Por Susana García García-Tuñón.
Estados Unidos ha ordenado retirar DeepSeek de los sistemas informáticos de varias agencias públicas. La orden no prohíbe DeepSeek en todo el país, pero sí limita su uso en la Administración federal. Pero vamos a aclarar qué prohíbe realmente Estados Unidos, qué riesgos ha identificado, cómo afecta a las empresas y por qué la medida no significa necesariamente un retroceso en las relaciones con China.
El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado retirar los productos y servicios de DeepSeek de los sistemas informáticos de las agencias civiles federales y excluir los desarrollados por la compañía de futuras adquisiciones. La medida, conocida públicamente el 19 de octubre de 2026 y publicada al día siguiente en el Federal Register, afecta también a determinados productos y servicios de terceros que utilizan DeepSeek.
Lo primero que nos sorprende es que esta decisión llega en un momento en el que China y Estados Unidos han acordado mejorar el diálogo y la cooperación en todo lo referente a inteligencia artificial. Pero después de los últimos encuentros entre sus dirigentes y de los nuevos entendimientos bilaterales, surge una pregunta: ¿qué sentido tienen ahora estas restricciones tecnológicas estadounidenses?
La cronología explica, al menos, una parte: la orden fue firmada por el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense (DHS) el 24 de julio de 2026, dos meses antes de los acuerdos de septiembre, aunque su publicación oficial se ha producido ahora. Además, forma parte de un conjunto de restricciones sobre DeepSeek que Estados Unidos comenzó a introducir en 2025.
Para entender qué está ocurriendo, vamos a explicar de forma sencilla qué significa esta prohibición, qué motivos da Estados Unidos, qué está demostrado y qué no, y cómo encaja todo ello en la nueva etapa de diálogo con China.
¿Qué prohíbe exactamente la orden?
La medida afecta a las agencias civiles del Gobierno federal. Estas instituciones deben retirar DeepSeek de sus sistemas y revisar si utilizan programas de otras empresas que incorporan sus modelos de inteligencia artificial.
Esto no quiere decir que DeepSeek esté prohibido en todo Estados Unidos. Los ciudadanos pueden seguir utilizando su aplicación y las empresas privadas no están directamente afectadas por esta medida.
¿Puede afectar a empresas norteamericanas? Si, por ejemplo, una agencia utiliza un programa estadounidense pero ese programa funciona con DeepSeek, también podría verse afectado por la orden.
La orden se centra en los sistemas públicos incluidos en su ámbito de aplicación y es muy importante aclarar que también permite solicitar excepciones justificadas. Los sistemas relacionados con la seguridad nacional se rigen por sus propias normas.
¿Por qué Estados Unidos considera que DeepSeek puede ser un riesgo?
La principal preocupación es la protección de la información que manejan las instituciones públicas.
Cuando una persona utiliza una aplicación de inteligencia artificial por ejemplo para resumir un documento, el programa necesita procesar su contenido para generar una respuesta. Estados Unidos teme que ciertos datos puedan terminar almacenados en servidores situados en China.
El Gobierno estadounidense también señala que las empresas chinas pueden estar obligadas, en determinadas circunstancias, a colaborar con las autoridades de su país.
La existencia de un riesgo no significa que se haya producido una filtración. La orden cita problemas de seguridad detectados en la aplicación de DeepSeek para iPhone, pero no aporta pruebas públicas de que sus modelos hayan provocado filtraciones de información de las agencias estadounidenses. Por tanto, se trata de una medida preventiva.
Por tanto, se trata de una medida preventiva. Pero Estados Unidos considera que el riesgo es suficiente para limitar el uso de esta tecnología en determinados sistemas públicos.
¿Cómo afecta la medida a las empresas?
¿Utilizar Deepseek significa enviar datos a China? No necesariamente. DeepSeek ofrece, como todas las herramientas de IA conocidas, una aplicación y a la vez, modelos que las empresas pueden instalar en sus propios servidores.
