Las relaciones bilaterales entre España y China atraviesan un momento de “madurez” tras el viaje de Estado que los Reyes realizaron el pasado noviembre a Beijing y Chengdú. Sin embargo, pese a la solidez de unos vínculos basados en la confianza mutua, todavía existe un amplio margen de crecimiento y oportunidades sin explotar. Fue una de las principales conclusiones del encuentro ‘Cooperación pragmática entre China y España’, organizado por El Periódico de España, Prensa Ibérica y la Embajada de la República Popular China en España, donde se puso en valor el papel estratégico que puede desempeñar España como puente entre China, América Latina, África y la Unión Europea.
El embajador de la República Popular China en España, Yao Jing, fue el encargado de inaugurar la jornada, basada en el análisis de la confianza y el beneficio mutuo que rigen la relación entre ambos países. Durante su intervención, mostró el compromiso de China de apoyar el desarrollo de España en diferentes sectores, al ser España uno de los socios más importantes en Europa e, incluso, a nivel internacional.
Para el embajador, el país no solo es importante por su compromiso con el multilateralismo y el orden internacional sino también por su posición geográfica, siendo un puente para colaborar con África, América Latina y la Unión Europea. No obstante, para ello, ha pedido que Europa demuestre una actitud más abierta y que considere a China como un socio de desarrollo y prosperidad común, y no como un rival sistémico. En esa tarea, señaló el camino que podría abrir España dentro de la Unión Europea, al contar con una buena relación con China y ser uno de los países más importantes dentro de la UE. “Queremos ver una Unión Europea confiada y España podría guiar a Europa para que colaborase con China. Esperamos que la UE pueda tener la misma apertura y voluntad de colaborar”, continuó Yao Jing.
“Basándonos en la confianza mutua podríamos contribuir aún más a ese desarrollo y paz mundial”, aseguró el embajador, que puso el ejemplo de la automoción para seguir construyendo caminos juntos, asegurando que el rechazo a determinados productos impide avanzar de manera conjunta. En este sentido, pidió a Europa que considere a China como un socio del que poder usar su tecnología e innovación para la modernización y el beneficio mutuo.
“El siglo XXI necesita más puentes y menos muros”
La intervención de Yao Jing estuvo seguida por una mesa redonda en la que el vicepresidente y secretario general de la Fundación Cátedra China, Ramón María Calduch, aseguró que la relación con China no debería ser de un “pacto de estado” sino un “pacto de sentido común”. Tras recordar que desde la oposición se ha criticado el último viaje del presidente del Gobierno a China pero que la mayoría de presidentes autonómicos han realizado visitas al país asiático, apostó por profundizar en las relaciones en caminos con ideas comunes, como el cambio climático y la gobernanza global, dejando de lado por parte de la Unión Europea que china es un rival sistémico.
En este sentido, Calduch, que recordó que para China España es un país “preferente” ahondó en el papel que España puede jugar como puente entre países de diferentes continentes en el actual momento internacional. De hecho, para el vicepresidente de Cátedra China, lo que más se está desaprovechando es el hecho de proyectos conjuntos no solo para España sino para aterrizar en terceros países. También, incluido, por el rol que juega el espacio de la Iberofonía, una comunidad que aglutina a más de 30 países entorno a la lengua. Y es que para Calduch, el siglo XXI “necesita más puentes y menos muros”, por lo que pidió unir cada vez más a las sociedades. Para ello, reclamó que España facilite la llegada de visitantes extranjeros cambiando la política de visado. “Hay que hacerse amigos y eso se consigue conviviendo”.
Por su parte, el vicerrector de Internacionalización de la Universidad Politécnica de Valencia, Jose Monserrat del Río, y tras poner en valor la inauguración en Hangzhou del primer centro universitario español en China, aseguró que lo que China y España están haciendo es codiseñar la educación del futuro.
En ese campo hay mucha colaboración y muchas sinergias que aprovechar. Tal y como explicó, mientras que el talento humano está en China, el talento innovador se encuentra en España. Por ello, apostó por avanzar en más investigación conjunta e intercambio de talento. “La capacidad creativa de los españoles y el talento chino da unos frutos realmente increíbles”, afirmó Monserrat, quien enfatizó que si bien las relaciones las firman los Gobiernos, quienes la construyen son la sociedad y la universidad.
En la mesa redonda también participó la vicepresidenta de Huawei España, Carmen González, una empresa china que lleva instaurada en España desde hace 25 años y que trabaja a través de entornos colaborativos y de confianza que han permitido desarrollar el campo de la digitalización y competitividad a través de empresas, instituciones y universidades. Tras poner en valor ese entorno, describió a China como un país líder en tecnología verde y digitalización, por lo que, a su juicio, tanto España como Europa “deberían ser capaces de aprovechar esas oportunidades y desarrollarse en diferentes sectores”. Es decir, posicionar a España y Europa como un actor relevante a nivel global. De hecho, como empresa china instalada en España, lo que busca es trabajar en España para España, viendo que hace la tecnología para ayudar a las personas. En este sentido, recordó que China ha invertido mucho en la formación de talentos, mientras en España falta mucho talento.
Paula Ehrenhaus, directora artística del Año Nuevo Chino, puso en valor la relevancia de la cultura como puente para acercar las sociedades, señalando las celebraciones del Añi Nuevo Chino como un ehjemplo de convivencia e intercambio cultural entre China y España, y que no deja de aumentar año tras año. Durante su intervención, puso en valor como esta festividad a pasado de ser una iniciativa pequeña a convertirse en uno de los platos fuertes de la cultura en Madrid, donde cada año es mayor el número de participantes españoles en las celebraciones, acercando así la cultura china auténtica, tanto desde la gastronomía hasta las tradiciones y los espectáculos populares. Tras asegurar que en los próximos años esta relación cultural pasará a nuevas formas de expresión artística y colaboraciones entre creadores españoles y chinos, Ehrehaus señaló que la cultura está para traer menos estereotipos y más conocimiento mutuo y conexión entre las personas.


