XV Plan Quiquenal: consumo interno y cohesión social

De cara a 2030, China se fija como objetivo consolidar el consumo interno como principal motor del crecimiento, elevando el peso del consumo de los hogares hasta niveles cercanos al 45–50 % del PIB. Asimismo, prevé un aumento sostenido de la renta disponible per cápita en términos reales, en línea con el crecimiento económico y la expansión de la clase media, hasta superar los 700–800 millones de personas. En el ámbito social, se plantea reducir de forma significativa las brechas de ingresos entre zonas urbanas y rurales —con una disminución progresiva del ratio urbano-rural— y avanzar hacia una cobertura prácticamente universal de servicios básicos como la sanidad, la educación y las pensiones.

En un entorno internacional marcado por la incertidumbre y el menor dinamismo del comercio exterior, el gobierno chino apuesta por un modelo de crecimiento más equilibrado, en el que la demanda doméstica adquiere un papel protagonista. Basado en datos disponibles a principios de 2025 y las tendencias analizadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la situación de la brecha salarial en China presenta una alta participación femenina en el trabajo informal.

Definición de bienestar social

En el marco del Plan Quinquenal, el bienestar social se concibe de manera amplia, no limitado únicamente al aumento de ingresos, sino como la mejora integral de las condiciones de vida de la población. Este enfoque incluye el acceso equitativo a servicios públicos esenciales —como sanidad, educación, vivienda y pensiones—, la seguridad económica, la calidad del empleo y un entorno ambiental saludable. Asimismo, el concepto incorpora dimensiones como la igualdad de oportunidades, la cohesión territorial y la estabilidad social, configurando una visión del desarrollo centrada en las personas y en la prosperidad compartida.

Consumo interno y cohesión social

El fortalecimiento del consumo interno se consolida como uno de los ejes centrales de la estrategia de desarrollo de China, estrechamente vinculado a la cohesión social y a la estabilidad económica. Para ello, se impulsan políticas orientadas a la generación de empleo de calidad, una urbanización más equilibrada y el desarrollo de servicios sociales avanzados, con el objetivo de ampliar la base de consumidores y mejorar el bienestar de la población.

Creación de empleo de alta calidad

Uno de los pilares fundamentales es la promoción del empleo de calidad. El gobierno prioriza la creación de puestos de trabajo estables, mejor remunerados y con una mayor cobertura de protección social, especialmente en sectores de alto valor añadido como los servicios modernos, la economía digital, la innovación tecnológica y las industrias verdes. Asimismo, se refuerzan los programas de formación y reconversión profesional para adaptarse a los cambios estructurales del mercado laboral y reducir las desigualdades sociales y territoriales.

Según datos del Índice Global de la Brecha de Género de 2024, China registraba una brecha de género del 68.4%, situándose en el puesto 106 de 155 países, lo que indica una disparidad significativa de ingresos entre hombres y mujeres.

El índice de la igualdad de género se refleja en la participación de la mujer en la economía y en el mundo laboral cualificado, así como en la esperanza de vida, la educación y en la política.

Un empleo más estable contribuiría a fortalecer la confianza de los hogares y a estimular el consumo.

Urbanización equilibrada

La urbanización equilibrada constituye otro componente estratégico para alcanzar la cohesión social. China busca superar el modelo de crecimiento concentrado en grandes metrópolis mediante un impulso a dar a ciudades medianas y pequeñas. Asimismo, prestará atención a la integración de las áreas urbanas y rurales. La reforma del sistema del registro residencial (hukou) está facilitando el acceso de la población migrante a servicios públicos de educación, sanidad y vivienda, promoviendo una mayor inclusión social y ampliando el mercado consumidor urbano.

Por otro lado, se proyecta incrementar la tasa de urbanización permanente al 71%para 2030, enfocándose el plan hacia la promoción de un desarrollo sostenible y centrado en las personas y en la planificación de ciudades modernas, más ecológicas y con mejor calidad de vida. El programa de construcción de viviendas, tras años de alto apalancamiento, aboga por priorizar la seguridad financiera y la gestión de riesgos en la industria inmobiliaria. En resumen, China se aleja del modelo de crecimiento inmobiliario rápido y no regulado hacia uno enfocado en la estabilidad.

