El Festival del Bote del Dragón en mis recuerdos

En los últimos años, los sabores del zongzi se han vuelto cada vez más variados y las carreras de botes de dragón se han convertido en eventos deportivos nacionales

El Festival del Bote del Dragón (Duanwu) es uno de los cuatro festivales tradicionales más importantes de China y se celebra cada año el quinto día del quinto mes del calendario lunar.

La primera vez que vi y aprendí sobre este festival fue en los libros de texto de la escuela primaria. El libro relataba que, durante el Periodo de los Reinos Combatientes, el poeta Qu Yuan del reino de Chu se sintió tan decepcionado por la caída de su país, la incompetencia de su monarca y el hecho de que este, al creer en calumnias, no valorara su talento ni le diera la oportunidad de servir a la patria, que se suicidó arrojándose al río Miluo el quinto día del quinto mes del calendario lunar.  El pueblo remó en botes para buscar su cuerpo y arrojó zongzi (bolas de arroz glutinoso) al agua para alimentar a los peces y camarones, evitando así que devoraran sus restos. Esto explica por qué cada año, el Festival del Duanwu se celebra el quinto día del quinto mes del calendario lunar, y por qué todo el mundo come zongzi y participa en carreras de barcos dragón.

Cuando era pequeña esperaba con especial ilusión este festival porque me encanta comer zongzi. Las costumbres difieren entre el norte y el sur, y esto se nota en cómo se preparan. En el norte, prefieren los zongzi dulces, rellenos de dátiles o pasta de judías, envueltos en arroz glutinoso y hojas de bambú. Yo, al ser del sur, prefiero los salados, rellenos de carne fresca, yema de huevo y castañas; al combinarse con el aroma del arroz glutinoso, crean un sabor salado y delicioso. En aquella época, podía comer dos o tres zongzi en cada comida. Durante las dos semanas cercanas al festival, el zongzi es el alimento básico de cada hogar.

Además de preparar zongzi, las carreras de botes de dragón son otras de las tradiciones de este festival. Aunque en el pequeño pueblo donde vivía no existía la tradición de organizar estas carreras, las veíamos por televisión en otras regiones. Cuando era niña, no comprendía el significado ritual detrás de esta celebración, ni la herencia y difusión de la civilización china, la integridad nacional o el homenaje al poeta. Solo miraba con curiosidad a un grupo de personas sentadas en botes con forma de dragón, agitando los remos para avanzar sobre el lago. Me parecía fascinante ver cómo, antes de la competencia, pintaban los ojos del dragón con cinabrio. No fue hasta que crecí y aprendí más sobre historia y cultura que supe que los rituales no solo añaden un ambiente festivo, sino que simbolizan otorgar vida al bote y bendecir al equipo para que logre el primer lugar.

La gente también cuelga artemisa frente a sus puertas durante el festival, ya que se dice que sirve para prevenir plagas y enfermedades; incluso algunos la utilizan para hacer saquitos aromáticos que llevan encima.

Un año, mi abuela empezó a enseñarme a envolver zongzi. Primero, hay que lavar bien las hojas de bambú, limpiar el arroz glutinoso y preparar la carne, la yema y las castañas. El primer paso es enrollar las hojas de bambú en forma de embudo y apretarlas bien para que el arroz no se salga. El segundo paso es añadir el arroz. El tercero es meter el relleno y cubrirlo con otra capa de arroz. Finalmente, se cierran las hojas restantes, se atan con un hilo y se cuecen en una olla durante 30 minutos. Practiqué envolviendo varios hasta que, por fin, pude darles forma.

En los últimos años, los sabores del zongzi se han vuelto cada vez más variados y las carreras de botes de dragón se han convertido en eventos deportivos nacionales. Sin embargo, el símbolo cultural esencial del Festival del Embarcaciones Dragón no ha desaparecido, y los jóvenes están reinterpretando esta festividad con su propio gusto y estilo de vida. La tradición no se ha perdido; cada generación aporta su propio toque a esta festividad, lo que permite que el Festival del Bote del Dragón mantenga su vitalidad en la actualidad. Ahora que vivo en España, cada año sigo reuniéndome con mi familia para comer zongzi y seguir sintiendo la esencia de este festival lleno de herencia cultural.