Si una persona utiliza la aplicación oficial de DeepSeek, sus preguntas se envían a los sistemas que prestan ese servicio, al igual que ocurre con cualquier otra herramienta de IA, como ChatGPT o Claude.
Sin embargo, DeepSeek permite descargar determinados modelos e instalarlos en los equipos de una empresa, de manera que la información pueda procesarse sin enviarse a los servidores de la compañía china. Por eso, no es lo mismo utilizar la aplicación de DeepSeek que utilizar un modelo desarrollado por DeepSeek.
Llama la atención, por tanto, que la orden estadounidense también incluya herramientas desarrolladas por terceros utilizando Deepseek. Muchas empresas tecnológicas crean programas utilizando modelos desarrollados por otras compañías. Por ejemplo, una empresa puede vender a una administración estadounidense un asistente para buscar información en documentos. El programa podría funcionar en servidores de Estados Unidos, pero utilizar un modelo de DeepSeek.
Con la nueva orden, esa herramienta podría quedar excluida de los sistemas federales afectados.
Las empresas tendrán que revisar qué tecnología incorporan sus productos. No les bastará con asegurar que los datos se almacenan en Estados Unidos. También deberán comprobar si los modelos que utilizan están permitidos en las instituciones públicas a las que venden sus servicios.
Esto me plantea la siguiente duda: si determinados modelos de DeepSeek pueden funcionar en servidores estadounidenses sin enviar información a China, ¿hasta qué punto la medida responde exclusivamente a motivos de seguridad y hasta qué punto puede EEUU estar tratando de favorecer a sus proveedores de inteligencia artificial y tratarse de un cierto proteccionismo?
El principal efecto se produce, por tanto, en la contratación tecnológica del Gobierno federal, no en todo el mercado privado estadounidense.
¿Por qué se ha conocido ahora?
La orden fue firmada el 24 de julio y publicada oficialmente el 20 de octubre. No se ha explicado públicamente por qué pasaron casi tres meses entre ambas fechas. Tampoco existen pruebas de que la decisión esté relacionada con el lanzamiento de un nuevo modelo de DeepSeek.
Lo que sí se sabe es que las restricciones comenzaron mucho antes. Durante 2025 (que en términos de IA es una eternidad), varios organismos estadounidenses empezaron a limitar el uso de DeepSeek. El Congreso estudió sus posibles riesgos y otras administraciones adoptaron medidas parecidas. En septiembre de 2026, el Departamento de Defensa también emitió una orden relacionada con esta tecnología.
La medida conocida en octubre no es, por tanto, una reacción repentina a los últimos acuerdos con China. Es un paso más dentro de una política iniciada anteriormente.
¿Es compatible con el diálogo entre China y Estados Unidos?
China y Estados Unidos acordaron en septiembre establecer mecanismos para dialogar sobre inteligencia artificial. El objetivo es mejorar la comunicación y abordar algunos de los riesgos de esta tecnología. Pero esto no significa que ambos países tengan que aceptar sin restricciones los productos tecnológicos del otro.
Un Gobierno puede cooperar con otro y, al mismo tiempo, decidir qué programas pueden utilizar sus funcionarios. En este caso, además, la orden estadounidense fue aprobada antes de los acuerdos de septiembre.
La cooperación y las normas nacionales de seguridad pueden existir al mismo tiempo. La cuestión será si el diálogo permite resolver las diferencias sin perjudicar otros ámbitos de la relación. Aun así, la decisión puede tener consecuencias diplomáticas. China considera que perjudica a sus empresas y contradice el espíritu de los acuerdos recientes.
¿Cómo ha respondido China?
El Ministerio de Comercio chino rechazó la medida el 20 de octubre. Según Pekín, Estados Unidos está utilizando la seguridad nacional como justificación para imponer restricciones excesivas a empresas chinas.
Pese al desacuerdo, China mantiene su apuesta por el diálogo y la cooperación como vías para resolver esta y otras diferencias.
