Shanghái quiere unir inteligencia artificial y robótica en un nuevo gran polo tecnológico

Zhangjiang está desarrollando en Shanghái una estructura de doble núcleo que conecta su área de innovación en inteligencia artificial con el denominado Robot Valley. El objetivo es acercar modelos, chips, componentes, fabricantes de robots, datos, capital, centros de investigación y escenarios de aplicación para acelerar el desarrollo de la embodied intelligence.

La estrategia de Shanghái para desarrollar la nueva generación de robots no consiste únicamente en atraer fabricantes capaces de producir humanoides. En Zhangjiang, una de las principales áreas tecnológicas del distrito de Pudong, está tomando forma una estructura industrial que intenta colocar muy cerca unos de otros varios de los elementos que necesita la denominada embodied intelligence: empresas de inteligencia artificial, modelos y algoritmos, chips, fabricantes de robots, proveedores de componentes, sistemas de datos, plataformas de prueba, capital y espacios en los que las máquinas puedan empezar a trabajar. El resultado es una configuración que las autoridades de Pudong describen como un desarrollo de “doble núcleo” entre el Zhangjiang AI Innovation Town y el Zhangjiang Robot Valley.

La división de funciones ayuda a entender la lógica del proyecto. El AI Innovation Town se concentra principalmente en chips para inteligencia artificial, grandes modelos y modelos específicos para sistemas embodied, además del desarrollo de aplicaciones y escenarios donde utilizar esas tecnologías. Robot Valley se orienta hacia la otra parte del proceso: fabricación inteligente, integración de sistemas, plataformas industriales, empresas que construyen los robots completos y proveedores de componentes esenciales. Los dos espacios no se plantean, por tanto, como polos tecnológicos independientes, sino como piezas complementarias de una misma cadena que intenta conectar el software que proporciona inteligencia al sistema con el hardware que le permite percibir y actuar sobre el mundo físico.

Esa relación permite explicar de manera sencilla qué significa embodied intelligence, también denominada inteligencia incorporada o inteligencia encarnada. Mientras un modelo de inteligencia artificial convencional puede procesar textos, imágenes o datos y producir una respuesta dentro de un entorno digital, un sistema de embodied intelligence debe utilizar esa capacidad para actuar físicamente. Un robot necesita interpretar lo que observa, comprender una tarea, decidir qué movimiento realizar, controlar brazos, manos o ruedas, reaccionar cuando el entorno cambia y aprender a partir de los resultados. La inteligencia artificial deja así de limitarse a generar una respuesta en una pantalla y pasa a estar conectada con sensores, actuadores y máquinas que deben desenvolverse en fábricas, almacenes, comercios, hospitales, hogares u otros espacios reales.

Ese cambio hace especialmente relevante la concentración territorial. Desarrollar un robot de propósito general exige combinar campos que tradicionalmente podían encontrarse separados: inteligencia artificial, semiconductores, sensores, motores, reductores, baterías, sistemas de control, manos robóticas, materiales, fabricación avanzada, entrenamiento con datos y validación en situaciones reales. Si una empresa puede encontrar proveedores, centros de pruebas, investigadores, financiación y posibles clientes en el mismo entorno, el tiempo necesario para modificar un prototipo o resolver un problema industrial puede reducirse considerablemente. Esa es precisamente una de las ideas que Zhangjiang intenta trasladar al diseño de su cluster.

Más de un centenar de empresas en torno a los dos núcleos

Los datos disponibles permiten comprobar que el proyecto está empezando a adquirir una escala significativa. En abril, el Gobierno de Pudong señalaba que el distrito contaba con más de un centenar de empresas vinculadas a la cadena de embodied intelligence, incluyendo fabricantes de robots, componentes centrales, modelos y datos, y calculaba que aproximadamente el 70% estaban concentradas en Robot Valley y AI Innovation Town. Dos meses después, Science and Technology Daily situaba ya en más de 130 las empresas de la cadena presentes en Zhangjiang, de las que cerca de 80 estaban relacionadas específicamente con robots humanoides.

Robot Valley reúne fabricantes como AgiBot, Fourier Intelligence y otras compañías de robots completos, pero también empresas de componentes y plataformas destinadas a la industrialización. AI Innovation Town aporta el entorno de modelos, chips y desarrollo de software. Las autoridades de Pudong consideran que esta combinación permite cubrir de manera conjunta desde modelos y algoritmos hasta fabricación de hardware, integración de sistemas y utilización final de los robots. A ello se añaden programas de cooperación con universidades e instituciones de investigación. El plan del AI Innovation Town contempla profundizar, entre otras, las relaciones con ShanghaiTech University, Fudan University, Shanghai Jiao Tong University y otros centros académicos y de investigación para atraer investigadores, desarrollar laboratorios conjuntos y conectar estudiantes y empresas.

