“Yuè sǎo”: la profesionalización de los cuidados durante el posparto en la China actual

A pesar de tener un origen tradicional vinculado con la medicina china, gran parte de las mujeres chinas hoy en día realizan la “cuarentena” siguiendo las pautas tradicionales, e incluso contratando los servicios de la cuidadora profesional

A principios de junio del año 2024 di a luz a mi hijo. Antes, en marzo de ese mismo año, comencé junto con mi pareja las clases de preparación al parto, en las que se explicaban una serie de cuestiones de tipo teórico que podían surgir durante el embarazo, los cambios en el cuerpo de la mujer, el desarrollo del feto, cuándo acudir a urgencias, qué puede ocurrir en el parto, cuidados posteriores para la criatura y lactancia materna entre otras cosas de forma general. Mi mente en esos momentos se encontraba centrada en cómo se iba a desarrollar ese esperado momento, el de dar a luz. Tras 24 horas, el parto que iba a ser natural acabó en cesárea. Sin ser eso lo esperado, tampoco lo iba a ser lo que ocurriría el mes siguiente. Porque, una vez en casa, ¿qué esperar o hacer? En un momento crucial en la vida de la madre y de la criatura en particular, y de la familia en general, ¿qué se hace en ese primer mes de vida familiar tan importante? Es un tiempo fundamental para crear los primeros contactos de la criatura con sus progenitores, para establecer la lactancia materna si es posible y deseada, y, además, para iniciar un proceso de recuperación física en el caso de la madre, reposo que es especialmente cuando hay una cesárea de por medio. Para este momento en las primeras semanas de vida del recién nacido y la nueva madre, en la China actual se ha profesionalizado una figura cuyo origen está en la China tradicional y que recibe el nombre de yuè sǎo (月嫂) o “cuidadora de posparto”. Es una matrona personal durante el histórico confinamiento “yuè zǐ (月子).

Este periodo, que comúnmente conocemos con el nombre de “cuarentena” (el puerperio) y que es el tiempo que transcurre desde el nacimiento del bebé hasta pasados los cuarenta días aproximadamente. En chino se denomina zuò yuè zǐ (坐月子). Literalmente significa “sentarse por un mes”, es decir, estar en casa “confinada” descansando durante este tiempo tras el parto con el fin de recuperar el equilibrio del cuerpo y la mente tras el proceso de embarazo y parto (Raven, Chen, Tolhurst, & Garner, 2007). A pesar de tener un origen tradicional vinculado con la medicina china, gran parte de las mujeres chinas hoy en día realizan la “cuarentena” siguiendo las pautas tradicionales, e incluso contratando los servicios de la cuidadora profesional.

Tradicionalmente, en el posparto o puerperio, las mujeres chinas quedaban confinadas en una habitación durante un mes con el fin de recuperarse física y emocionalmente. Esta habitación se denominaba yuè fáng (月房) y en ella debían quedarse descansando, siguiendo una dieta especial y unos hábitos determinados para recuperar el equilibrio corporal entre el yángqì (阳气) y el yīnqì (阴气) según la medicina tradicional china (Wang, 2025). Tradicionalmente, dado que la sociedad quedaba fundamentada en un orden patrilocal entre otros, la mujer que se casaba era la que acudía a vivir al lugar donde se encontraba la familia de su esposo y, por tanto, una vez nacido el bebé, era la abuela paterna (la suegra de la mujer en puerperio) la encargada de realizar dichos cuidados y de dar las indicaciones necesarias a su nuera para poder recuperarse (Cheung, 1997). Si en la familia antigua china cada persona ocupaba un lugar determinado según su sexo y su edad, esta práctica dejaba patente que era una cuestión de mujeres. Así, los cuidados propios de lo que hoy en día es una “cuidadora de puerperio” quedaban a cargo de las mujeres siendo una cuestión principalmente femenina.

Entre las prácticas más extendidas estaban el descansar, seguir una dieta nutritiva determinada evitando comidas o bebidas frías, mantener la temperatura corporal mediante abrigo y ropa caliente, reglas de higiene para evitar el frío, no coger peso o realizar ejercicios físicos… Todo ello, con el objetivo de recuperar la salud tras el esfuerzo que había supuesto el embarazo y el parto.

