La inteligencia artificial según Xi Jinping: cooperación, desarrollo y una nueva visión del orden internacional

Xi dedicó la mayor parte de su mensaje a explicar cómo imagina China la gobernanza internacional de la inteligencia artificial y cuál debería ser, a su juicio, el papel de esta tecnología en el desarrollo mundial

No es habitual que Xi Jinping acuda personalmente a un congreso tecnológico, por lo que su presencia en la inauguración de la World Artificial Intelligence Conference (WAIC), celebrada en Shanghai, ha confirmado que la inteligencia artificial ocupa ya un lugar central entre las prioridades estratégicas del Estado chino.

Sin embargo, fue el contenido de su intervención lo que resultó más significativo. Lejos de centrar su discurso en nuevos modelos, empresas o avances tecnológicos, Xi dedicó la mayor parte de su mensaje a explicar cómo imagina China la gobernanza internacional de la inteligencia artificial y cuál debería ser, a su juicio, el papel de esta tecnología en el desarrollo mundial.

La inteligencia artificial al servicio del desarrollo común

Si hubo una idea que atravesó toda la intervención de Xi Jinping fue la de que la inteligencia artificial no debe convertirse en una tecnología reservada a un pequeño grupo de países o empresas, sino en una herramienta capaz de impulsar el desarrollo global.

«La inteligencia artificial puede convertirse en un bien público internacional que beneficie a toda la humanidad», afirmó durante su intervención, una expresión que resume buena parte de la filosofía política que China viene defendiendo en los últimos años.

Para el presidente chino, alcanzar ese objetivo exige algo más que avances tecnológicos. Requiere construir un sistema internacional que permita compartir los beneficios de la inteligencia artificial, facilitar el acceso a la innovación y evitar que esta nueva revolución tecnológica amplíe las desigualdades existentes entre países. Bajo esa premisa fue desarrollando el resto de su discurso, articulado alrededor de varias prioridades que ayudan a entender cómo imagina Beijing el futuro de la gobernanza de la IA.

Una gobernanza internacional «justa y razonable»

El primer gran eje de su intervención fue la gobernanza.

Xi defendió la necesidad de construir un sistema internacional «ampliamente consensuado, justo y razonable«, capaz de establecer reglas compartidas para el desarrollo de la inteligencia artificial y de garantizar que todos los países puedan participar en su elaboración. En varias ocasiones hizo referencia al papel de las Naciones Unidas como el marco adecuado para impulsar ese diálogo y reiteró que la cooperación multilateral debe ocupar un lugar central en la regulación de una tecnología cuyo impacto trasciende las fronteras nacionales.

La idea no resulta especialmente novedosa dentro de la política exterior china, pero adquiere una relevancia diferente al situar la inteligencia artificial como uno de los ámbitos donde Beijing considera necesario reforzar las instituciones internacionales y la cooperación entre Estados.

Evitar una nueva brecha tecnológica

Otro de los mensajes recurrentes del discurso fue la preocupación por el riesgo de que la inteligencia artificial termine ampliando la distancia entre los países con mayores capacidades tecnológicas y aquellos que todavía están construyendo su infraestructura digital. Xi defendió que el acceso a esta tecnología no debería convertirse en un privilegio reservado a unas pocas economías, sino en una oportunidad para impulsar el desarrollo compartido.

Esa visión estuvo acompañada de varios anuncios concretos.

China ofrecerá durante los próximos cinco años formación en inteligencia artificial a profesionales de países en desarrollo, impulsará nuevos centros internacionales de cooperación y promoverá proyectos conjuntos con organizaciones como ASEAN, la Unión Africana, la Liga Árabe, CELAC, los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái.

Más allá del alcance práctico de estas iniciativas, todas responden a una misma lógica: asociar el desarrollo de la inteligencia artificial con la creación de capacidades tecnológicas compartidas y con una mayor cooperación internacional.

Una estrategia que viene de lejos

Aunque la intervención de Xi Jinping ha coincidido con un momento de máxima atención internacional sobre la inteligencia artificial, su contenido difícilmente puede interpretarse como un cambio de rumbo. Podemos ver que representa un nuevo paso dentro de una estrategia que China lleva varios años construyendo para posicionarse como uno de los principales actores en la gobernanza internacional de esta tecnología.

En octubre de 2023, Beijing presentó la Iniciativa Global para la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, un documento en el que ya defendía principios como el desarrollo centrado en las personas, el respeto a la soberanía de los Estados, la cooperación internacional y la necesidad de evitar que la inteligencia artificial aumente las desigualdades entre países.

Un año después, China impulsó junto a otros Estados una resolución aprobada por consenso en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el fortalecimiento de la cooperación internacional para desarrollar capacidades en inteligencia artificial. El texto ponía el foco precisamente en ayudar a los países en desarrollo a acceder a esta tecnología y reducir la brecha digital.

Durante la WAIC de 2025, el Gobierno chino fue un paso más allá al proponer la creación de una organización internacional dedicada a la cooperación en inteligencia artificial. Un año después, esa iniciativa ha comenzado a tomar forma con la puesta en marcha del World AI Cooperation Organization (WAICO), presentada también durante la edición de 2026 de la conferencia.

Vista en perspectiva, la intervención de Xi Jinping no anuncia una nueva política, sino que refuerza una línea diplomática que Beijing viene desarrollando desde hace varios años. La inteligencia artificial deja de presentarse únicamente como un ámbito de innovación tecnológica para convertirse también en un instrumento de política exterior y cooperación internacional.

