus calles durante estas fechas es realizar un viaje sensorial: escaparates llenos de productos importados, pastelerías con dulces tradicionales, casas de té que invitan a detener el tiempo y restaurantes donde cada plato cuenta una historia.
Sus supermercados y tiendas de alimentación son auténticos centros culturales. En sus estanterías conviven salsas de soja artesanales, fideos de distintas regiones, setas deshidratadas, especias milenarias y frutas que hace apenas unos años eran exóticas para el consumidor español, como la fruta del dragón o el llamado “ojo de tigre”. Son espacios de descubrimiento gastronómico y, también, de encuentro entre comunidades.


Usera es, hoy, un laboratorio de mestizaje culinario y cultural. Allí se puede degustar un humeante hot pot compartido en torno a la mesa —esa experiencia colectiva que define tan bien el espíritu chino— o probar comida callejera recién elaborada mientras se conversa con vecinos de distintas generaciones y procedencias.
China Taste: excelencia y tradición en la mesa
En este contexto, regresa una de las citas más esperadas: China Taste, que celebrará su novena edición del 1 de febrero al 3 de marzo de 2026. Impulsado por el Centro Cultural de China en Madrid, con el apoyo de la Embajada de la República Popular China en España, el festival se ha consolidado como una de las iniciativas gastronómicas más relevantes vinculadas al Año Nuevo Chino en nuestro país.
En esta edición participan 28 restaurantes —24 en Madrid y 4 en Palma de Mallorca— seleccionados por la calidad de su propuesta, el respeto por la tradición y la excelencia del producto y el servicio. Entre los participantes en Madrid se encuentran Bao Li, El Buda Feliz 1974, El Bund, China Crown, Chunli Dumpling House, Cocina Lú, Dim Sum Market, Dumpling Go, Gran Café Shanghai, The Palace Hotel Madrid by El Bund, Hutong, Indochina Brasa, Kököchin, Kzen, Le Chinois, Lelong Asian Club, Soy Kitchen, T8 Tea Bar, Zhen y Zeng’s Chicken Soup; y en Mallorca, Casa de Ramen, La Cocina China, Liu’s Hot Pot y Luna de Miel.
Durante más de un mes, los comensales podrán recorrer la riqueza regional de la cocina china a través de platos elaborados especialmente para la ocasión: hot pot de cordero, cabeza de león, wontons en salsa picante, shumai de langostinos, ternera con salsa de ostras, brócoli y hongos, ensalada de seta hoja de madera, pato laqueado al estilo Pekín, cerdo Dongpo —uno de los grandes estofados tradicionales— o champiñones rellenos de langostino con salsa cantonesa. También habrá espacio para propuestas más contemporáneas como el chili crab, reflejo de la evolución y creatividad constante de esta tradición culinaria.


Cada plato es una lección de historia y de geografía. China no tiene una sola cocina, sino múltiples tradiciones regionales, técnicas milenarias y un equilibrio de sabores —dulce, salado, ácido, amargo y picante— que expresa una filosofía de armonía. Esa diversidad conecta, además, con nuestra propia pluralidad gastronómica española.
La mesa compartida: el verdadero sentido de la fiesta
Hoy, al abrir las redes sociales de muchos de mis amigos chinos en España, he disfrutado viendo que en muchas de las fotografías de su cena de Nochevieja estaban compartiendo mesa con amigos españoles. Esa imagen resume, mejor que cualquier discurso, el verdadero sentido de esta fiesta en Occidente: compartir tradiciones entre chinos y españoles.
Es repartir el hongbao entre los niños de la casa —amiguitos chinos y españoles—, explicar el significado de cada plato, enseñar a coger los palillos con paciencia y sonreír cuando alguien brinda con entusiasmo. Es escuchar cómo se mezclan el español y el mandarín alrededor de una mesa redonda.
Es levantar la copa y decir gan bei (干杯), brindando juntos por la prosperidad y la amistad.
Ese gesto sencillo, ese brindis compartido, simboliza lo que estamos construyendo: una convivencia basada en el respeto, la curiosidad y el afecto mutuo.
De la Ruta de la Seda a la mesa madrileña
La gastronomía ha sido, desde tiempos antiguos, un vehículo de intercambio cultural. A lo largo de la Ruta de la Seda circularon no solo seda y porcelana, sino también especias, técnicas culinarias y productos agrícolas que transformaron las cocinas de Oriente y Occidente. Hoy seguimos compartiendo ingredientes y saberes: el uso de especias, el gusto por los guisos lentos, la importancia del arroz o el valor del producto fresco y de temporada.
En los últimos años, la comida china ha ganado en España un reconocimiento creciente por su autenticidad y su sofisticación. Hemos superado los estereotipos para descubrir la verdadera amplitud de su tradición gastronómica. Cada vez más españoles buscan experiencias culinarias regionales, aprenden a utilizar nuevos ingredientes y entienden que la cocina china es una de las grandes cocinas del mundo.
Compartir, celebrar, construir puentes
El Año Nuevo Chino en Madrid se ha convertido en un foco de intercambio cultural de primer orden. No es solo una celebración festiva: es una oportunidad para profundizar en el conocimiento mutuo. Sentarse alrededor de una mesa redonda, compartir platos, servir el té, brindar por el nuevo año… son gestos sencillos que construyen confianza y cercanía.


Invito a todos a vivir esta experiencia de manera completa: pasear por Usera, detenerse en sus tiendas, probar dulces tradicionales, descubrir variedades de té, degustar un buen hot pot y participar en China Taste. Porque cada bocado es una historia, y cada encuentro, una oportunidad.
Que este Año del Caballo nos traiga energía, éxito y nuevos caminos compartidos entre España y China.
Feliz Año Nuevo. 新年快乐.
Marta Montoro
Presidenta ejecutiva de Fundación Cátedra China