Cohesión social entre la costa y el interior

La reducción de las disparidades entre las regiones costeras, más desarrolladas, y el interior del país es otro de los objetivos prioritarios. Las políticas de inversión pública, los incentivos industriales y el desarrollo de infraestructuras buscan esencialmente dinamizar las economías situadas en el interior del país y mejorar las condiciones de vida de su población. Este esfuerzo contribuye a equilibrar el crecimiento territorial, evitar migraciones excesivas hacia las grandes ciudades costeras y reforzar la cohesión social. Al integrar mejor estas regiones en la economía nacional, se amplía también el potencial del consumo interno.

Transporte y movilidad                                         

El desarrollo de infraestructuras de transporte y la mejora de la movilidad constituyen un elemento clave para articular el mercado interno. La expansión de las redes ferroviarias de alta velocidad, carreteras y sistemas logísticos avanzados facilita la circulación de bienes, servicios y personas entre regiones, reduciendo costes y tiempos de desplazamiento. Además, la mejora del transporte urbano y la apuesta por soluciones de movilidad sostenible contribuyen a integrar áreas metropolitanas y zonas rurales, favoreciendo el acceso equitativo a oportunidades económicas, de empleo y de servicios públicos.

China State Railway Group Co., Ltd. comunicó este año la longitud de la red ferroviaria de alta velocidad en servicio en 2025, la cual ha alcanzado aproximadamente los 50.400 kilómetros, consolidándose como la mayor red del mundo. Durante el XIV Plan Quinquenal (2021-2025), el kilometraje de alta velocidad aumentó más del 32%, partiendo desde los 37.900 km al cierre de 2020. China mantiene los planes de expansión ferroviaria y espera alcanzar los 70.000 km de vías de alta velocidad para el año 2035.

Según el Consejo de Estado, al cierre de 2025 la red de autopistas de China alcanzó aproximadamente 191.000 kilómetros operativos (161.000 km en 2020). Este crecimiento -cercano a un 20%- permitió a China no solo mantener el primer lugar mundial en extensión de autopistas, sino también lograr conectar al 99% de las ciudades con una población superior a los 200.000 habitantes.

Servicios sociales avanzados

El desarrollo de servicios sociales avanzados desempeña un papel clave en la cohesión social. La ampliación y mejora de los sistemas de salud, educación, pensiones y cuidados de larga duración reduce la necesidad de ahorro precautorio de las familias, liberando recursos para el consumo. Una red de bienestar más sólida no solo impulsa la demanda interna, sino que también contribuye a disminuir desigualdades y reforzar la estabilidad social.

El sistema de seguridad social en China se compone de cinco seguros obligatorios (pensiones, salud, desempleo, accidentes laborales y maternidad) y un fondo de vivienda, gestionados en gran medida a nivel regional.

Según informes del Banco Mundial, el sistema de pensiones en China muestra dos serias debilidades: la carga del régimen de pensiones de las empresas públicas y el rápido envejecimiento de la población. Estos hechos retardan evidentemente el esperado crecimiento económico de la nación.

Armonía social

En principio, la armonía social debiera conllevar un estado de equilibrio, convivencia pacífica y de cooperación entre los individuos y grupos de una comunidad, el cual se debiera basar en el respeto, la tolerancia, la empatía, la equidad y la confianza mutua. Todo esto implica un sentido de paz social. Sin embargo, hay que fijarse también en la otra cara de la moneda: cómo se están utilizando los medios para controlar a los ciudadanos de la nación.

Informes gubernamentales y medios estatales, así como fuentes académicas y oficiales, han ido desarrollando una serie de indicadores para medir el entorno armónico de la República Popular China. Entre éstos destacan la honestidad y confianza social (cumplimiento de contratos y deudas), la estabilidad social (reducción de protestas masivas y conflictos), la seguridad pública (niveles de criminalidad y comportamiento en espacios públicos), el desarrollo económico (acceso a servicios financieros y cumplimiento tributario) y la alineación ideológica (un comportamiento que acate las normas sociales establecidas por el Partido Comunista).