El capital constituye otra parte de esa infraestructura. Pudong está intentando combinar la construcción del cluster físico con fondos específicos para financiar las distintas fases de crecimiento de las compañías. La administración local ha articulado inversiones y fondos centrados en inteligencia artificial y embodied intelligence, mientras una actualización oficial publicada en agosto señalaba que Zhangjiang disponía de fondos industriales por un total de 15.000 millones de yuanes orientados a inteligencia artificial, embodied intelligence e industrias de futuro.

Pero uno de los elementos más representativos del modelo probablemente sea una plataforma de cadena de suministro creada para que las empresas puedan acceder con rapidez a servicios de diseño, fabricación, pruebas y mantenimiento. Zhangjiang plantea como objetivo que una compañía pueda encontrar proveedores en un día, construir un primer prototipo en tres días e iniciar una producción de prueba en aproximadamente una semana. Son objetivos anunciados por el propio parque tecnológico y no una garantía de que todos los proyectos puedan cumplir esos plazos, pero permiten entender qué tipo de problema está intentando solucionar el cluster: reducir la distancia entre una innovación de laboratorio y una máquina que pueda fabricarse, probarse y corregirse repetidamente.

El territorio como parte de la política industrial

La proximidad física adquiere especial importancia en robótica porque buena parte del aprendizaje industrial se produce durante ese proceso de prueba y corrección. Un modelo puede funcionar adecuadamente en simulación y descubrir después que una mano robótica no consigue sujetar objetos de determinado material, que un motor se calienta demasiado después de varias horas de funcionamiento o que un sensor ofrece resultados diferentes bajo otras condiciones de iluminación. Resolver esos problemas exige volver continuamente del software al hardware, del proveedor al fabricante, del laboratorio al escenario real y de la prueba al rediseño.

Zhangjiang intenta construir precisamente ese circuito. En la segunda mitad de 2026 está previsto además ampliar las instalaciones destinadas a entrenamiento y validación de robots. El National and Local Co-built Humanoid Robot Innovation Center trabaja en un espacio de demostración de alrededor de 14.000 metros cuadrados en Robot Valley para integrar funciones relacionadas con recopilación de datos, pruebas, producción piloto y validación. Shanghái ya dispone también en Zhangjiang de una instalación de entrenamiento de embodied AI con más de diez tipos de robots y más de cien estaciones de entrenamiento que reproducen tareas de fabricación inteligente, servicios públicos y aplicaciones especializadas.

La escala territorial se extiende incluso más allá del propio parque. Zhangjiang está promoviendo la idea de un círculo de fabricación avanzada de embodied intelligence con un radio aproximado de 150 kilómetros, aprovechando que la región del delta del Yangtsé concentra una parte importante de las capacidades industriales chinas en electrónica, maquinaria, componentes y fabricación avanzada. La intención es que el núcleo de innovación no dependa únicamente de las empresas alojadas dentro del parque, sino que pueda conectarse rápidamente con proveedores de Shanghái y de las provincias próximas.

De la WRC a Zhangjiang: la misma estrategia vista desde otra escala

La World Robot Conference 2026 que se celebra estos días en Pekín está mostrando una industria china cada vez más orientada a demostrar qué pueden hacer los robots fuera del escenario de una feria.

Entre los más de 2.000 productos previstos aparecen aplicaciones en fabricación, almacenamiento y logística, restauración, comercio, sanidad, atención a mayores, seguridad laboral y emergencias. El propio programa de la conferencia incluye una iniciativa destinada a proporcionar robots ya fabricados a equipos que quieran ponerlos a prueba en escenarios reales.

Zhangjiang permite observar el mismo proceso desde otra perspectiva.

Si la WRC muestra la política industrial a escala sectorial, el cluster de Shanghái enseña cómo puede materializarse territorialmente. No se trata simplemente de construir más robots ni de reunir empresas bajo la misma etiqueta tecnológica.

La apuesta consiste en aproximar la investigación en inteligencia artificial, los modelos, los chips, los fabricantes de componentes, las plantas de producción, las plataformas de datos, el capital, los centros académicos y los lugares donde las máquinas podrán ser probadas.

La importancia del doble núcleo de Zhangjiang está precisamente ahí.

La siguiente fase de la robótica dependerá tanto de mejorar los modelos de inteligencia artificial como de conseguir que esos modelos funcionen de forma fiable dentro de máquinas que deben interactuar con un entorno físico imprevisible.

China está intentando responder a ese desafío no solo mediante empresas individuales, sino creando lugares donde una parte muy amplia de ese ecosistema pueda desarrollarse conjuntamente. Zhangjiang es uno de los ejemplos más claros de cómo esa estrategia empieza a tomar forma sobre el territorio.