La 79ª Asamblea Mundial de la Salud (79th World Health Assembly – WHA79), celebrada en Ginebra del 18 al 23 de mayo de 2026 bajo el auspicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha supuesto un nuevo paso en el proceso de consolidación internacional de la Medicina Tradicional, Complementaria e Integrativa (MTCI/TCIH) dentro de las políticas globales de salud pública.
La relevancia de la MTCI en esta Asamblea debe entenderse en continuidad con la adopción, en la 78ª Asamblea Mundial de la Salud (2025), de la nueva Estrategia Mundial de Medicina Tradicional de la OMS 2025–2034, documento que marca un cambio histórico en la forma en que la comunidad internacional aborda estas prácticas sanitarias.
La OMS reconoce actualmente que la Medicina Tradicional, Complementaria e Integrativa forma parte de la realidad sanitaria de la mayoría de los países del mundo. Según los datos manejados por la propia organización, alrededor del 90 % de los Estados miembros han informado del uso significativo de sistemas tradicionales de salud por parte de sus poblaciones.
En el marco de la Asamblea 79th World Health, la MTCI fue presentada no como una alternativa marginal, sino como un elemento estratégico para afrontar algunos de los grandes desafíos contemporáneos de los sistemas sanitarios: el acceso universal a la salud, la sostenibilidad económica de la atención sanitaria, el envejecimiento poblacional, las enfermedades crónicas, la salud mental, la medicina preventiva y la necesidad de modelos más humanizados y centrados en la persona.
Uno de los ejes centrales de debate fue la implementación práctica de la Estrategia Mundial de Medicina Tradicional 2025–2034. Esta estrategia establece cuatro grandes objetivos:
- Fortalecer la base científica y la investigación en MTCI.
- Garantizar mecanismos regulatorios adecuados para la seguridad y eficacia de estas prácticas.
- Integrar la MTCI de forma segura y basada en evidencia en los sistemas nacionales de salud.
- Potenciar el valor transversal de la MTCI en ámbitos como la sostenibilidad, la biodiversidad, la innovación tecnológica y el empoderamiento comunitario.

Durante la Asamblea se celebraron diversos encuentros paralelos impulsados por el WHO Global Traditional Medicine Centre, centro creado por la OMS en India para coordinar la estrategia internacional en esta materia. En dichos encuentros se abordaron cuestiones como la financiación de la investigación en medicina tradicional, el uso de inteligencia artificial aplicada a sistemas médicos tradicionales, la regulación internacional de productos y profesionales, y la protección de los conocimientos tradicionales e indígenas.
La OMS insistió especialmente en la necesidad de desarrollar una medicina integrativa basada en evidencia científica, alejándose tanto del rechazo ideológico hacia la medicina tradicional como de la aceptación acrítica de cualquier práctica no validada. El enfoque defendido por la organización apuesta por combinar el rigor científico con el respeto a la diversidad cultural y terapéutica.
Otro aspecto destacado en la WHA79 fue la relación entre MTCI y atención primaria de salud. La OMS considera que determinadas terapias tradicionales pueden contribuir significativamente a mejorar la accesibilidad sanitaria, especialmente en países con déficit de profesionales o recursos limitados. Esta visión conecta directamente con los objetivos de Cobertura Sanitaria Universal (Universal Health Coverage – UHC), una de las prioridades estratégicas de la OMS para la próxima década.
Asimismo, se puso de relieve el potencial económico y tecnológico asociado a la MTCI. La OMS subrayó el crecimiento global de sectores relacionados con la medicina tradicional, la fitoterapia, la salud integrativa, la prevención y el bienestar, así como el interés creciente en aplicaciones de inteligencia artificial, big data y digitalización sanitaria aplicadas a estos sistemas médicos.
Especial importancia tuvo también el debate sobre biodiversidad y sostenibilidad. La OMS vinculó la protección de los conocimientos tradicionales con la preservación de ecosistemas y recursos naturales, destacando la necesidad de evitar la apropiación indebida del patrimonio terapéutico de comunidades indígenas y culturas tradicionales.
En términos geopolíticos, la presencia creciente de la MTCI en la agenda de la OMS refleja igualmente una transformación del equilibrio global del conocimiento sanitario. Países asiáticos, africanos y latinoamericanos están impulsando una visión más plural e intercultural de la medicina, en la que sistemas como la Medicina Tradicional China, el Ayurveda, la medicina árabe tradicional o diversas prácticas indígenas reclaman un mayor reconocimiento institucional internacional.
La WHA79 ha confirmado, por tanto, que la MTCI ya no ocupa una posición periférica dentro del debate sanitario internacional. La discusión ha evolucionado desde la mera tolerancia hacia estas prácticas hasta la construcción de marcos regulatorios, científicos y políticos destinados a integrarlas progresivamente en los sistemas nacionales de salud cuando exista evidencia suficiente de seguridad y eficacia.
En este contexto, la MTCI aparece cada vez más vinculada a conceptos como medicina centrada en la persona, pluralismo terapéutico, sostenibilidad sanitaria, prevención y diálogo intercultural. Todo ello sitúa a la Asamblea Mundial de la Salud de 2026 como un nuevo hito en el proceso de institucionalización global de la medicina integrativa y tradicional dentro de la gobernanza sanitaria internacional.


