La líder taiwanesa del Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun, acompañada de una amplia delegación de su partido, protagonizó esta semana una visita de seis días a la parte continental de China, la primera después de una década. Inició el viaje en Shanghai y en la provincia de Jiangsu, en cuya ciudad de Nanjing visitó el Mausoleo de Sun Yat-sen ( Zhongshan Ling), ideólogo republicano de los últimos años de la dinastía Qing y considerado por todo el pueblo chino como el padre de la China Moderna.
En el inicio de su viaje, por invitación del PCCh, Cheng Li-wun manifestó que llegaba con el deseo de que el estrecho de Taiwan fuese un lugar seguro y de paz y no un lugar de conflicto bélico, en unos momentos en que algunos quieren imponer la barbarie y la confrontación entre chinos.
En su visita al importante puerto de Yangshan, reconocido como el recinto de contenedores más eficiente del este de Asia, la líder del KMT manifestó que acudía con voluntad de construir un nuevo camino de paz entre ambos lados del Estrecho y que en sus cielo» deberían volar los pájaros, no los misiles; en el mar deberían nadar peces, no buques de guerra». Según su opinión, la paz es la fuerza más poderosa y con tiempo todo es posible, no debiendo dejar que los malentendidos limiten los pasos hacia esa paz y al desarrollo compartido.
También visitó en Shanghai la sede de la empresa aeronáutica COMAC y se reunió con empresarios taiwaneses establecidos en la parte continental de China.
La portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwan del Consejo de Estado de la RP China, Zhu Fenglian, saludó esta visita y manifestó que la cuestión de Taiwan es un asunto interno de China. La parte continental tiene voluntad de diálogo constructivo con los partidos políticos de la región de Taiwan para promover las relaciones a través del Estrecho reconociendo que ambas orillas del estrecho pertenecen a una misma China, que ambos pueblos son chinos y forman parte de una misma familia que tienen la sabiduría y capacidad suficientes para resolver sus problemas.
Desde el gobierno de Beijing se mantiene la «disposición a trabajar con partidos, grupos sociales y personas de la isla de Taiwan sobre la base política común del Consenso de 1992 y la oposición a la independencia de la isla de Taiwan».
Aquel acuerdo verbal entre representantes de la parte continental de China y la isla de Taiwan estableció que en ambos lados del estrecho se reconocía la existencia de una sola China, sobre unas bases técnicas y comerciales que permitieron la firma en 2010 del acuerdo de Cooperación Económica, ECFA, y sobre la fórmula de «un país, dos sistemas» acuñada en el año 2000.
Esa propuesta separatista viene siendo fomentada en los últimos años por EEUU y grupos políticos de la isla cercanos a los intereses de Japón y su negacionismo histórico de la época imperialista del siglo XX y sus crímenes de guerra contra el pueblo chino.
La portavoz del Consejo de Estado expresó en rueda de prensa ante numerosos medios de comunicación que » la búsqueda de la paz, el bienestar de nuestros compatriotas y la lucha por la revitalización nacional» es una prioridad para el gobierno de China.
Los interese espurios de lideres del partido gobernante en Taiwan (PDP) les motiva en estos momentos de diálogo a realizar difamaciones y ataques que son impopulares en la isla. Mantienen un discurso de confrontación y el ministro taiwanés de Defensa, Wellington Koo, insiste estos días en un mayor incremento de compra de armamento, fundamentalmente adquirido a EEUU, a un altísimo coste para el pueblo chino de la isla, para » mejorar las capacidades disuasorias».
En las últimas semanas, y ante el posible viaje de Trump a China, donde se reuniría con el presidente Xi Jinping, el Wall Street Journal informó que el gobierno de EEUU habría paralizado la aprobación de un importante paquete de 11.000 millones de dólares para el envío a la isla de Taiwan de sistemas de misiles HIMARS, obuses, misiles antitanque y drones.
El 10 de abril, la líder Cheng Li-wun ha viajado en tren de alta velocidad hasta Brijing donde se ha reunido con el presidente Xi Jinping y dirigentes del PCCh. Este encuentro supone que, a pesar de la evolución del panorama político internacional, existe el impulso para que los chinos de ambos lados del Estrecho de Taiwán se unan porque » su deseo es la paz, la tranquilidad y unas vidas más favorables para el pueblo chino», según ha expresado el presidente Xi.
Este deseo supone para el PCCh y el KMT una importante responsabilidad que no pueden eludir y una fuerza impulsora para que ambos partidos trabajen juntos fortaleciendo unos vínculos más estrechos y una comprensión correcta de la identidad común, para «la salvaguarda de la patria», manifestando el presidente chino que no se escatimarán esfuerzos en las iniciativas que conduzcan a ese resultado frente a quienes mediante la búsqueda forzada de la independencia de Taiwan «socavan la paz en el Estrecho».
La ONU, como organización de Estados soberanos, mediante la Resolución 2758, de 1971, reconoció a la República Popular China como el único representante legítimo de China ante los organismos internacionales y como Gobierno que representa a toda China, y a Taiwan como parte inalienable del territorio chino, conforme al Derecho Internacional
Esta Resolución se aprobó en base al Dictamen Jurídico emitido por la Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de la Organización de Naciones Unidas. Derecho Internacional que hoy se ve amenazado por determinados países que adoptan políticas unilaterales coercitivas y amenazantes propias del siglo pasado.
Este importante encuentro, trascendente para el futuro inmediato de las relaciones internacionales en la zona Indo-Pacifico, ha tenido escaso eco entre los medios de comunicación españoles, obviando de forma interesada las consecuencias muy positivas para el diálogo pacífico y el desarrollo y la economía mundial.
Una próspera y pacífica reunificación de su patria común se ve cada vez más factible entre las comunidades chinas de ambos lados del Estrecho.


