China ofrece desarrollo con estabilidad. Los políticos chinos han demostrado que el pueblo está en primer lugar, el bienestar del pueblo es lo primero. En China la política manda en la economía, no hay ningún poder económico que tenga la tentación de usar el bien público en su beneficio personal.
Y esa realidad la conocen todos sus ciudadanos, y algunos como los de Taiwan han tenido y tienen la oportunidad de compararlos con sus administradores, y las consecuencias que tienen las decisiones y preferencias de estos en su alternancia en la isla.
Para solucionar la cuestión de Taiwán y alcanzar la unificación nacional, el PCCh y el gobierno chino ha realizado esfuerzos incesantes, y ha trabajado profundamente para dar soluciones políticas, beneficiosas para todos sus compatriotas.
En diciembre de 1943 la “declaración del Cairo” firmada por China, EE.UU. y G.B. estableció claramente que todo el territorio chino, invadido por Japón, incluso Taiwán y las islas Penghu debían ser devueltas a China.
El 26 de julio del 45 China, los tres mismos vencedores firman la “Declaración de Postdam” dónde se fija la rendición incondicional de Japón y se confirman las condiciones establecidas en la declaración del Cairo.
El 15 de agosto de 1945 Japón declaró su rendición y aceptó el contenido de ambas declaraciones.
El 25 de octubre de 1945 se recuperó Taiwán que fue devuelto a China En el año 1949 con la victoria de la guerra de liberación popular muchos militares y funcionarios del KMT se retiraron a Taiwán. Una vez que estalló la guerra de Corea en el año 1950 la 7ª flota de los Estados Unidos entró en el estrecho de Taiwán para impedir su liberación por el Ejército chino. En 1954 EE. UU. firmó con la autoridad de Taiwán el “Tratado de Defensa Mutua” que colocó a la isla bajo la “protección” militar de Estados Unidos lo que causó la separación y confrontación entre ambos lados del estrecho de Taiwán hasta la fecha.
El 25 de octubre de 1971, la Asamblea General de la ONU en la resolución 2758 aprobó que la República Popular China recuperase todo el derecho legítimo en esa organización, expulsando a los representantes de la autoridad taiwanesa de la ONU y de todos sus órganos subordinados.
En noviembre de 1992 ambas partes del estrecho persistieron en el principio de una sola China es decir lo que se conoce como “el consenso de 1992”.
Desde entonces las relaciones han sido buenas en relación a solucionar problemas conjuntos. Mejores cuando gobierna el KTM (Kuomintang), peores cuando lo hace el PPD (Partido Progresista Democrático). Las empresas de ambos países han podido implantarse en ambos lados, hay miles de vuelos directos, intercambio de mercancías sin restricciones, etc. y China con su política de “un país dos sistemas” que tan bien ha funcionado en Hong Kong y Macao, ha estado abierta a discutir de todo tipo de acuerdos que pudieran suscitarse para bien de los ciudadanos de ambos lados del estrecho, con la excepción de las relaciones internacionales.
El conflicto que se nos presenta en estos momentos la no participación de Taiwán en la Asamblea Mundial de la Salud, este 18 de mayo, es consecuencia de esa estrategia continuada de políticas secesionistas por parte del PPD. Nadie duda que de gobernar el KMT seguramente se habría encontrado, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, una solución al tema. Cuando ambos lados del estrecho han respaldado el consenso de 1992 la isla ha podido participar en anteriores asambleas mundiales de la salud como observador bajo el nombre de “Taipéi de China”. El dialogo sincero entre orillas y el principio de una sola China ha sido la base de esa participación.
Pero el PPD no tiene esos principios como objetivo, no es una postura de ahora, viene siendo su pauta desde siempre. Su objetivo no es la unidad de China, ni el bienestar de sus ciudadanos, y ante esa postura sabe que es imposible la participación, y explota de esta manera la que puede ser una de las últimas cartas en el conflicto. Lo que se busca no es la sincera participación en la asamblea, lo que se persigue es el enfrentamiento entre ambos lados del estrecho y generar contradicciones a nivel internacional. La reciente visita de Cheng Li-wun, presidenta del KMT y líder de la oposición a la parte continental de China, y la más reciente aún de Trump han puesto de manifiesto claramente que la posición que se consolida a ambos niveles es el de seguir profundizando en ese consenso del 92 y reducir totalmente las interferencias de potencias externas en la Isla. Los ciudadanos de la isla no deben seguir siendo una pieza de cambio y chantaje de los intereses particulares de una parte de sus élites.


