China sí tiene elecciones: así funciona realmente su sistema político

Aunque se percibe un mayor interés y un conocimiento más amplio de China que hace algunos años, siguen apareciendo afirmaciones simplificadoras que no se corresponden con la realidad

Con motivo de la visita del  presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China y su encuentro con Xi Jinping, numerosos medios españoles dedicaron más atención de lo habitual a la actualidad china. Aunque se percibe un mayor interés y un conocimiento más amplio que hace algunos años, siguen apareciendo afirmaciones simplificadoras que no se corresponden con la realidad.

En una de esas tertulias, un conocido comentarista político afirmó: “En China no hay elecciones”. Desde mi cargo como presidente de honor de la Fundación Cátedra China intenté responderle directamente, aunque no he logrado contactar con él. Mientras seguimos intentándolo, desde la Fundación Cátedra China, consideramos útil aportar algunas reflexiones y explicar, de forma clara y documentada, sobre cómo funciona realmente el sistema político y electoral chino.

Existe, en general, un conocimiento limitado sobre la realidad de China. Nuestra experiencia procede no sólo del estudio académico, sino también de décadas de contacto directo con el país: viviendo allí, recorriendo más de cien ciudades y numerosas aldeas, dialogando con dirigentes, estudiando su economía, su sistema político, su filosofía confuciana, su legislación y sus relaciones internacionales desde 1978.

Precisamente por ello, desde la Fundación Cátedra China trabajamos junto a más de un centenar de especialistas para contribuir a un análisis riguroso y alejado de prejuicios. Porque comprender China exige observarla desde su propia historia, su cultura política y su evolución social, y no únicamente desde parámetros occidentales.

Un sistema político con características propias

El sistema electoral chino responde a un modelo político desarrollado a partir de la historia y la cultura del país. Como ocurre en otros sistemas políticos, cuenta con instituciones representativas, normas constitucionales y mecanismos de participación. Sin embargo, su organización difiere de los modelos liberales occidentales porque prioriza la estabilidad institucional, la planificación a largo plazo y la continuidad de las políticas públicas.

En el caso chino, además, existe una orientación explícita hacia la mejora de las condiciones de vida de la población.

Para comprender el funcionamiento del sistema electoral chino es necesario analizar tres elementos fundamentales:

  • La Constitución de la República Popular China.
  • La estructura de las asambleas populares.
  • El papel de los partidos políticos reconocidos legalmente.

La Constitución china y el fundamento del sistema

La Constitución de la República Popular China fue aprobada en 1982 y posteriormente reformada en varias ocasiones para adaptarse a los profundos cambios económicos y sociales del país.

El texto constitucional establece las bases jurídicas del sistema político. En su artículo 1 señala que “el sistema socialista es el sistema fundamental de la República Popular China”.

El artículo 2 afirma:

“Todo el poder en la República Popular China pertenece al pueblo. Los órganos a través de los cuales el pueblo ejerce el poder estatal son la Asamblea Popular Nacional y las asambleas populares locales en todos los niveles”.

Asimismo, el artículo 34 establece que todos los ciudadanos mayores de 18 años tienen derecho a votar y a presentarse a las elecciones, independientemente de su origen étnico, religión, sexo, profesión o nivel económico.

La Constitución también regula la Asamblea Popular Nacional (APN), considerada el máximo órgano legislativo del país. Entre sus funciones se encuentran aprobar leyes, reformar la Constitución y elegir a las principales autoridades del Estado, incluido el presidente de la República.

Cómo funciona el sistema electoral chino

El sistema electoral chino está estructurado en distintos niveles de representación.

Existen asambleas populares locales en municipios, distritos, condados, ciudades y provincias. En los niveles locales, los ciudadanos eligen directamente mediante sufragio a sus representantes.

Posteriormente, los diputados elegidos en las asambleas locales eligen a los representantes provinciales. Las asambleas provinciales designan después a los miembros de la Asamblea Popular Nacional.

Es decir, el sistema combina elecciones directas en la base con mecanismos de representación indirecta en los niveles superiores del Estado.

Las elecciones se celebran periódicamente y están reguladas por la Ley Electoral de la República Popular China, vigente desde 1979 y reformada en distintas ocasiones. Una de las reformas más relevantes fue la de 2010, destinada a equilibrar la representación entre zonas urbanas y rurales.

Participación política y democracia consultiva

Además de las elecciones, el sistema político chino incorpora mecanismos de participación y consulta pública que el propio modelo denomina “democracia consultiva socialista”.

En estos procesos participan organizaciones sociales, sindicatos, asociaciones profesionales, universidades, cámaras empresariales y partidos políticos.

Uno de los principales espacios de participación es la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, integrada por representantes del Partido Comunista de China, de los otros ocho partidos, de las organizaciones sociales, de las minorías étnicas y de las personalidades independientes.

