China: las infraestructuras verdes urbanas como soluciones basadas en la naturaleza

Las áreas verdes urbanas actúan como sumideros de contaminantes atmosféricos, capturando partículas en suspensión (PM2.5 y PM10) y gases nocivos

El pasado 15 de abril, se ha celebrado una jornada sobre ciudades verdes saludables en el campus de la Universidad Politécnica de Madrid con la participación de la Fundación Catedra China. Las infraestructuras verdes (IV) han emergido como una de las principales soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para abordar los desafíos ambientales y urbanos en China, especialmente en el contexto de rápida urbanización, degradación ecológica y cambio climático. Este enfoque integra elementos naturales( parques urbanos, corredores ecológicos, humedales restaurados y techos verdes) dentro de la planificación territorial, con el objetivo de generar beneficios ambientales, sociales y económicos de manera simultánea.

En China, la implementación de infraestructuras verdes ha adquirido relevancia a través de políticas como el programa de las “ciudades esponja” lanzado en 2015. Este programa busca mejorar la capacidad de las ciudades para absorber, almacenar y reutilizar el agua de lluvia mediante soluciones naturales, reduciendo así el riesgo de inundaciones urbanas. Los resultados muestran que las IV contribuyen significativamente a la regulación hidrológica, al permitir la infiltración del agua en el suelo y disminuir la escorrentía superficial. En ciudades como Wuhan o Shenzhen, se ha documentado una reducción notable en los episodios de inundación tras la implementación de sistemas de drenaje sostenible basados en vegetación.

Otro efecto clave de las infraestructuras verdes en China es la mejora de la calidad del aire. Las áreas verdes urbanas actúan como sumideros de contaminantes atmosféricos, capturando partículas en suspensión (PM2.5 y PM10) y gases nocivos. En grandes metrópolis como Pekín, donde la contaminación del aire ha sido históricamente severa, la expansión de parques urbanos y cinturones verdes ha contribuido a reducir la concentración de contaminantes, aunque de manera complementaria a otras políticas industriales y energéticas. Asimismo, la vegetación urbana ayuda a mitigar el fenómeno de la isla de calor urbana, reduciendo las temperaturas locales mediante sombra y evapotranspiración.

Desde el punto de vista ecológico, las IV favorecen la conectividad de los ecosistemas y la conservación de la biodiversidad. China ha desarrollado redes de corredores ecológicos que conectan áreas protegidas y espacios naturales fragmentados, facilitando el movimiento de especies y la resiliencia de los ecosistemas. Este enfoque es especialmente relevante en regiones altamente urbanizadas, donde la fragmentación del hábitat es un problema crítico. Además, la restauración de humedales ha demostrado ser eficaz en la recuperación de especies y en la mejora de los servicios ecosistémicos. En el ámbito social, las infraestructuras verdes generan beneficios relacionados con la salud y el bienestar humano. El acceso a espacios verdes urbanos se asocia con la reducción del estrés, la mejora de la salud mental y el fomento de la actividad física. En China, donde la densidad urbana es elevada, la planificación de parques y espacios públicos verdes contribuye a mejorar la calidad de vida de la población. Sin embargo, también se han identificado desafíos, como la desigualdad en el acceso a estos espacios entre diferentes grupos socioeconómicos.

Económicamente, las IV pueden aumentar el valor del suelo y atraer inversión, al mejorar la calidad ambiental de las ciudades. No obstante, este efecto puede generar procesos de gentrificación ecológica, donde el incremento del valor inmobiliario desplaza a poblaciones vulnerables. A pesar de sus múltiples beneficios, la implementación de infraestructuras verdes en China enfrenta limitaciones. Entre ellas destacan la falta de coordinación institucional, la necesidad de mayor participación ciudadana y la dificultad de integrar estas soluciones en modelos de desarrollo urbano tradicionalmente centrados en infraestructuras grises .Así pues , las infraestructuras verdes representan una estrategia clave dentro de las soluciones basadas en la naturaleza en China. Sus efectos positivos abarcan la gestión del agua, la mejora de la calidad del aire, la conservación de la biodiversidad y el bienestar humano. Sin embargo, para maximizar su efectividad, es fundamental fortalecer los marcos institucionales, promover la equidad social y avanzar en la evaluación científica de sus resultados. De este modo, China puede consolidar un modelo de desarrollo urbano más sostenible y resiliente frente a los desafíos ambientales del siglo XXI.

Entre los proyectos mas significativos podemos mencionar dentro del programa “Ciudad esponja”, considerado uno de los mayores experimentos urbanos a escala mundial . Wuhan: restauración ecológica y parques “esponja”, Shenzhen: integración urbana a gran escala,Delta del Yangtsé: parques urbanos sostenibles y  Proyectos a escala de distrito: Guangxi;. Proyectos arquitectónicos: captación de agua en edificios. Los proyectos de infraestructuras verdes urbanas en China evidencian que las soluciones basadas en la naturaleza pueden aplicarse a múltiples escalas (edificio, barrio, ciudad) y generar beneficios sistémicos. Casos como Wuhan y Shenzhen muestran que su efectividad depende no solo del diseño técnico, sino también de factores institucionales y de planificación. China ofrece un laboratorio global donde las IV han pasado de ser intervenciones aisladas a constituir un modelo urbano integral, aunque todavía enfrenta desafíos relacionados con la equidad, la gestión y la adaptación a eventos climáticos extremos.