Hunan: el lugar donde la China del futuro dialoga con cinco mil años de historia

Lejos de los estereotipos que todavía existen en Occidente sobre las ciudades del interior de China, Changsha se presenta como una metrópolis moderna, innovadora y dinámica

Hay viajes que permiten descubrir lugares y otros que ayudan a comprender países. Mi reciente visita a la provincia china de Hunan ha sido ambas cosas a la vez.

Mientras recorría sus ciudades, montañas y aldeas, regresaba inevitablemente a mi memoria un viaje realizado en 2023 a Shibadong, una pequeña aldea enclavada entre montañas que pasaría a la historia por convertirse en uno de los símbolos de la política de erradicación de la pobreza impulsada por el presidente Xi Jinping.

Recuerdo entonces un entorno rural de extraordinaria belleza natural, marcado durante décadas por las dificultades propias de una economía agrícola tradicional y por la falta de oportunidades que históricamente afectó a muchas regiones del interior de China. Sin embargo, también recuerdo haber percibido algo más importante: una enorme confianza en el futuro.

Tres años después, al volver a recorrer Hunan, esa confianza parece haberse convertido en realidad.

La provincia transmite hoy una sensación de progreso continuo, de desarrollo cuidadosamente planificado y de modernización equilibrada. Es una región que avanza con rapidez, pero sin perder el vínculo con su historia, sus tradiciones y su identidad cultural.

La mejor muestra de esta transformación es Changsha, la capital provincial.

Lejos de los estereotipos que todavía existen en Occidente sobre las ciudades del interior de China, Changsha se presenta como una metrópolis moderna, innovadora y dinámica. Sus infraestructuras de transporte, su pujante tejido industrial, sus centros tecnológicos, sus hoteles de primer nivel y su vibrante vida cultural reflejan una ciudad preparada para desempeñar un papel protagonista en el desarrollo económico del país durante las próximas décadas.

Pero lo que más llama la atención no es únicamente su crecimiento económico.

Lo verdaderamente destacable es la sensación de calidad de vida que transmite al visitante. Amplias zonas verdes, espacios públicos cuidados, una oferta cultural creciente, museos de gran calidad y una planificación urbana orientada al bienestar ciudadano permiten comprender por qué Changsha se ha convertido en una de las ciudades más atractivas del centro de China.

En realidad, esa búsqueda del equilibrio entre desarrollo y bienestar parece ser una constante en toda la provincia.

El viaje continuó hacia Fenghuang, una de las ciudades históricas más bellas de China. Situada junto al río Tuojiang, esta antigua población parece suspendida entre la realidad y la leyenda. Sus casas tradicionales de madera reflejadas en el agua, sus puentes centenarios y la presencia viva de las culturas Miao y Tujia ofrecen una experiencia que conecta al visitante con la esencia más profunda de la civilización china.

Desde allí nos dirigimos hacia Zhangjiajie, un lugar que desafía cualquier descripción.

Sus espectaculares pilares de piedra emergen entre la niebla como si pertenecieran a otro mundo. No resulta difícil comprender por qué estos paisajes inspiraron las famosas montañas flotantes de la película Avatar. La naturaleza alcanza aquí una dimensión casi espiritual.

Entre las infraestructuras más impresionantes destaca el Puente de Cristal del Gran Cañón de Zhangjiajie, una extraordinaria obra de ingeniería de aproximadamente 430 metros de longitud suspendida a casi 300 metros de altura sobre el cañón. Caminar sobre su superficie transparente supone una experiencia tan emocionante como inolvidable.

La capacidad de China para integrar infraestructuras de vanguardia en entornos naturales protegidos encuentra aquí una de sus mejores expresiones.

Lo mismo ocurre con el ascensor Bailong, construido sobre la ladera de una montaña y reconocido como el ascensor exterior más alto del mundo. Su ascenso permite contemplar desde una perspectiva privilegiada algunos de los paisajes más extraordinarios del planeta.

Y si existe un lugar capaz de sintetizar la grandeza natural de Hunan, ese es sin duda Tianmen Shan, la legendaria Montaña de la Puerta del Cielo.

