China y la UE rebajan la tensión comercial con un acuerdo que Bruselas considera solo “un primer paso”

China y la Unión Europea han rebajado este viernes la tensión comercial que las enfrenta desde hace meses con un acuerdo que busca avanzar hacia un mayor equilibrio en sus relaciones económicas. El Consejo de Comercio e Inversión UE-China, celebrado en Beijing, ha concluido este viernes con un entendimiento calificado de «crítico» para reducir las exportaciones chinas de vehículos híbridos e híbridos enchufables al mercado comunitario. Aunque por el momento se desconocen los detalles numéricos del compromiso, el acuerdo se suma a otros avances destinados a mejorar el acceso de los productos europeos al mercado chino.

Entre las medidas acordadas figura la reducción de aranceles para productos como los componentes de automoción, el aceite de oliva y el calzado, lo que afectaría a exportaciones europeas por valor de 4.000 millones. Además, ambas partes han acordado agilizar los procedimientos de concesión de licencias para exportar tierras raras y minerales críticos a empresas europeas, uno de los ámbitos que más fricciones ha generado en los últimos meses.

El objetivo es contribuir a reducir el déficit comercial europeo frente a China. Sin embargo, para el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, tras reunirse con el ministro de comercio chino, He Lifeng, en Beijing, los avances siguen siendo insuficientes. El comisario europeo ha calificado el pacto de «primer paso crucial», aunque ha advertido de que «solo es un primer paso en el proceso de reequilibrio».

He Lifeng, no obstante, ha defendido la voluntad de China de colaborar con la Unión Europea para aplicar el consenso alcanzado por los líderes de ambas partes. El ministro ha apostado por consolidar una asociación comercial «clave, estable y equilibrada», mantener el diálogo, gestionar las diferencias y promover un desarrollo «sano y estable» de las relaciones económicas y comerciales bilaterales.

China y la Unión Europea se habían fijado octubre como horizonte para alcanzar un consenso sobre cómo reequilibrar sus relaciones comerciales. La reunión celebrada en Beijing permite avanzar en esa dirección y ganar margen de negociación en una semana en la que han aumentado las voces que reclaman a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, nuevas herramientas para responder a las distorsiones comerciales atribuidas a China.

Sin mencionar directamente al país asiático, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, enviaron a principios de semana, en el preámbulo de la cumbre, una carta a Von der Leyen en la que solicitaban la creación de un mecanismo que permita restringir el acceso al mercado europeo de países que provoquen graves distorsiones en el mercado único. La iniciativa refleja la presión de las principales economías de la Unión para reforzar la capacidad de respuesta de Bruselas ante las prácticas comerciales que consideran perjudiciales para la industria europea.

Por ello, pese al entendimiento alcanzado este viernes, la propuesta deberá debatirse la próxima semana en Bruselas, en el marco del Consejo Europeo. El acuerdo comercial con China no cierra, por tanto, el debate sobre la necesidad de endurecer la política económica comunitaria, sino que convive con las demandas de una mayor protección del mercado europeo.

Mientras tanto, ambas partes se han comprometido a explorar nuevas medidas que permitan avanzar hacia una relación comercial más equilibrada. Entre los asuntos pendientes figura también la revisión de las restricciones al comercio de productos cárnicos procedentes de Estados miembros afectados por la lengua azul, una cuestión que se suma a los esfuerzos por reducir las barreras comerciales y mantener abiertos los canales de diálogo.