China ha superado por primera vez a Estados Unidos en la opiniónde los españoles, rompiendo una tendencia de más de dos décadas en la que EEUU había sido siempre mejor valorado que China. Según el último estudio del Pew Research Center, este vuelco se ha producido en apenas tres años.
En 2023, la visión positiva hacia China se situaba en el 28%, mientras que la de Estados Unidos alcanzaba el 55%. Ahora, la situación es muy distinta. El 54% de los españoles tiene una opinión favorable de China, frente al 30% que mantiene una imagen positiva de Estados Unidos. España es, además, uno de los países donde más ha mejorado la percepción de China desde 2023. En apenas tres años, la valoración positiva del país asiático ha aumentado 26 puntos, uno de los mayores incrementos registrados entre los países analizados.
Este cambio se produce en un contexto marcado por una política más proteccionista y unilateral de Estados Unidos hacia Europa y, en particular, hacia España, hacia España, al tiempo que las relaciones entre España y China se han consolidado como una cuestión de Estado. Fruto de ello fue la visita de Estado que los Reyes realizaron el pasado noviembre a Chengdu y Beijing, un gesto que reforzó el carácter estratégico de la relación bilateral y evidenció el compromiso institucional de España con el fortalecimiento de los vínculos con el país asiático. En este marco también se enmarcan los contactos mantenidos por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con las autoridades chinas en los últimos años. Paralelamente, las inversiones chinas están encontrando una acogida cada vez más favorable en distintas comunidades autónomas, lo que contribuye a reforzar la percepción de China como un socio económico de creciente relevancia para España.
La encuesta también refleja un deterioro de la imagen de Estados Unidos en lo relativo a la protección de los derechos y las libertades individuales de sus ciudadanos, uno de los ámbitos en los que peor valoración obtiene Washington.
El cambio de tendencia no se limita a España. China es vista de forma más positiva que Estados Unidos en la mayoría de los 36 países incluidos en el estudio, entre ellos México y Canadá. De hecho, únicamente en India, Japón, Filipinas y Corea del Sur la imagen de Estados Unidos continúa siendo más favorable que la de China.

El caso español también contrasta con el de otros países de Europa occidental. Mientras Alemania, Francia, Reino Unido o Países Bajos siguen mostrando una mayor desconfianza hacia China, España se sitúa entre los países donde la percepción del país asiático ha evolucionado de forma más favorable.
Ese cambio de percepción también se traslada a la valoración que los ciudadanos hacen de la política exterior de ambas potencias. En los últimos años, tanto China como Estados Unidos han intensificado su presencia en los países de renta media. China ha reforzado sus vínculos económicos y de seguridad con países como Brasil y Perú, mientras que la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos para 2025 subraya la necesidad de contrarrestar la creciente influencia comercial de China en el sudeste asiático, América Latina y Oriente Medio.
En 17 países de renta media, la población expresa una mayor preocupación por la política exterior de Estados Unidos que por la de China. De media, el 75% considera que Washington interfiere de forma considerable o moderada en los asuntos internos de otros países, mientras que el 45% opina lo mismo de Pekín. En casi todos los países analizados, la percepción es que Estados Unidos interviene más que China.
En esa misma línea, en muchos de estos países China es considerada un socio más fiable que Estados Unidos y una mayor proporción de la población cree que el país asiático contribuye a la paz y la estabilidad internacionales.
Esta mejor valoración de China también se traslada a la imagen de sus dirigentes. Aunque en Europa ni Donald Trump ni Xi Jinping obtienen una aprobación mayoritaria, el presidente estadounidense registra algunos de sus peores niveles de confianza en países como España. Además, en la mayoría de los países europeos analizados, Xi Jinping recibe una valoración más favorable que su homólogo estadounidense.


