Entre este jueves y viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump se reunirá en Beijing con el presidente de China, Xi Jinping, tras nueve años sin la visita de un mandatario estadounidense a China. El encuentro lleva meses preparándose, y tras cinco llamadas telefónicas y numerosos intercambios de correspondencia desde el año pasado entre ambos presidentes, la interacción ha proporcionado una guía estratégica insustituible para las relaciones entre China y Estados Unidos, fortaleciendo “la estabilidad general de las relaciones bilaterales”.
El encuentro llega en medio de la creciente inestabilidad global, por lo que desde la embajada de la República Popular China en Estados Unidos consideran que la importancia estratégica de las relaciones se acentúa aún más, beneficiando no solo a los dos países, sino que es “una aspiración común de la comunidad internacional”. Por ello, el embajador chino, Xie Feng, espera que la reunión sea un éxito, “marcando el rumbo correcto para el desarrollo de las relaciones entre China y Estados Unidos en el futuro, ampliando el diálogo y la cooperación, impulsando la agenda positiva, reduciendo los problemas y gestionando adecuadamente las diferencias”.
En una entrevista concedida a medios estadounidenses antes de la reunión entre los dos dirigentes, Xie Feng explicó en qué estado se encuentran las relaciones, y señaló que para China es fundamental que Estados Unidos tome medidas concretas para respetar el principio de una sola china y elimine por completo la cuestión de Taiwán. Esto lo considera “el mayor obstáculo para el desarrollo de las relaciones entre China y Estados Unidos”. “La adhesión al «Consenso de 1992», que consagra el principio de una sola China, y la oposición a la independencia de Taiwán constituyen, asimismo, la base para la comunicación y el diálogo entre ambos lados del estrecho, y la piedra angular de la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán”, explicó el embajador.
Donald Trump llega a China junto a los dueños de las principales empresas tecnológicas estadounidenses, y como ha mostrado en sus redes sociales desde el avión que lo traslada al país asiático, pedirá a Xi Jinping “abrir” China a los empresarios para que puedan “obrar su magia y contribuir a llevar a la República popular a un más alto nivel”.
Ante el avance de la inteligencia artificial y la competencia tecnológica, el embajador aseguró que China aboga por el desarrollo inclusivo y benévolo de la inteligencia artificial, oponiéndose a que se convierta en un juego para unos pocos países o un pequeño grupo de personas adineradas. “El mundo no desea ver un telón de acero de la IA, ni participar en una apropiación territorial de la IA, y mucho menos un escenario tipo Guerra de las Galaxias basado en la IA. La coordinación entre China y Estados Unidos en materia de IA es fundamental para el futuro de ambos países y el destino de la humanidad”.
Lo cierto es que desde China han mostrado sus intenciones de cooperar de manera más estrecha con Estados Unidos, recordando que el XV Plan Quinquenal ofrece grandes oportunidades para la cooperación en áreas como las telecomunicaciones, la biotecnología y la transformación industrial. En este sentido, Xie Feng, que considera que la competencia entre ambos países debe ser justa y equitativa, aseguró que China seguirá creando un entorno empresarial de primer nivel, garantizando que las empresas extranjeras puedan operar con tranquilidad y confianza en China. “Invitamos a la comunidad empresarial estadounidense a aprovechar esta oportunidad histórica y colaborar estrechamente con China para construir un futuro brillante de beneficio mutuo y cooperación recíproca”, aseguró.
Ante esta situación, China ha mostrado su rechazo a la política arancelaria impulsada por Donald Trump, recordando que la historia ha demostrado que las guerras arancelarias “solo generan situaciones en las que todos pierden, perjudicando a ambas partes y afectando negativamente al mundo”. Por ello, el embajador chino espera que Estados Unidos “continúe avanzando y elimine por completo los aranceles unilaterales y otras medidas restrictivas”, a las empresas chinas.
“Lo que debemos promover es una competencia basada en el apoyo mutuo y la mejora continua, y lo que debemos abandonar es un juego de suma cero, una lucha a vida o muerte”, continuó el embajador.