Su inmenso arco natural, abierto en la roca a más de 1.300 metros de altitud, constituye uno de los símbolos más reconocibles de China. El recorrido hasta la cima, a través de sinuosas carreteras de montaña y uno de los teleféricos más largos del mundo, ofrece una experiencia difícil de olvidar.

Todo en Hunan parece pensado para despertar la admiración.

Es una provincia profundamente fotogénica, casi cinematográfica. Cada paisaje, cada pueblo y cada rincón ofrecen imágenes que parecen diseñadas para convertirse en recuerdos permanentes. No sorprende que sea uno de los destinos más populares entre las nuevas generaciones de viajeros chinos y que cada vez despierte más interés entre los turistas europeos y españoles.

La experiencia del visitante se ve enriquecida además por una gastronomía excepcional. La cocina de Hunan es considerada una de las grandes tradiciones culinarias de China. Rica en matices, intensa en sabores y profundamente vinculada a los productos locales, constituye por sí sola una razón suficiente para visitar la región.

Sin embargo, uno de los descubrimientos más inspiradores de este viaje fue el Parque Cultural y Creativo del Brocado Guai Yaomei.

Situado en territorio de la etnia Tujia, este centro representa mucho más que un taller artesanal. Es un ejemplo de cómo la preservación cultural puede convertirse en una herramienta de desarrollo social.

Con más de 300 patentes relacionadas con técnicas y diseños de brocado Tujia, el complejo se ha convertido en el principal referente regional para la conservación de este patrimonio cultural inmaterial.

Pero su verdadera singularidad radica en su dimensión humana.

Creado con el apoyo del Gobierno de la provincia de Hunan, el centro ofrece oportunidades laborales a mujeres que necesitan compatibilizar trabajo y responsabilidades familiares. Muchas son madres solteras o mujeres cuyos maridos trabajan lejos del hogar.

Las instalaciones han sido diseñadas pensando precisamente en ellas. Los hijos pueden permanecer en el centro mientras sus madres trabajan, disponiendo de espacios de estudio, zonas de juego y servicios de comedor.

El ambiente que se respira es extraordinario.

Tradición, innovación, conciliación familiar y dignidad laboral conviven en un mismo espacio. Resulta difícil encontrar un ejemplo más claro de cómo las políticas públicas pueden orientarse a mejorar la vida cotidiana de las personas.

Este enfoque refleja uno de los principios fundamentales del Socialismo con Características Chinas: el desarrollo económico carece de sentido si no contribuye simultáneamente a mejorar el bienestar de la población.

Y precisamente Hunan se ha convertido en una demostración práctica de esa filosofía.

Durante décadas, las diferencias de desarrollo entre las provincias costeras y las regiones interiores constituyeron uno de los grandes desafíos de China. Hoy, gracias a una planificación estratégica de largo plazo, inversiones sostenidas en infraestructuras, educación, innovación y conectividad, provincias como Hunan están protagonizando una transformación extraordinaria.

Los trenes de alta velocidad conectan ciudades y regiones con una eficiencia admirable. Los sistemas de pago digital funcionan incluso en pequeñas aldeas rurales. Las estaciones ferroviarias destacan por su limpieza, comodidad y puntualidad. Todo transmite la sensación de un país que planifica pensando en el largo plazo.

Quizá todavía existan aspectos mejorables —como ocurre en cualquier país—, pero la dirección del cambio resulta evidente.

Al abandonar Hunan, la impresión que permanece es la de haber contemplado una China segura de sí misma, orgullosa de su historia y decidida a construir su futuro.

Una provincia donde las montañas inspiraron películas de Hollywood, donde sobreviven tradiciones centenarias, donde la innovación tecnológica avanza a gran velocidad y donde el desarrollo se concibe como una herramienta al servicio de las personas.

En definitiva, un destino que merece ser descubierto por los viajeros españoles y europeos que desean conocer una de las regiones más auténticas, bellas y prometedoras de la China contemporánea