Un lenguaje político diferente

Uno de los aspectos más interesantes del discurso no estuvo únicamente en las propuestas, sino también en el lenguaje utilizado para presentarlas. Mientras en Estados Unidos el debate institucional sobre inteligencia artificial suele construirse alrededor de conceptos como la seguridad nacional, el liderazgo tecnológico, el control de las exportaciones, la protección frente al avance chino o los riesgos asociados a modelos cada vez más potentes, Xi Jinping articuló su intervención mediante un vocabulario muy diferente. Las palabras que se repitieron a lo largo de su discurso fueron cooperación, desarrollo, acceso, beneficio compartido, gobernanza internacional y «AI for Good«.

No se trata de afirmar que una visión sea más acertada que la otra ni de ignorar la evidente competencia tecnológica entre las grandes potencias. Ambas responden a intereses nacionales y estrategias propias, pero sí ponen de manifiesto que China está construyendo una narrativa política distinta para presentar su papel en el desarrollo internacional de la inteligencia artificial, utilizando conceptos que conectan con la cooperación, el desarrollo y el fortalecimiento de capacidades en terceros países.

Mucho más que un discurso sobre inteligencia artificial

Precisamente por ello, el discurso inaugural de Xi Jinping puede leerse desde una perspectiva más amplia que la puramente tecnológica. Aunque fue pronunciado en el principal congreso chino sobre inteligencia artificial, gran parte de su contenido estuvo dedicado a cuestiones propias de la política internacional: el papel de las instituciones multilaterales, la gobernanza global, la cooperación entre Estados, el desarrollo de capacidades y la reducción de las desigualdades tecnológicas.

En un momento de gran rivalidad entre Estados Unidos y China, Beijing ha optado por presentar su propuesta internacional alrededor de conceptos como desarrollo compartido, beneficio mutuo y cooperación. Esa narrativa no elimina la competencia tecnológica existente entre las grandes potencias, pero sí muestra cómo China quiere proyectar su papel en el escenario internacional y cuál aspira a que sea su contribución al debate sobre el futuro de la inteligencia artificial.

La presencia de Xi Jinping en la WAIC 2026, por tanto, fue mucho más que un gesto institucional. Sirvió para elevar la inteligencia artificial al máximo nivel político y para reafirmar una estrategia que combina innovación tecnológica, diplomacia y construcción de un marco internacional desde el que China pretende participar activamente en la definición de las reglas que marcarán la evolución de esta tecnología durante las próximas décadas.

¿Qué propone exactamente China?

Más allá de los principios generales sobre cooperación y desarrollo compartido, el discurso de Xi Jinping incluyó varias propuestas concretas que permiten entender hacia dónde quiere orientar la política internacional china en materia de inteligencia artificial.

  1. La creación de un sistema de gobernanza global basado en reglas consensuadas.

China defiende que el desarrollo de la inteligencia artificial no puede quedar exclusivamente en manos de un reducido grupo de países o de grandes compañías tecnológicas, sino que debe articularse mediante normas internacionales elaboradas con una amplia participación de los Estados y con Naciones Unidas como principal espacio de coordinación.

  • Reducir la brecha tecnológica entre economías desarrolladas y países en desarrollo.

Para ello, Xi anunció un programa de 5.000 plazas de formación en inteligencia artificial durante los próximos cinco años, destinado a profesionales de países del Sur Global. El objetivo es facilitar la transferencia de conocimiento y contribuir a que más países desarrollen capacidades propias en esta tecnología.

En esa misma línea, China impulsará nuevos centros internacionales de cooperación en inteligencia artificial junto a organizaciones como ASEAN, la Unión Africana, la Liga Árabe, CELAC, los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. La intención es desarrollar proyectos conjuntos, compartir conocimiento y favorecer la adopción de soluciones basadas en IA en distintos ámbitos económicos y sociales.

  • La expansión internacional del sistema chino de predicción meteorológica mediante inteligencia artificial Mazu.

Este sistema que se desplegará en una treintena de países como ejemplo de aplicación práctica de esta tecnología para la gestión de riesgos naturales y la protección de la población.

  • El refuerzo de la seguridad de los sistemas de inteligencia artificial.

Xi insistió en que el desarrollo de modelos cada vez más avanzados debe ir acompañado de mecanismos eficaces de evaluación de riesgos, supervisión y control humano, evitando que la innovación avance al margen de principios éticos y jurídicos.

  • World AI Cooperation Organization (WAICO)

Por último, el presidente chino respaldó la creación del World AI Cooperation Organization (WAICO), presentada durante esta edición de la WAIC. La nueva organización aspira a convertirse en una plataforma permanente para coordinar proyectos de cooperación, promover estándares internacionales y facilitar el diálogo entre gobiernos, empresas, centros de investigación y organismos internacionales.

No cabe duda de que muchas de estas iniciativas necesitarán respaldo internacional y que su verdadero alcance dependerá de la capacidad de China para convertirlas en acuerdos y proyectos concretos. Sin embargo, el mensaje que Xi Jinping quiso trasladar en Shanghái resulta inequívoco: Beijing ya no quiere limitarse a competir por desarrollar mejores modelos de inteligencia artificial, sino participar activamente en la construcción de las reglas, las instituciones y los mecanismos de cooperación que marcarán su futuro.

El propio Xi lo resumió recurriendo a una expresión tradicional china: «Una sola cuerda no produce música y un solo árbol no forma un bosque. El desarrollo de la inteligencia artificial no debería ser el solo de un país, sino una sinfonía de cooperación global».

En un momento de tanta rivalidad tecnológica y en el que países como EEUU se centra en seguridad y protección nacional, China ha elegido presentar su propuesta mediante el lenguaje de la cooperación, el desarrollo compartido y la gobernanza multilateral y dejando claro que Beijing defiende que el futuro de la inteligencia artificial no debería escribirse desde un único país, sino construirse mediante la cooperación internacional.