Estas fueron las palabras textuales en la rueda de prensa donde el portavoz del Ministerio de Comercio de China respondió a las preguntas de los periodistas sobre la orden federal de exclusión y eliminación de adquisiciones del Departamento Nacional de EEUU dirigidas a empresas chinas, el 21 de octubre de 2026 y publicada en la web del Ministerio de Comercio:
P: El 19 de octubre , el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. anunció la prohibición a las agencias administrativas civiles del gobierno federal estadounidense de adquirir productos y servicios desarrollados por la empresa china de inteligencia artificial Deepin y sus filiales, y exigió la eliminación de dichos productos y servicios de los sistemas informáticos de las agencias pertinentes. ¿Cuál es la postura del Ministerio de Comercio al respecto?
R: Hemos tomado nota de la situación en cuestión. China expresa su profunda insatisfacción y firme oposición a esto.
El gobierno chino se adhiere al principio de priorizar tanto el desarrollo como la seguridad, defendiendo el concepto de «inteligencia centrada en las personas y orientada al bien común», garantizando que la inteligencia artificial sea segura, controlable y fiable, e impulsando su desarrollo por un camino ético, confiable y respetuoso con el medio ambiente. Ha promulgado diversas leyes y reglamentos, como la Ley de Ciberseguridad y la Ley de Protección de Datos Personales, para proteger legalmente la ciberseguridad y la privacidad de los datos. Las empresas chinas de IA se comprometen constantemente a proporcionar servicios seguros y fiables a usuarios de todo el mundo, cumpliendo con las leyes de los países en los que operan, y han gozado de una amplia aceptación entre usuarios internacionales.
Estados Unidos, haciendo caso omiso del importante consenso alcanzado por los líderes chinos y estadounidenses e ignorando la situación general de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos, ha impuesto restricciones discriminatorias a las empresas chinas de inteligencia artificial bajo el pretexto de la supuesta seguridad nacional. Este es un ejemplo típico de generalización excesiva del concepto de seguridad nacional y abuso de los medios administrativos para reprimir a las empresas chinas. En esencia, politiza e instrumentaliza las cuestiones del comercio de ciencia y tecnología, utilizando la seguridad nacional como pretexto para la represión y la contención. Esto perjudica gravemente los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas, socava un entorno de mercado justo y competitivo e interfiere con la cooperación comercial normal entre China y Estados Unidos en el campo de la inteligencia artificial.
China insta a Estados Unidos a respetar los hechos y los principios del mercado, corregir de inmediato sus prácticas erróneas, cesar la represión injustificada contra las empresas chinas y retirar las medidas discriminatorias y restrictivas pertinentes, creando así condiciones favorables para el intercambio y la cooperación normales entre las empresas de ambos países. China espera que Estados Unidos implemente con diligencia el importante consenso alcanzado por los dos jefes de Estado, trabaje con China en la misma dirección, aproveche el mecanismo de Diálogo China-Estados Unidos sobre Inteligencia Artificial, fortalezca la confianza mutua, gestione las diferencias y promueva conjuntamente el desarrollo positivo de la inteligencia artificial. China seguirá de cerca la situación y adoptará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus legítimos derechos e intereses frente a cualquier acción que los perjudique sustancialmente.
¿Qué puede ocurrir ahora?
Los próximos pasos se desarrollarán en dos ámbitos. En Estados Unidos, las agencias federales afectadas tendrán que aplicar la orden, retirar las herramientas incluidas en ella y revisar los programas que utilizan tecnología de DeepSeek. Las empresas que trabajan con estas administraciones también deberán comprobar si sus productos cumplen las nuevas condiciones.
En las relaciones entre China y Estados Unidos, queda por ver si ambos gobiernos recurren al mecanismo de diálogo sobre inteligencia artificial para abordar sus diferencias. China ha solicitado la retirada de las restricciones, pero por ahora no se ha anunciado ningún acuerdo para modificarlas.
Ahora tendremos que comprobar cómo ambos países consiguen mantener la cooperación en inteligencia artificial mientras establecen sus propias normas de seguridad y el caso Deepseek puede ser un grane ejemplo de cómo se gestionarán esas diferencias en el futuro.


