El Dr. Ramón M.ª Calduch i Farnós, presidente de la Fundación Europea de Medicina Tradicional, Complementaria e Integrativa (FEMTCI) y vicepresidente de la Fundación Cátedra China, ha participado el pasado lunes, día 17 de agosto de 2026, en Bruselas, como experto europeo en la mesa redonda del II Foro China-Europa de Medicina Tradicional China, dedicada al diálogo entre científicos, académicos, profesionales y empresarios sobre el futuro de la medicina tradicional china (MTC) en Europa y su desarrollo internacional de alta calidad.
Durante su intervención, Calduch defendió que el futuro de la medicina tradicional china en Europa requiere superar una visión centrada exclusivamente en la comercialización de productos para avanzar hacia la construcción de un verdadero ecosistema europeo de MTC, sustentado en la regulación profesional, la formación universitaria, la práctica clínica, la investigación científica y el desarrollo industrial.
Uno de los principales ejes de su intervención fue precisamente la necesidad de avanzar en la regulación de la profesión y de su acceso a la licencia profesional, mediante una formación académica homologable y de nivel universitario.
Para Calduch, esta cuestión no afecta únicamente al reconocimiento profesional, sino que constituye también una condición necesaria para el desarrollo de la propia industria de la medicina china en Europa.
“Sin profesionales adecuadamente formados y legalmente reconocidos será muy difícil desarrollar de forma sostenible un mercado europeo de medicamentos tradicionales chinos, productos para la salud, dispositivos, equipamientos y nuevas tecnologías. Para desarrollar la industria necesitamos también profesionales capacitados y autorizados para utilizar y, cuando la legislación lo permita, recomendar o prescribir estos productos”.
Regulación, ciencia y diálogo institucional
El presidente de FEMTCI señaló asimismo la necesidad de profundizar en el diálogo con los gobiernos, ministerios de Sanidad, universidades, autoridades reguladoras, organizaciones profesionales e instituciones europeas para avanzar hacia marcos jurídicos que garanticen simultáneamente la seguridad de los pacientes, la calidad de la formación y el reconocimiento de profesionales debidamente cualificados.
En este contexto, destacó la conveniencia de desarrollar una auténtica labor de diplomacia científica, sanitaria e institucional que permita superar las resistencias que todavía existen en determinados ámbitos profesionales, administrativos y políticos europeos respecto de la medicina tradicional china.
Según Calduch, esta labor debe apoyarse en investigación rigurosa, evidencia científica, transparencia, estándares de calidad y seguridad y un diálogo permanente con las instituciones.
Asimismo, consideró importante que China dedique atención y recursos a este proceso, no únicamente desde la perspectiva comercial, sino apoyando la cooperación académica, científica, regulatoria e institucional con Europa.
De exportar productos a construir un ecosistema
Otro de los aspectos destacados de la mesa redonda fue el papel de la inversión transfronteriza, la cooperación industrial y el apoyo financiero en la internacionalización de la MTC.

Calduch defendió que las inversiones China-Europa deberían dirigirse prioritariamente hacia la educación universitaria y de posgrado, los centros de investigación, las clínicas y centros integrativos, las plataformas digitales, los dispositivos médicos, la innovación en medicamentos tradicionales y productos naturales y la creación de infraestructuras industriales y de distribución en Europa.
También planteó potenciar fórmulas de cooperación mediante joint ventures, laboratorios conjuntos, centros de investigación y desarrollo, plataformas logísticas y proyectos empresariales compartidos, facilitando que productos y tecnologías desarrollados en China puedan adaptarse desde su origen a las exigencias regulatorias y técnicas del mercado europeo.
Especial atención dedicó a las posibilidades derivadas de la convergencia entre medicina tradicional china, inteligencia artificial, big data y tecnologías digitales, un ámbito en el que considera que China y Europa disponen de capacidades altamente complementarias.
China aporta una extraordinaria acumulación de conocimiento y experiencia clínica en medicina tradicional, mientras que Europa cuenta con importantes capacidades científicas, universitarias, tecnológicas y regulatorias. Su cooperación puede favorecer el desarrollo de nuevas herramientas de prevención, diagnóstico, seguimiento de pacientes y medicina personalizada.
Fondos China-Europa y financiación a largo plazo
En materia financiera, Calduch propuso estudiar la creación o participación de fondos de inversión China-Europa especializados en medicina tradicional, salud integrativa, biotecnología y tecnologías sanitarias, complementados por fondos tecnológicos, programas de innovación y mecanismos públicos de cooperación.
Advirtió, no obstante, que la internacionalización sanitaria requiere “capital paciente” y financiación a largo plazo, puesto que los procesos de investigación, generación de evidencia, registros, homologaciones, formación profesional y construcción de confianza institucional necesitan estrategias sostenidas en el tiempo.
Una estrategia China-Europa para la medicina tradicional china
Como conclusión de su participación, el presidente de FEMTCI planteó la conveniencia de avanzar hacia una estrategia integral China-Europa para el desarrollo de la medicina tradicional china, capaz de coordinar siete grandes dimensiones: regulación profesional, educación universitaria, investigación científica, práctica clínica, industria, financiación y diplomacia institucional.
“El objetivo no debería ser simplemente exportar medicina china a Europa, sino construir conjuntamente una medicina tradicional china internacionalizada, regulada, científicamente evaluada y plenamente integrada en las sociedades europeas”.
Para Calduch, el cambio fundamental que debe producirse durante los próximos años consiste en pasar de una estrategia basada principalmente en la exportación de productos a otra orientada a la construcción conjunta de un ecosistema, capaz de generar profesionales cualificados, investigación, servicios clínicos, innovación, industria y empleo en Europa.
Este planteamiento permitiría, además, establecer una relación China-Europa más equilibrada y sostenible, en la que la internacionalización de la medicina tradicional china se convierta no solamente en una oportunidad para la industria, sino también en un instrumento de cooperación científica, académica, sanitaria y económica entre ambas regiones.



