Los perros robóticos son un nuevo filón para la economía y la transformación en China. Pero a pesar de su aspecto aparentemente animal, este desarrollo tecnológico, distinguido por su extrema agilidad, no se caracteriza por ser un animal de compañía y jugar con sus dueños, sino que están preparados y diseñados para ser un acompañante en el día a día de los trabajadores, y no tanto de las casas, que ayude a las labores ante cualquier emergencia, mejorando la precisión y reduciendo los riesgos para las personas.
Es decir, aunque de apariencia humana, estos perros robóticos están preparados para detectar fugas de gas, mapear túneles colapsados e identificar fallos en las redes eléctricas. “Hemos utilizado la tecnología de aprendizaje por refuerzo para desarrollar un controlador basado en una red neuronal, lo que permite que los perros robóticos realicen una marcha altamente biónica y natural. Es una acción autoadquirida, completamente adaptada al estado del entorno”, aseguró a CGTN Xiong Junjie, director de Negocios Internacionales de DEEP Robotics.
Lo cierto es que más allá de ser unos grandes trabajadores en el entorno de la seguridad, los perros robóticos se están consolidando como un nuevo mercado en la economía china, de donde salen no solo ensamblados sino la mayoría de las piezas de las que están compuestos. Así, se estima que el mercado de perros robóticos alcanzó los 1,2 mil millones de dólares en 2023, una cifra que se prevé que se cuatriplique para 2031.