La ciudad costera de Dalian, en el noreste de China, volvió a convertirse del 23 al 25 de junio de 2026 en el epicentro del debate económico global al acoger la XVII Reunión Anual de los Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial, el encuentro conocido popularmente como el «Davos de Verano«.
Bajo el lema «Innovar a gran escala», más de 1.700 participantes procedentes de más de 90 países y regiones se dieron cita para discutir cómo la transformación tecnológica (y muy especialmente la inteligencia artificial) está rediseñando el mapa del crecimiento económico mundial. De ese diálogo emergió un concepto que ha dado la vuelta al mundo: la «Oportunidad China 2.0».
De «China Shock 2.0» a «Oportunidad China 2.0»
El término fue acuñado y defendido por el primer ministro chino, Li Qiang, durante la sesión plenaria inaugural del foro.
En su intervención, Li reconoció abiertamente que han aumentado las preocupaciones internacionales en torno a los avances tecnológicos del país, hasta el punto de que algunos analistas hablan de un «China Shock 2.0«, que recoge la idea de que el auge de la tecnología china representa una amenaza para las economías avanzadas.
Frente a esa lectura, el primer ministro propuso un marco distinto:
«Desde la perspectiva del desarrollo global, ‘Oportunidad China 2.0’ significa que habrá un acceso más amplio a tecnologías avanzadas y beneficios compartidos de manera más generalizada». Y resumió su tesis con una frase que se convirtió en titular: «Las tecnologías y productos emergentes de China no están trayendo impactos, sino oportunidades. No traen amenazas, sino empoderamiento«.
El planteamiento llega en un momento de fricción comercial. Los avances chinos y el aumento de sus exportaciones de vehículos eléctricos, paneles solares, chips, baterías, inteligencia artificial y robótica han ofrecido opciones más asequibles a los mercados globales, pero también han suscitado críticas entre gobiernos preocupados por el exceso de oferta, algunos de los cuales han adoptado medidas proteccionistas.
El debate sobre las subvenciones
Uno de los puntos más comentados del discurso fue la respuesta de Li a las acusaciones occidentales sobre el papel de las ayudas estatales.
Responsables políticos de Estados Unidos y Europa sostienen que los subsidios chinos generan condiciones de competencia injustas, y un informe de junio de la OCDE advirtió que las grandes subvenciones estatales (incluidas las de China) pueden distorsionar los mercados globales.
Li rechazó esa explicación de forma contundente: «Hay quien dice que los productos chinos son competitivos principalmente por las subvenciones del gobierno. Eso no es cierto. El gobierno chino no es tan rico«. En su lugar, atribuyó el éxito tecnológico del país a otros factores: un enorme mercado interno de 1.400 millones de personas que permite el despliegue masivo y veloz de nuevas tecnologías, y las cuantiosas inversiones del sector corporativo.
Como ejemplos del éxito innovador chino citó al gigante de las telecomunicaciones Huawei y a la empresa de robótica Unitree, ambas de rápido crecimiento pese a las restricciones occidentales.
Una economía presentada como «puerto seguro»
Más allá del componente tecnológico, Li enmarcó la innovación dentro del relato más amplio de la economía china al inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030). Aseguró que la economía del país ha mostrado «estabilidad, innovación, vitalidad e integración con el resto del mundo«, con una «fuerte resiliencia y un impulso positivo«. Esa estabilidad funciona como un «puerto seguro» en un mundo cada vez más incierto.
Para respaldar el mensaje de apertura, aportó algunos datos:
- China ha concedido arancel cero a 63 países.
- Sus importaciones se mantienen en el segundo lugar mundial por decimoséptimo año consecutivo.
- Y en los primeros cinco meses de 2026, esas importaciones crecieron un 20,5 por ciento interanual, por encima del crecimiento de las exportaciones.
Las diez tecnologías que vienen
El foro también dejó una de sus aportaciones más concretas en el informe «Las 10 principales tecnologías emergentes de 2026«, elaborado conjuntamente por el Foro Económico Mundial y la editorial científica Frontiers.
El documento parte de una observación clave: tras años centrada en el software, la inteligencia artificial está abandonando las pantallas para entrar en los sistemas físicos que sostienen las economías modernas, como la energía, la medicina, la alimentación y los materiales.
Las diez tecnologías seleccionadas, con potencial para transformar la industria, las políticas y la sociedad en los próximos cinco años, son las siguientes:
- el intercambio bidireccional de electricidad, que permite a vehículos eléctricos y edificios devolver energía a la red según la demanda
- la extracción directa de litio, capaz de obtener litio apto para baterías en cuestión de horas
- los materiales de refrigeración radiativa pasiva, que enfrían edificios sin consumir energía
- la destrucción de sustancias PFAS o «químicos eternos» para garantizar agua potable limpia
- la fermentación de precisión para producir ingredientes alimentarios y medicamentos
- la administración de fármacos mediante exosomas
- las vacunas personalizadas de ARN mensajero contra el cáncer
- la simulación cuántica para el descubrimiento de fármacos
- los llamados «modelos del mundo» para predecir escenarios reales
- la criptografía basada en redes reticulares, diseñada para proteger datos sensibles frente a futuros ordenadores cuánticos.
Una mirada en perspectiva
El Davos de Verano nació en 2007 como la plataforma del Foro Económico Mundial dedicada al emprendimiento, la innovación y el crecimiento de nueva generación, y la edición de 2026 confirmó que la inteligencia artificial se ha consolidado como el eje articulador de esa conversación, pasando, en palabras de los organizadores, «de pilotos aislados a una capacidad operativa central».
El propio presidente del organismo, Alois Zwinggi, destacó en el evento cómo el modelo chino de «IA+» está contribuyendo a reconfigurar el futuro económico global.
Conviene recordar, no obstante, que la noción de «Oportunidad China 2.0» forma parte de un debate abierto y no exento de debate.
El relato de la oportunidad compartida y el del riesgo competitivo sin dos caras de la misma moneda.
Lo que queda claro es que la elección de las diez tecnologías emergentes dice ya mucho de lo adelantada que está China respecto al resto del mundo. Este artículo está basado en información publicada con motivo del Foro de Davos de Verano 2026, incluyendo el discurso del primer ministro Li Qiang y el informe de tecnologías emergentes del Foro Económico