En este órgano se debaten propuestas relacionadas con educación, sanidad, desarrollo económico, innovación tecnológica, medio ambiente o administración pública.

Asimismo, muchos proyectos legislativos son sometidos a consultas públicas antes de su aprobación, permitiendo que ciudadanos y expertos presenten observaciones y recomendaciones.

También existen mecanismos de participación comunitaria en barrios urbanos y pueblos rurales para gestionar cuestiones vinculadas a servicios públicos, infraestructuras o convivencia vecinal.

El papel del Partido Comunista de China

El Partido Comunista de China ocupa una posición central dentro del sistema político chino y es reconocido constitucionalmente como la principal fuerza dirigente del país.

Desde la fundación de la República Popular China en 1949, el partido ha liderado los procesos de industrialización, modernización económica y reducción de la pobreza.

No obstante, sus dirigentes sostienen que ese liderazgo debe reafirmarse constantemente mediante la capacidad de gestión, la estabilidad institucional y la participación política en los distintos niveles electorales.

Los miembros del Partido Comunista, como cualquier otro ciudadano, participan en las elecciones locales y muchos resultan elegidos para las asambleas populares.

Los nueve partidos políticos de China

Además del Partido Comunista de China, existen otros ocho partidos políticos reconocidos legalmente que participan en el sistema político y en la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.

Según datos oficiales de 2025, estos partidos cuentan con más de un millón de miembros en conjunto:

  1. Comité Revolucionario del Kuomintang Chino (41 diputados en la APN).
  2. Liga Democrática de China (56 diputados en la APN).
  3. Asociación para la Construcción Democrática de China (44 diputados en la APN).
  4. Promoción Democrática de China (54 diputados en la APN).
  5. Partido Democrático Campesino y Obrero de China (60 diputados en la APN).
  6. Partido Zhigong de China (39 diputados en la APN).
  7. Sociedad Jiu San (56 diputados en la APN).
  8. Alianza para la Autonomía Democrática de Taiwán (14 diputados en la APN).

Este sistema político chino permite integrar distintos sectores políticos, sociales y profesionales en la toma de decisiones nacionales.

Las últimas elecciones en China

Las últimas elecciones locales se celebraron en 2022 y las próximas tendrán lugar en 2027.

En ellas fueron elegidos más de 2,6 millones de diputados para las asambleas populares de distintos niveles.

Según datos oficiales:

  • Más de 921 millones de ciudadanos (86,49 %) participaron en las elecciones de nivel de condado.
  • Más de 623 millones (85,63 %) votaron en las elecciones de nivel municipal.

Estos representantes son quienes posteriormente eligen a los diputados de niveles superiores hasta llegar a la Asamblea Popular Nacional.

Por tanto, afirmar que “en China no hay elecciones” no se ajusta a los hechos. La cuestión real no es si existen elecciones, sino cómo funciona un sistema político diferente al occidental y qué criterios utiliza para organizar la representación política.

La comparación con los sistemas occidentales

Los sistemas occidentales suelen basarse en la competencia entre grandes partidos políticos, campañas mediáticas de gran escala y una fuerte influencia de la financiación privada.

En muchos casos, las campañas electorales se convierten en procesos altamente polarizados, donde buena parte de los recursos se destinan a desacreditar al adversario y movilizar financiación.

China prioriza la estabilidad institucional, la continuidad administrativa y la representación territorial desde la base social.

Mientras que en Estados Unidos la política nacional gira esencialmente alrededor de la confrontación entre dos grandes partidos, el modelo chino se construye desde millones de representantes locales distribuidos por todo el país.

La proximidad entre representantes y ciudadanos favorece una relación más directa entre electores y diputados y reduce el peso del dinero y de los grandes grupos mediáticos.

El pensamiento político chino vincula además este modelo con la rica tradición cultural china y la tradición confuciana y con la idea de la meritocracia administrativa, es decir, la promoción gradual de dirigentes a partir de su experiencia y capacidad de gestión.

Un debate abierto

Naturalmente, el sistema político chino puede ser objeto de críticas y debate, como ocurre con cualquier modelo político. Pero para debatir con rigor resulta imprescindible partir de hechos verificables y no de simplificaciones.

China sí celebra elecciones. Lo hace mediante un sistema diferente al occidental, basado en una estructura escalonada de representación, participación local y mecanismos de consulta política.

La discusión legítima no debería centrarse en negar la existencia de elecciones, sino en analizar comparativamente qué modelo representa mejor a la sociedad, garantiza mayor estabilidad o responde con más eficacia a las necesidades de la población.

Porque comprender China exige, ante todo, conocerla.

Marcelo Muñoz
 Presidente de honor vitalicio de la Fundación Cátedra China

Pedro Barragán
 Asesor del Patronato de la Fundación Cátedra China