En su primer día con agenda oficial en China, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho un llamado al entendimiento y al estrechamiento de las relaciones diplomáticas entre España, China y la Unión Europea. Reconociendo el papel que China juega en la actualidad, Sánchez apeló al multilateralismo a tan solo unas horas de que comience el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos tras el fracaso de las negociaciones con Irán. En un momento en el que la crisis en Oriente Medio corre el riesgo de volver a escalar, Sánchez, que este martes se reunirá con el presidente de China, Xi Jinping, defendió ampliar las cooperaciones frente a aquellos que buscan imponer sus ideales a través de amenazas, distanciándose aún más de la administración de Donald Trump y haciendo un llamado directo para ampliar, de manera pragmática, las relaciones con China. “En el pasado China y Europa supieron prosperar juntas y no hay razón para no volver a hacerlo”.
En la Universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas de China, Sánchez se remontó a 1583 para hacer un paralelismo entre aquel momento y el actual en lo que respecte a las relaciones con China. Recordó que el jesuita Matteo Ricci rehízo su mapa al comprobar que China no estaba situada en los confines de la Tierra, como se creía en Occidente. Con esta realidad, y en aquel momento, España ya comerciaba con la dinastía Ming y era conocedora de la sociedad china. “La España de entonces conocía la grandeza de China. Sabía que Beijing no era la periferia del mundo, sino uno de sus centros. Y la España actual también lo sabe. Sabe que China está reconstruyendo su grandeza”.
Bajo este pretexto, el jefe del Ejecutivo ha defendido que la relación con China se construya en base a lo que une a las sociedades en un momento en el que, para Sánchez, lo que está ocurriendo es una “multiplicación de polos” de poder y de prosperidad, apoyándose en el realismo, el pragmatismo y el respeto para avanzar por el beneficio común. Una defensa de acercamiento a China apelando a una cooperación “en todo lo posible”.
Pero para Sánchez, el momento actual requiere transformar las Naciones Unidas con un Consejo de Seguridad más representativo y en el que todas las regiones tengan voz y voto, defendiendo un multilateralismo que refleje “los equilibrios de poder y las sensibilidades del mundo actual”. Asimismo, considera necesario una mayor implicación de las grandes potencias en la gestión y provisión de bienes públicos para desafíos como la lucha contra el cambio climático, el desarrollo de una inteligencia artificial responsable o en el control de los arsenales nucleares. Por ello, ha pedido a China que “como está haciendo” exija el respeto al derecho internacional y el cese de los conflictos abiertos en la actualidad.
Tras su intervención en la universidad, donde también ha defendido ampliar las cooperaciones en la ciencia, el presidente del Gobierno ha mantenido un encuentro con el fundador de Xiaomi, Lei Jun, a quien ha trasladado que España ofrece un ecosistema industrial y logístico competitivo para proyectos de cooperación tecnológica al más alto nivel entre empresas chinas y españolas. Y aunque en la actualidad la tecnológica china ya trabaja con compañías españolas, ambos han acordado explorar nuevos posibles proyectos de colaboración, abriendo así la puerta a mayores inversiones de empresas chinas en España.
No obstante, el día más importante del cuarto viaje en cuatro años que el presidente del Gobierno realiza a China será este martes. Será cuando se reúna con Xi Jinping, y, posteriormente, con el primer ministro Li Qiang y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji. Durante estos encuentros, los dos ejecutivos estudiarán el estado actual de las relaciones diplomáticas y las colaboraciones actuales y futuras en ámbitos como la educación, la ciencia, la cultura o la innovación.


