La industria automovilística china ha pasado en tan solo tres décadas de fabricar vehículos de las principales marcas europeas y, sobre todo, alemanas, a convertirse en uno de los líderes mundiales en vehículos eléctricos, baterías y digitalización. En este contexto, el futuro del automóvil no será exclusivo europeo ni chino, sino el resultado de una colaboración global entre las mejores capacidades de cada región. Así como China aprendió de Europa, ahora Europa debe aprender de China y jugar sus cartas “con inteligencia y audacia”. Una evolución que permitió a Óscar Prat comenzar su conferencia ‘China y Europa ante la Nueva Era del automóvil: innovación, cooperación e inversión compartida’, impulsada por el Centro Cultural de China en Madrid y la Fundación Cátedra defendiendo una mayor cooperación entre China y Europa en todos los ámbitos, pero, sobre todo, en el automovilístico.
“La cooperación tecnológica y económica es más beneficiosa que la confrontación comercial”, aseguró el Director de la Oficina de Representación en Bruselas de la Feria Conjunta de Nanjing y Stuttgart al explicar que el éxito chino es resultado de la planificación estratégica, las políticas de largo plazo y la atracción de actores clave al mercado chino. Ejemplo de ello es la instalación de Tesla en Shanghai en 2019.
China aprobó en 2015 el Plan China 2025, caracterizado por una inversión sostenida en tecnologías clave desde 2015 y desde la década de los 80 ha ido atrayendo fabricantes alemanes y japoneses, entre otros, a su mercado para así atraer consigo a toda la cadena de proveedores y conocimiento “El Gobierno chino puso todas las facilidades para que Tesla se instalara en Shanghai”, afirmó. Ahora, China representa el 60% de las ventas globales de vehículos eléctricos y se ha convertido en el país que define los estándares de la industria, más teniendo en cuenta que vende más de 30 millones de vehículos al año.
Prat aseguró que lo que está ocurriendo en Europa es un proceso similar al que ya ocurrió hace décadas en sentido inverso. Pero la clave está en como afrontarlo, teniendo en cuenta que se está produciendo la mayor transformación de la historia del automóvil. Ante esta situación, la clave en Europa sería ampliar las cooperaciones con fabricantes chinos y ser conscientes de la interdependencia que existe. “Europa debería ver la cooperación con China, simbolizado por el sector automóvil como un triunfo compartido”, aseguró Prat al recordar que los fabricantes europeos obtuvieron décadas de enormes beneficios en China.
En esta realidad, no obstante, destacó la oportunidad histórica que España tiene de liderar el puente entre China y Europa. Teniendo en cuenta los aranceles impuestos por Europa a los vehículos eléctricos chinos, muchos fabricantes chinos han instalado sus líneas de producción en Europa y, concretamente, en España. Esto no solo lo hacen, aún así, para evitar aranceles sino también para tener mayor proximidad con el cliente europeo y tener acceso a proveedores locales, lo que permite lanzar nuevos productos de manera más rápida.
Ejemplo de estas alianzas es la implantación de Chery en Barcelona, donde la antigua planta de Nissan ha renacido como modelo de cooperación sino-europea. Esto ha permitido recuperar y ampliar el empleo existente, relanzar una marca y contar con el objetivo de producción de 150.000 vehículos al año en 2029 en la zona Franca de Barcelona.
De igual manera, la alianza entre Stellantis y Leapmotor en Zaragoza es otro ejemplo actual de alianzas entre compañías locales y chinas en España están no solo revitalizando fábricas sino evolucionando de simples productoras a integrar cadenas de valor en España. Y es que CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo construye su hub europeo junto a sus clientes clave en España.
Cooperación en educación
En su conferencia, Prat también abordó las oportunidades de futuro que se abren para el sector automovilístico, destacando los sistemas autónomos y la experiencia personalizada, así como las baterías avanzadas. Para afrontar estos retos, Prat aseguró que la industria necesita un nuevo perfil profesional, con programadores, técnicos especializados, especialistas en IA y expertos en baterías. En este sentido, consideró fundamental que China y Europa cooperen en formación al igual que cooperan en industria.
Aún así, señaló que el futuro del automóvil no será exclusivo europeo ni chino, sino que será el resultado de una colaboración global entre las mejores capacidades de cada región.
“No necesitamos que China sea Europa, ni que Europa sea China. Necesitamos que ambas sean lo mejor de sí mismas”, zanjó Prat su presentación.


