China ha decidido dar un paso al frente y responder a los «aranceles recíprocos» que Donald Trump impuso este miércoles a la gran mayoría de países y que, en el caso de China, suponen unos gravámenes del 54% a los productos chinos al sumar los que ya estaban en vigor del 20%. Ante ello, el país asiático, que desde que el presidente de Estados Unidos comenzó su guerra arancelaria a principios de febrero no ha cesado en sus llamamientos al diálogo, ha impuesto este viernes unos aranceles del 34% a todos los productos estadounidenses. Además, también ha anunciado que restringirá las exportaciones de una serie de materiales raros usados en componentes electrónicos y la industria aeroespacial.
Las medidas entrarán en vigor el 10 de abril y, tal y como ha informado el Ministerio de Finanzas, es el mismo porcentaje que Trump impuso en su último decreto, firmado en lo que el presidente de EEUU denominó como el ‘Día de la liberación’ y que para China, esta medida económica «no se ajusta a las reglas del comercio internacional y socava gravemente los derechos e intereses legítimos de China». Esta es la razón por la que el país asiatico volverá a llevar las medidas de Trump ante la Organización Mundial del Comercio, como ya hizo con la primera tanda de gravámenes en febrero, a los que también respondió con gravámenes de entre el 10% y el 15% a ciertos productos estadounidenses.
Tras conocer la medida arancelaria y el nuevo paso de gigante que Trump dio en su guerra comercial, China emitió un comunicado en el que instaba a la administración Trump a cancelar los aranceles y resolver las diferencias a través de un «diálogo equitativo». Ante la decisión de trump de proseguir con su política arancelaria, China también ha anunciado este viernes que incluirá a 16 empresas estadounidenses a su lista de control de exportaciones con el objetivo de «proteger la seguridad y los intereses nacionales», afectando a empresas como High Point Aerotechnologies, Sierra Nevada Corporation o Universal Logistics Holdings.
Y es que a juicio del Gobierno chino, que apuesta por una colaboración cada vez más fuerte entre los países como parte de la política aperturista china y la globalización, la política proteccionista impulsada por Trump desde que llegara a la Casa Blanca en enero no beneficia a ningún país. «En una guerra comercial, nadie sale ganando y el proteccionismo no tiene salida», afirmó en un comunicado.