Gracias a la Fundación Cátedra China, del 11 al 17 de Julio tuve la oportunidad de ser parte de «Bellezas compartidas, ruta por Heilongjiang» evento organizado por la Editorial de la revista Mundo Contemporáneo, adscrita al Departamento de Enlace Internacional del Comité Central del Partido Comunista de China, en colaboración con la Oficina de Asuntos Exteriores del Gobierno Popular de la Provincia de Heilongjiang.
Tuve el privilegio de participar en ella como parte del Claustro Junior de la Fundación Cátedra China, junto a otros 18 estudiantes internacionales procedentes de 12 países distintos, cada uno de nosotros cursando estudios en distintas ciudades de China.
Para la gran mayoría de nosotros, este recorrido por el norte del país por ciudades como Daqing, Harbin o Mudanjiang, eran territorios desconocidos. Gracias a este viaje nuestra percepción sobre esta fascinante región cambió, aprendiendo sobre historia, espíritu industrial, innovación científica, riqueza cultural y tradiciones ancestrales.
Para quienes venimos de contextos geográficos y culturales muy dispares, y estudiamos en distintas ciudades del territorio nacional, recorrer Heilongjiang no fue solo conocer infraestructuras o sitios emblemáticos, sino comprender la identidad profunda de esta zona, sus raíces históricas, sus logros modernos y el alma de sus habitantes.



En ocasiones podemos saber la imagen general de sucesos que pasaron, pero no tantos detalles, y es por eso que uno de los espacios que más nos marcó fue el Museo de Evidencias del Crimen de la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés. Allí, frente a los testimonios, objetos y relatos conservados, comprendimos la crudeza de una etapa oscura de la historia, un recordatorio indispensable sobre la paz, la memoria y el rechazo a toda barbarie bélica. Esta visita nos permitió entender desde dentro la importancia que tiene para China preservar esta memoria histórica, un valor universal que trasciende fronteras.
También pudimos conocer la figura del Hombre de Hierro, Wang Jinxi, una figura icónica de la región, al visitar su memorial en Daqing. Su espíritu de lucha, entrega, sacrificio y amor por su tierra, que impulsó el desarrollo petrolero de la ciudad, se convirtió en un referente de resiliencia y compromiso colectivo. Descubrimos cómo ese legado sigue vivo hoy en día, reflejado en el desarrollo industrial y económico que hemos podido observar en parques industriales y centros de diseño creativo en Harbin.

El ecosistema educativo y científico de Heilongjiang también nos sorprendió gratamente. Recorrimos laboratorios, museos navales y salas aeroespaciales de las universidades de Harbin, espacios que demuestran el gran avance tecnológico de la región. El broche final de esta vertiente académica llegó en Mudanjiang, cuando la Universidad de Mudanjiang nos acogió para un salón juvenil internacional junto con la ceremonia de clausura.


Además de la historia y la ciencia, el viaje nos acercó a las tradiciones vivas del noreste chino. Pudimos admirar y experimentar el bordado manchú, y también conocimos la conmovedora historia de las Ocho Heroínas, un relato lleno de valentía y sacrificio femenino. Esta historia nos permitió profundizar en la memoria revolucionaria de Heilongjiang, apreciando el valor y la firmeza de las mujeres que defendieron su tierra en tiempos difíciles. Cada detalle nos ayudó a dibujar una imagen completa, multidimensional de Heilongjiang, lejos de los estereotipos simplistas que teníamos antes de llegar.
Quiero agradecer a todos los organizadores, tanto al equipo de la revista Mundo Contemporáneo, como al personal de la Oficina de Asuntos Exteriores de Heilongjiang, por esta iniciativa y por una gran organización, así como su amabilidad y cercanía.
Gracias también a la Fundación Cátedra China, por seguir siendo una pieza clave en conseguir que jóvenes españoles podamos ser partícipes en diversos eventos que nos ayuden a seguir conociendo en profundidad China y sus diferentes regiones.
«Bellezas compartidas, ruta por Heilongjiang» demuestra que el intercambio cultural entre jóvenes internacionales es una buena manera de derribar prejuicios, conocernos mutuamente y construir una convivencia más respetuosa entre países. Me llevo conmigo muy buenos recuerdos y una nueva visión profunda del norte de China, un tesoro cultural e histórico que merece ser descubierto por el mundo entero.