Sirven estos indicadores para reportar la senda estratégica a recorrer por el gobierno para terminar con la pobreza y el hambre, mejorar los niveles de salud y de educación, alcanzar la igualdad de género, obtener trabajos decentes y quién sabe si hasta para poder disponer de agua limpia y energía asequible. Aunque este exhaustivo control de los ciudadanos y empresas suene aborrecible, la vigilancia policial del estado y el carnet de crédito social o similar están cada vez más presentes en el orden social de cada día.

Pretende el PCCh alcanzar la «sociedad armoniosa» mediante y gracias a los avances en las tecnologías de vigilancia social. La finalidad de la llamada en China tarjeta de crédito social es en el fondo una forma sutil de repartir recompensas y castigos entre los ciudadanos.

A primera vista este sistema nos recuerda la novela “1984” de George Orwell, escrita en 1949. Estos aparentemente mecanismos protectores de vigilancia existen en infinidad de ámbitos de nuestra actual vida, sea en oriente o en occidente; como por ejemplo en el mundo empresarial, en donde la técnica KYC (Know your customer) está a la orden del día.

Por tanto, aceptemos que las tecnologías de control digital se están utilizando cada vez más por casi todos los gobiernos del mundo para mejorar los servicios, pero también para aumentar la vigilancia estatal en ámbitos como la sanidad, la educación, la inmigración, la alimentación, el control fiscal o el ejército.

El llamado tecnofeudalismo, del cual nos advierten desde Yanus Varoufakis hasta Byung-Chul Han, supone que podemos llegar a vivir en una sociedad de vigilancia y control total, mediante una exhaustiva supervisión digital de los ciudadanos.

Quizá en Occidente la recopilación de datos de los ciudadanos se lleve a cabo de forma más discreta, mediante teléfonos móviles, redes digitales y, por supuesto, a través de la inteligencia artificial.

Entre las compañías dedicadas al análisis masivo de información destaca Palantir Technologies, una empresa colaboradora con gobiernos, así como con grandes instituciones y corporaciones—especialmente en ámbitos de defensa e inteligencia—para identificar patrones, facilitar la toma de decisiones estratégicas en tiempo real y automatizar sus operaciones, con una notable presencia en el ámbito de la seguridad.

Vinculadas estrechamente a esta firma -orientada al ámbito de la seguridad y la defensa- aparecen figuras próximas al entorno político de Donald Trump. La compañía fue fundada por Peter Thiel y está dirigida por Alex Karp, y entre sus conexiones destacan nombres como Jared Kushner, yerno de Trump y J.D. Vance, actual vicepresidente de Estados Unidos.

¿Estaremos abocados a vivir en un mundo feliz como el descrito por Aldous Huxley en 1932? El escritor intuyó hace un siglo la sociedad utópica, transparente y feliz en ciernes, la cual finalmente habría alcanzado permanentemente “la paz, la armonía y la estabilidad” por medio del manejo de la propaganda, de las emociones, la erradicación de la intimidad, la eliminación del dinero, la extinción de la familia y hasta la disolución de la propia historia, del pasado.

Conclusión

En conjunto, la promoción del consumo interno en China forma parte de una estrategia integral orientada no solo al crecimiento económico, sino también a la mejora del bienestar social y al fortalecimiento de la cohesión territorial. Estas políticas buscan generar un círculo virtuoso entre empleo, inclusión social y demanda interna, sentando las bases de un desarrollo más equilibrado, sostenible e inclusivo.

Sin embargo, no adoremos ciégamente al becerro de oro prometido mediante la manipulación mediática, en forma de “un mundo feliz” o de “una armonía social”. Mantengamos nuestra memoria e historia, defendamos nuestra vida privada, valoremos la familia y nuestros valores sociales. Pensemos que nuestra libertad personal e independencia están ligadas al mantenimiento de nuestros propios recursos económicos.  

Defendamos el pensamiento crítico