Estas figuras en la actualidad han alcanzado unos niveles de profesionalización importantes como la educación infantil o primaria y son una muestra más de la convivencia entre lo tradicional y lo moderno. Ahora son profesionales las que realizan estos cuidados a la madre y a la criatura en el primer mes de su vida y de convivencia familiar. Se han creado escuelas con el fin de formar a las futuras profesionales. El Ministerio de Recursos humanos y Seguridad Social de la República Popular China estima que la capacitación a profesionales del servicio doméstico en el año 2026 es de 1,5 millones de personas, entre las que se incluyen a estas cuidadoras. Se encargan no sólo de guiar, sino también de atender las demandas específicas de mujeres en el posparto y sus recién nacidos, ambos en una situación especialmente vulnerable e incluso de guiar y acompañar al otro progenitor, cuya labor familiar es esencial. Los canales de formación incluyen instituciones o centros de formación, así como proyectos locales. El precio de tener en casa a esta profesional depende de tres factores: la duración total de su estancia, las horas que esté en la casa de la nueva madre y la experiencia que tenga. Así, puede rondar entre los 1300 yuanes[1] del servicio mínimo hasta los 100.000[2] si esta persona completa las 26 semanas estando las 24 horas de día.

Un apoyo fundamental

Este apoyo puede ser fundamental para muchas familias y especialmente para las nuevas madres ya que, según algunos estudios la recuperación puede durar hasta un año y es en los primeros momentos cuando puede aparecer la depresión posparto (García, y otros, 2024). De hecho, entre los servicios que estas profesionales ofrecen, no sólo se incluyen los cuidadores específicos del bebé que garantizan un desarrollo saludable durante el primer mes de vida, sino además asistencia nutricional, corporal, higiene y psicológica dentro los límites de su formación a las mujeres.

También, existen centros especializados para los cuidados posparto (yuè zǐ zhōngxīn 月子中心) para que las mujeres y sus criaturas ingresen en esos momentos tan cruciales para ambos. Están proliferando mayoritariamente en las zonas urbanas vinculados a las maternidades hospitalarias. Se centran no tanto en el “confinamiento” tradicional, sino en la recuperación postparto denominándolo de ese modo.

En un centro especializado o acompañada de una profesional, estos servicios se sienten más necesarios cuando las parejas establecen su residencia lejos de sus familias. Muchas mujeres, especialmente urbanas, están optando por estos servicios porque estudios demuestran que tienen un impacto positivo en su recuperación (Zhang, y otros, 2023). Además, a veces son los padres los que se hacen cargo de los gastos, sobre todo cuando estos residen en otros lugares. Incluso, cuando la pareja y el recién nacido conviven con la familia paterna, también optan por contratar a estas profesionales ya que, aunque su origen y conocimiento está influenciado por la medicina china, su formación está actualizada y profesionalizada y sirve para evitar romper la armonía familiar (Xiao, 2022).

Y es que, para tener hijos o hijas, no sólo se necesita un trabajo estable y digno, sino una red de apoyo que te acompañe. Ciertamente, aunque desde 1949 la sociedad china se basa en una igualdad social y jurídica, cuestiones de índole privada o familiar, siguen estando pendientes. La toma de medidas en este tipo de cuidados de orden familiar es algo compartido en otros momentos de la historia y lugares del mundo. Por ejemplo, la socialista inglesa Sylvia Pankhurst alabó las casas de acogida de tipo estatal creadas en la Unión Soviética que se encargaban de acoger a madres y sus bebés (Palomo Cermeño, 2015). La rusa Aleksandra Kollontai, por su parte, alentaba en sus discursos a la creación no sólo de una “mujer nueva” comprometida con la revolución sino también de un “hombre nuevo” que cambiara su trato, su psicología y su mentalidad involucrándose con la situación de sus camaradas mujeres (De Miguel Álvarez, 2000). Li Xiaojiang, especialista en los estudios de la mujer china y fallecida en el año 2025, explicó muy bien todas las ganancias que las mujeres chinas habían obtenido tras la revolución de 1949 y que hombres y mujeres se habían socializado en términos paritarios. No obstante, reconocía que a partir de los años 80 se iniciaba un nuevo proceso para las mujeres que no partía de una base como grupo ya consolidada, sino como individuos y desde un enfoque de recuperación de la identidad femenina (Li, 2006). Tradicionalmente las mujeres en todas partes del mundo nos hemos ido transmitiendo información sobre el embarazo, el parto y los cuidados. Esto ha hecho que algunas hayan optado por dar valor intelectual y profesional a este tipo de prácticas y han hecho de los cuidados su trabajo. Las yuè sǎo (月嫂) o profesionales que acompañan dentro de eso mes de inicial de vida entre la madre y la criatura, no son sólo un reflejo de ese proceso profesionalizador de las actividades tradicionalmente femeninas, sino también de convivencia entre lo tradicional y la modernidad.


[1] Aproximadamente 169€ al cambio.

[2] Casi 13.000€ al cambio.